Texto íntegro del registro de derechos humanos de EEUU en 2005
09.03.2006 Actualizado a las 18:13:07 BEIJING, 9 mar (Xinhuanet) -- A continuación presentamos el texto íntegro del Registro de los Derechos Humanos en Estados Unidos en 2005, publicado hoy en esta capital por la Oficina de Información del Consejo de Estado, el gabinete de China:
Registro de los Derechos Humanos en Estados Unidos en 2005
Por la Oficina de Información del Consejo de Estado de la República Popular China
En 2005, las violaciones cometidas por Estados Unidos en el terreno de los derechos humanos (DDHH) fueron evidentes, con escándalos públicos ocurridos repetidamente. Resulta bastante irónico que el 8 de marzo de este año, el Departamento de Estado del país norteamericano volviera a autoproclamarse "el juez mundial de los DDHH" y emitiera sus Informes por Países sobre Prácticas de Derechos Humanos en 2005. Tal y como viene sucediendo en los últimos años, los informes acusan a más de 190 países y regiones (incluida China) de violar los derechos humanos, pero guardan un absoluto silencio sobre la situación existente en EEUU.
Para ayudar a la gente a darse cuanta de la finosomía auténtica de EEUU al esconderse tras la apariencia de "guardián de los DDHH" es necesario mostrar las violaciones de estos derechos cometidas en el mismo país en 2005.
I. Sobre el derecho a la vida y a la seguridad personal
Durante largo tiempo la vida y la seguridad de los ciudadanos norteamericanos ha estado insuficientemente protegida. La sociedad estadounidense se caracteriza por sus desenfrenados crímenes violentos. En todo el país se producen cada año 50.000 suicidios y homicidios (Va. Violent Deaths Are Mostly Suicides, The Washington Post, 12 de octubre de 2005).
El Departamento de Justicia de EEUU informó el 25 de septiembre de 2005 que en 2004 tuvieron lugar más de 5,18 millones de crímenes violentos en su país. En dicho periodo 21,4 de cada 1.000 habitantes mayores de 11 años fueron víctimas de ataques violentos, cifra que implica que uno de cada 47 residentes en EEUU fue atacado en dicho periodo (Crime Rate Remains at 2003 Level, Study Says, The Washington, 26 de septiembre de 2005).
Según los datos facilitados por la Oficina Federal de Investigación (FBI), el número de los casos de asesinato se incrementó en un 2,1 por ciento en EEUU durante los primeros seis meses de 2005, en comparación con el mismo periodo del año anterior. Se produjeron un total de 4.080 asesinatos en las ciudades con una población de más de 10.000 habitantes, mientras que los homicidios crecieron un 13 por ciento en aquellas con una población inferior a 10.000 habitantes (Murder Rate Small Cities Jumps 13 por ciento, USA Today, 20 de diciembre de 2005).
Washington D.C., con una población inferior a 600.000 habitantes, sufrió 194 asesinatos en 2005 (D.C.Area Slaying Climbed in 2005, The Washington Post, 2 enero de 2006).
En Chicago el número de crímenes superó los 125.000 entre enero y septiembre de 2005, entre los que destacan 352 asesinatos, 11. 564 robos, 8.903 asaltos y 534 incendios provocados (egov. cityofchicago.org).
Desde enero hasta mediados de 2005, 334 personas fueron asesinadas en Filadelfia, superando el número de homicidios de la ciudad en todo el año anterior (Philadelphia Daily News, 14 de noviembre de 2005).
Durante la primera mitad de 2005, 198 asesinatos tuvieron lugar en Los Ángeles, con un incremento del 11 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior (Los Angeles Times, 2 de julio de 2005).
En la ciudad de Compton (California), que cuenta con una población de sólo 96.000 habitantes, 72 personas fueron asesinadas (Los Angeles Times, 2 de enero de 2006). Camden, en Nueva Jersey, se ha convertido en una de las ciudades más peligrosas de EEUU con una tasa de asesinatos diez veces superior a la media nacional y una incidencia de robos siete veces mayor que el promedio nacional (The Washington Post, 22 de noviembre de 2005).
EEUU cuenta con el mayor número de poseedores civiles de armas de fuego en el mundo. Según las estadísticas facilitadas por la Campaña Brady, una organización que lucha por la prevención del uso de armas de fuego, en junio de 2005 existían aproximadamente 192 millones de armas de fuego en manos de la población civil de EEUU (Firearm Facts, publicado por The Brady Campaign to Prevent Gun Violence, junio de 2005. www.bradycampaign.org/facts/ factsheets/).
De acuerdo con una encuesta realizada por The Washington Post y la ABC, aproximadamente un diez por ciento de los entrevistados aseguraron haber sido disparados al menos una vez y un 14 por ciento haber sido amenazados con armas de fuego.
