lunes, 27 de noviembre de 2006

Reelegir a Chávez para avanzar hacia el Socialismo!

La globalización del capital marca radicalmente toda la geopolítica del orbe y especialmente, la dinámica socio-política de los pueblos de África, Asia y América Latina. Esta etapa surgida gracias a la insaciable sed de ganancias inherente a la lógica propia del modelo actual, nace en las últimas décadas como consecuencia del aprovechamiento por parte de los dueños del gran capital trasnacional del desarrollo de la ciencia y la tecnología y toma mayor fuerza debido a la caída del “socialismo real”, lo cual permitió afianzar el capitalismo en todo el globo terráqueo.

Sin embargo, aunque el orden civilizatorio vigente tiene en este momento tres grandes polos de desarrollo con sus intereses propios representados en la Europa continental por Alemania y Francia, en el eje Asia-Pacífico por Japón y en el eje Atlántico por el binomio Estados Unidos-Gran Bretaña, únicamente el imperialismo estadounidense por su enorme desarrollo militar e industrial pudo convertirse en el gendarme más importante del capitalismo en todo el planeta. En consecuencia, este último es el principal enemigo de toda iniciativa anti-sistémica y por ende, el más peligroso adversario que enfrenta la Revolución Bolivariana.

Aunado a lo anterior, debemos agregar que la crisis energética vivida en todo el planeta profundizada con la conflictividad en aumento en el Medio Oriente, ha colocado en graves aprietos al capital petrolero que hoy tiene copado al aparato gubernamental de los Estados Unidos. Esto coloca en el tapete la gran importancia que hoy tienen los enormes yacimientos de hidrocarburos existentes en nuestro territorio y su manejo soberano por el ejecutivo nacional. En este orden de ideas, también debemos señalar que China por su gran crecimiento económico en los últimos años, su creciente demanda energética, los tratados comerciales suscritos con Venezuela, su gigantesca población, su poderío militar y sus dimensiones territoriales representa un desafío de importancia para los planes de dominación global de la Casa Blanca. De igual manera, es necesario agregar la estratégica área que ocupa Venezuela en la geografía del continente americano. La amazonía, en tanto máxima reserva de agua, oxígeno y biodiversidad del mundo, y la dinamización de las luchas populares en América Latina, en especial al sur del Canal de Panamá, colocan a Venezuela nuevamente en el ojo del huracán político.

A pesar de la derrota política de los años 60-70, la crisis teórica, política y programática sufrida por la izquierda en general luego de la caída del “Muro de Berlín”, la consiguiente pretensión de imponer el pensamiento único por parte del poder hegemónico mundial y la implementación del paquete neoliberal a finales de la década de los 80, terminó generando la total atomización y dispersión del movimiento revolucionario venezolano. Por ello, al momento de llegar Hugo Chávez a la presidencia de la república, no se contaba con una organización política de corte revolucionaria que firmemente comprometida con los sectores populares se haya templado al calor de una lucha prolongada.

Sin embargo, el ascenso de Hugo Chávez a la más alta magistratura nacional permitió abrir paso a un conjunto de cambios que se tradujeron en importantes conquistas para los sectores populares. En consecuencia, en el marco del capitalismo del siglo XXI la Revolución Bolivariana con su ejemplo de dignidad, por los logros alcanzados en distintos ámbitos y por plantearse como horizonte estratégico la construcción del socialismo, se constituye en el principal punto de referencia para quienes sueñan con una transformación radical del actual modelo civilizatorio impuesto por los dueños del gran capital internacional.

A pesar de que en nuestro país los planes de Washintong han sido derrotados una y otra vez por los sectores revolucionarios en tiempos recientes, tanto en procesos electorales como en otros escenarios político-militares, aún no cesan los intentos del imperialismo estadounidense por sepultar la alternativa que hoy representa Venezuela para los explotados y excluidos del mundo. En otras palabras, no bastó el 13 de Abril del 2.002 ni las jornadas heroicas de diciembre de aquel año y enero del 2.003 para vencerlos definitivamente. La lucha de clases continúa y se expresa con toda su fuerza de cara a los comicios del 3 de diciembre próximo y nuevamente se hace necesario estar prestos para las nuevas batallas. Los enemigos históricos del pueblo venezolano comprenden con meridiana claridad que el problema no se reduce a Hugo Chávez, lo que aquí se define es la supervivencia del capitalismo con la estela de muerte que le es inherente o el nacimiento de un orden civilizatorio insurgente que redimensione la condición humana y se enmarque en una novedosa racionalidad liberadora que abra paso a nuevas relaciones humanas. En este orden de ideas, Manuel Rosales y los grupos económicos que lo impulsan no son más que peones en el tablero del ajedrez internacional que direccionan los Halcones. Chávez, es el conductor sine qua non de los sectores populares, marginados, explotados y revolucionarios en general, que apuestan a la edificación del socialismo como única alternativa frente al mundo de hoy.

