sábado, 22 de abril de 2006

Argentina: La Unión Europea advierte que peligran inversiones

La pelea por las papeleras: un apoyo poderoso a la empresa finlandesa Botnia.
Lo dijo el representante europeo de Comercio Exterior, que criticó la posición de la Argentina en la discusión con Uruguay

El tamaño del conflicto por las papeleras se agigantó ayer al involucrarse en forma oficial la Unión Europea (UE) para defender a Botnia, la principal empresa detrás del proyecto, y advertir que las inversiones en la región podrían comprometerse si la Argentina y Uruguay no encuentran una solución.

El comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, fue quien planteó esa posición nada menos que en Helsinki, la capital de Finlandia, donde está la sede de Botnia: el presidente Néstor Kirchner había reprochado esta semana al gobierno de ese país por no haber intercedido ante la empresa para que se paren las obras en la costa oriental del río Uruguay.

"No creo que los intereses económicos de nadie ganen con un contencioso que plantea el tema de si las inversiones europeas en esa parte de América del Sur estarán garantizadas o no en el futuro. Nadie saldrá ganando", dijo Mandelson.

El gobierno argentino ha centrado su ofensiva contra las empresas que levantan las fábricas de celulosa en Fray Bentos, sobre todo con la finlandesa Botnia, a la cual le exige suspender por 90 días la construcción para que se pueda reunir información suficiente sobre el impacto ambiental que causará la planta. La española ENCE, en cambio, ya aceptó ese reclamó.

Pero el respaldo político de Mandelson fue monolítico: "La compañía tiene la mejor reputación posible y no utiliza dobles estándares para sus inversiones según se realicen en Europa o fuera de Europa. Botnia es una víctima inocente del conflicto entre los dos países".

Además, dijo que eso se lo había dicho a Kirchner durante su visita a Buenos Aires, el mes pasado. Mandelson expuso esos conceptos en una entrevista con el diario Helsingin Sanomat, el de mayor circulación de Finlandia, un día después de las quejas de Kirchner y de que se anunció la suspensión de la visita a Buenos Aires de la ministra finlandesa de Comercio Exterior, Paula Lehtomäki.

"Mi esperanza, vistos los esfuerzos ya realizados de cara a una solución amistosa, es que todas las partes aprovechen la oportunidad de encontrar una salida que satisfaga las necesidades económicas de Uruguay y de Argentina", dijo Mandelson.

La ministra Lehtomäki también sumó apoyo a Botnia y retomó la idea del peligro que podrían correr otras inversiones europeas: "Las empresas siguen el proyecto. Ciertamente tendrá un impacto en las perspectivas de inversión en la región", dijo.

Estándares "excelentes"

Las palabras de Mandelson se amplificaron en Buenos Aires. El encargado de Negocios de la Unión Europea en la Argentina, Matthias Jorghensen, defendió aquí a Finlandia y a Botnia por considerar que tienen "excelentes" estándares de calidad en defensa del medio ambiente.

"Finlandia es parte de la UE. Hay una preocupación general y es deseo de ver este conflicto resuelto lo más rápido posible", dijo.

Pero el Gobierno mantiene a Botnia en la mira. El jefe de Gabinete, Alberto Fernández, criticó "la terquedad" de la empresa finlandesa por no aceptar suspender las obras. Y dijo que esa actitud impide avanzar en el diálogo bilateral.

"Lo que reclamamos es que se haga un estudio del impacto ambiental que tendrán las plantas, y el problema es que gran parte de la información la tiene que dar Botnia", añadió.

Nadie le respondió en público a Mandelson, pero sus dichos eran el comentario central de ayer entre los funcionarios que siguen el diferendo.

Un funcionario del entorno del presidente Kirchner calificó como una "presión" la amenaza respecto de las inversiones europeas, pero dijo que el Gobierno no cambiará su estrategia. La Casa Rosada considera que el conflicto es bilateral: no aceptará un debate en el Mercosur y mantiene su idea de recurrir a la Corte de La Haya en caso si no hay una solución de consenso.

Para Kirchner, el principal desafío actual es conseguir que los vecinos de Gualeguaychú liberen la ruta que comunica con Uruguay, de modo que quede sin efecto el reclamo internacional del gobierno de Tabaré Vázquez por las pérdidas que le causa el bloqueo. Entonces, sí toda la intención quedaría centrada en determinar el riesgo ecológico de las fábricas. http://www.lanacion.com.ar

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