jueves, 16 de noviembre de 2006

Contraloria Social (I)

Es el derecho que tienen nuestros ciudadanos a intervenir en la vigilancia, seguimiento y monitoreo de la gestión publica, debemos obligatoriamente pensar y analizar en la verificación de los principios de transparencia, eficacia y honestidad de los Operadores Políticos del Estado, en los métodos de escogencia, en la ética del individual

Prevenir con equidad, sinceridad y calidad de gestión desde la cúspide del Mando Político en los actos de corrupción, resulta fundamental para poder generar un proceso de control eficiente de parte del ciudadano común dándole y brindándole a este ejemplo desde las más altas esferas del poder político.

Hoy dentro del proceso de cambio que experimentamos debemos estar claros que solo el buen ejemplo dado por funcionarios de el Gobierno Central, Gobernaciones y Municipalidades en metería de Contraloría Publica, marcaría la diferencia entre la victoria o la caída estrepitosa de este proceso. Lo que nos diferenciaría de los procesos políticos anteriores en esta materia tendría que ser la disposición de afrontar nuestra responsabilidad ante la corrupción como gobernantes, funcionarios, facilitadotes políticos y como pueblo en general, luchando contra la opulencia y la idea individual desmedida de la riqueza como valor o principio existencial.Tarea esta difícil de realizar.

Hay que evitar a toda costa la reversión del Proceso

- Bajando los niveles de transgercion institucional
- Minimizando el desarrollo de nuevos actores políticos con cuadros de riqueza máxima
- Controlando las nuevas elite evitando el uso y desarrollo de sistemas paralelos de corrupción ( Mercados Negros )
- Estudiando severa y paulatinamente la discrecionalidad de altos funcionarios en materia del gasto público y otorgar mayor poder contralor al ciudadano común mediante el incentivos a la demanda publica.

Hablar de CONTRALORIA SOCIAL en esta Venezuela del siglo 21 pasaría por el análisis de la conciencia colectiva y la ética publica, además por el estudio y la detección de elites que en algunos casos promueven la deslegitimación de nuestros valores con el costo moral de la corrupción. En todo proceso de cambio la reacción de estas elites corruptas en voraz e implacable contra el sistema propuesto, por lo que se debe fortalecer vínculos afectivos de integración popular respecto al tema y exigir al máximo un mínimo de ética en aquellos ciudadanos que ocupen cargos públicos como también dirigente políticos y ciudadanos en general.

Debemos atacar el talón de Aquiles de la corrupción en el nivel besico que no es otro que la EDUCACION, no obstante se debe aclarar que la corrupción no es necesariamente un problema político, es un problema de país y que a mi entender no tiene rigor de origen en el Estado, sino mas bien en lo individuos y elites que se forman y la manejan.

“EL PUEBLO Y SOLO EL PUEBLO
ES LA CORTE MORAL DEL ESTADO “



Nicolo Emilio Aldrey

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