Por lo tanto, reelegir a Chávez es el paso previo necesario para implementar medidas conducentes a profundizar las transformaciones que demandan las grandes mayorías nacionales para así construir el socialismo. Votar por Chávez significa avanzar en el 2.007 y en los años venideros en los siguientes elementos: 1) Crear una nueva institucionalidad sustentada en el Poder Popular. En este sentido, es imprescindible un nuevo ordenamiento jurídico que se corresponda con tales fines. 2) Nacionalizar todas las empresas estratégicas privatizadas por los gobiernos antinacionales. 3) Anular todas las actividades de lucro en los ámbitos de la educación, la salud, la vivienda, etc. 4) Continuar con la diversificación del aparato productivo para superar el carácter monoproductor de nuestra economía. 5) Democratizar la propiedad de la tierra y su usufructo. 6) Conformar un sistema educativo emancipador enmarcado en una nueva racionalidad que tenga como centro y fin de su acción creadora al ser humano. 7) Revocar las concesiones de los medios de comunicación privados por vía Referéndum. 8) Abonar el terreno para edificar un sistema financiero que sirva de apoyo a la nueva economía fundamentada en la planificación y la dirección por parte del estado socialista. 9) Edificar una nueva doctrina militar que conciba al pueblo en armas para convertir la defensa de la nueva sociedad en una responsabilidad colectiva. 10) Constituir un bloque de poder alternativo al imperialismo en la región, dando prioridad a las relaciones con los pueblos y sus organizaciones revolucionarias. En síntesis, de lo que se trata es de dar una grandioso debate y con ello una profunda transformación sobre el tema de la propiedad privada y el Estado. Se trata, de que logremos socializar el producto del trabajo generado colectivamente para mejorar las condiciones de vida de las mayorías nacionales.

Pero si bien es fundamental levantar una serie de banderas y proponer un conjunto de planteamientos estratégicos para avanzar hacia una sociedad socialista, también es menester caracterizar como enemigos del proceso revolucionario no sólo al imperialismo y su cipayos sino también a los oportunistas y a las corrientes reformistas que desde el seno del gobierno nacional cabalgan sobre el discurso revolucionario, atentando así contra las esperanzas de los explotados y los avances alcanzados en el marco de la Revolución Bolivariana.

En este contexto, donde la Casa Blanca y los contrarrevolucionarios infiltrados en el llamado proceso juegan en contubernio para detener el curso de la revolución venezolana, como revolucionarios se nos presenta una tarea de cardinal importancia: la Unidad. Se trata de construir un espacio para el debate de ideas y para la acción permanente. Nos referimos a la necesidad imperiosa de conformar una alternativa de poder que sea capaz de generar propuestas organizativas y programáticas para los sectores populares. Precisamente la carencia de una plataforma organizativa unitaria y de un programa político para construir el socialismo, se constituye en los actuales momentos como una realidad innegable que debe ser superada al calor de la lucha cotidiana por parte de todos aquellos que enarbolan las causas más enaltecedoras de la redención humana. En síntesis, lanzamos para la discusión la propuesta de constituir un Frente Nacional, que con sentimiento patriótico, con arraigadas bases populares, con clara visión internacionalista, que amparado en el marxismo y en el ideario bolivariano sea capaz de combinar todas las formas de lucha para derrotar al imperialismo estadounidense y a los enemigos internos que boicotean las conquistas alcanzadas por los oprimidos.

Por ello, convocamos a los que desde el campo y la ciudad sueñan con la alborada de un mañana mejor. Convocamos al pueblo venezolano a que una vez más asuma con hidalguía la noble causa de batallar por la vida y el amor. Te convocamos a seguir emprendiendo el combate contra la cultura de la muerte impuesta por el sistema capitalista, a luchar por la emancipación del ser humano, a cabalgar en la quijosteca tarea de construir el socialismo. Te convocamos a reeditar y a hacer realidad aquella grandiosa empresa que nuestro Libertador Simón Bolívar se planteó: la Patria Grande. Retomemos su legado y “Pongamos sin temor la piedra fundamental de la libertad suramericana. Vacilar es perdernos”.

MOVIMIENTO MARZO-28


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