Según los datos publicados por la Oficina de Estadísticas de Justicia del Departamento de Justicia de EEUU en 2005, se cometieron en 2004 en el país norteamericano un total de 339.200 crímenes con armas de fuego, entre los que se incluyen 11.300 asesinatos, 162.900 atracos y 165.000 agresiones (Statistics Crimes Committed with Firearms, publicado por el Departamento de Justicia de EEUU. www.ojb.usdoj.gov/bjs).
Un informe publicado por The Washington Post el 25 de diciembre de 2005 muestra que cada año se producen 12.000 asesinatos con armas de fuego en EEUU. Según los informes que recibió la policía estadounidense en 2004, el 70 por ciento de los asesinatos, el 41 por ciento de los atracos y el 19 por ciento de las agresiones fueron cometidos con armas de fuego (Crimes Committed with Firearms, 1973-2004, emitido por el Departamento de Justicia de EEUU. www.ojb.usdoj.gov/bjs).
La incontrolada distribución de armas de fuego ha causado un número incesante de asesinatos. En febrero de 2005, la madre y el marido de la juez de distrito Joan Humphrey Lefkow fueron asesinados con armas de fuego en su propia vivienda en Chicago ( www.cbsnes.com/stories/2005/03/10/national).
En marzo, un sospechoso de violación asesinó a tres personas, entre ellas el juez, en el juzgado del distrito de Fulton en Atlanta, y posteriormente sustrajo 4 vehículos en su huida.
El 12 de marzo, un hombre armado abrió fuego durante la celebración de un acto religioso en el hotel Sheraton de Brookfield (Wisconsin), segando la vida de siete personas e hiriendo a otras cuatro.
El 21 de marzo, Jeff Weise, de 17 años de edad, asesinó a sus abuelos y disparó indiscriminadamente en la escuela secundaria Red Lake en la Reserva India en el norte de Minnesota, matando a otras ocho personas e hiriendo a 14, entre las que se encontraban agentes de seguridad, profesores y estudiantes (www.cnn.com/2005. US/03/21/school.shooting/).
El 25 de abril, un chica de sólo 14 años de edad asesinó de un disparo a su padre en Colorado (AP, Washington, 30 de abril de 2005). El día de Navidad de 2005, un hombre asesinó a su madre en su propia casa de los suburbios de Washington y luego condujo posteriormente un automóvil ocho millas hasta otra vivienda donde mató a disparos a otras tres personas antes de suicidarse.
II. Sobre las violaciones de los DDHH cometidas por los órganos judiciales y policiales
En EEUU existen severas violaciones de los derechos a la libertad individual cometidas por los cuerpos policiales y judiciales.
La interceptación ilegal de conversaciones telefónicas y de comunicaciones a través de Internet, así como las detenciones ilegales acontecen de cuando en cuando en todo el territorio estadounidense. El escándalo de las escuchas ilegales, recientemente aireado por los medios de comunicación, ha logrado atraer la atención pública en EEUU. Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, el presidente estadounidense ha autorizado en repetidas ocasiones a la Agencia de Seguridad Nacional y a otros departamentos a grabar ciertas conversaciones telefónicas privadas. Gracias a esta autorización, la Agencia de Seguridad Nacional ha tenido vía libre para llevar a cabo una vigilancia telefónica y de correos electrónicos sobre 500 ciudadanos del país de forma simultánea. Según se ha informado, entre 2002 y 2004 se han producido al menos 287 casos en los que los agentes especiales del FBI han resultado sospechosos de espiar de forma secreta a ciudadanos. En uno de los casos, un agente del FBI llevó a cabo durante cinco años la vigilancia de un ciudadano estadounidense sin notificar sus acciones al Departamento de Justicia de EEUU. El 21 de diciembre de 2005, el Senado de EEUU tomó una decición de extender el periodo de aplicación de la Ley Patriótica, logrando de nuevo atraer la atención pública. La ley facilita a los agentes del FBI el seguimiento de llamadas telefónicas y correos electrónicos, así como el registro de viviendas y oficinas y la obtención de los registros financieros de aquellos señalados como sospechosos de cometer actos de terrorismo (Senate votes to extend Patriotic Act for 6 months, The Washington Post, 22 de diciembre de 2005.). Según un informe de la cadena norteamericana NBC, emitido el pasado 13 de diciembre de 2005, el Departamento de Defensa de EEUU ha venido recopilando de forma secreta la información acerca de los ciudadanos que han manifestado su oposición a la guerra en Irak y ha sometiendo a estrecha vigilancia a todas las reuniones pacifistas y de lucha contra la guerra. Según un informe del New York Times, en los últimos años, el FBI ha venido recopilando información relativa a un gran número de organizaciones no gubernamentales participantes en las manifestaciones contra la guerra en todo el país, a través de su red de vigilancia y de otros canales. El volumen de información recogida al respecto es sorprendente. Entre ésta se encuentran 2. 400 páginas relativas a la organización ecologista Greenpeace (The Fog of False Choices, The New York Times, Editorial, 20 de diciembre de 2005).
Ya en 2006, el 9 de enero, un portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU puso de manifiesto el apoyo del organismo a las operaciones "antiterroristas", las aduanas estadounidenses tienen el derecho a abrir y comprobar las cartas personal que llega a ellas, asunto que ha provocado de nuevo protestas públicas (Washington, AP, 2 de enero de 2006). El 17 de enero de 2006, la Unión de Libertades Civiles de EEUU, centro de vigilancia de los derechos constitucionales con base en Nueva York, formuló por separado denuncias ante el tribunal regional de Michigan y el Tribunal Federal contra el presidente estadounidense y el director del FBI.
La brutalidad policial también forma parte de la vida cotidiana en EEUU. Según un informe emitido por Los Angeles Times el 14 de julio de 2005, un policía de Los Ángeles mató con su arma de fuego a la hija de 19 años de edad de un sospechoso durante su detención, hecho que generó las más enérgicas protestas. El 9 de octubre, cinco policías de Nueva Orleans redujeron a un profesor jubilado de 64 años en plena calle y posteriormente le propinaron una severa paliza (Nueva Orleans, AP, 9 de octubre de 2005.) El incidente sacudió de nuevo las conciencias de la opinión pública. El 26 de diciembre, un agente de la policía de Nueva Orleans realizó seis disparos a un ciudadano negro que portaba un cuchillo causándole la muerte. Habitualmente los casos de brutalidad policial no desembocan en una sentencia judicial. Según el informe publicado el 31 de marzo de 2005 por Los Angeles Times, sólo ocho de los más de 200 casos de actuación ilegal en los que se ha visto implicado el Departamento de Policía de Los Ángeles han concluido con una sentencia judicial, mientras que el resto ha sido archivados o ha seguido un curso ajeno a los tribunales.
Existen evidentes problemas relativos a la actuación de los órganos judiciales como muestra la alta frecuencia de violaciones de los DDHH. En 2005, los medios de comunicación norteamericanos destaparon varios casos de ciudadanos condenados injustamente. Tras pasar 24 años en prisión, Robert Clark Jr. fue puesto en libertad una vez que las pruebas de ADN demostraron su inocencia. El caso de Clark supone uno de los encarcelamientos más prolongados de entre los 164 casos en los que las pruebas de ADN han mostrado la inocencia de ciudadanos sentenciados con anterioridad (After 24 Years in Prison, Man Has a Reason to Smile, The New York Times, 8 de diciembre de 2005). En la noche del 21 de diciembre de 2005, el programa de CNN Larry King Live entrevistó a cuatro ciudadanos que habían logrado recuperar su libertad tras más de 10 años en prisión gracias a las pruebas de ADN. Según un estudio de Mark Geragos, famoso abogado criminal de Los Ángeles, aproximadamente el 20 por ciento de las condenas a prisión en EEUU se han basado en sentencias judiciales erróneas (Many Convicted Felons Have Been Proven Innocent by DNA Evidence, CNN Larry King Live, 21 de diciembre de 2005). Un informe emitido en octubre de 2005 por el Centro de Información sobre la Pena de Muerte de EEUU reconoce que en el actual sistema de aplicación de la pena capital los jurados no pueden cumplir sus funciones por lo que la justa resolución de los juicios se ve severamente comprometida ( Washington, AFP, 18 de octubre de 2005).
EEUU se autoproclama "paraíso de la libertad", sin embargo, tanto el número total como la proporción de personas encarceladas se sitúan en el primer puesto a escala mundial. Según los datos facilitados por la oficina de estadísticas del Departamento de Justicia de EEUU, publicados el 23 de octubre de 2005, cerca de 2, 27 millones de personas se encontraban recluidas en las prisiones del país a finales de 2004, lo que significa que 724 de cada 100. 000 personas cumplen condenas de privación de libertad, cifra que incrementa en un 18 por ciento la registrada hace diez años y supera en un 25 por ciento los porcentajes de otros países (Study Notes Upswing in Arrests of Women, The Washington Post, 24 de octubre de 2005). Según una investigación realizada por The New York Times, el número de personas condenadas a cadena perpetua se ha duplicado en EEUU en los últimos diez años (Packing Prisons, Squandering Lives, The Baltimore Sun, 21 de octubre de 2005). Entre 2003 y 2004, el número de reos creció en el país a un ritmo semanal de 900. En la primera mitad de 2004, el número de nuevos presos en las celdas de 50 estados creció un 2,3 por ciento con respecto al mismo periodo del año anterior (Washington, EFE, 24 de abril de 2005).
La masificación de las prisiones conlleva el empeoramiento de las condiciones de sus inquilinos. A finales de 2004, en las prisiones de 24 estados se encontraban recluidos más presos de los que éstas podían albergar y el número de presos encarcelados en el sistema federal de prisiones se situaba en un 40 por ciento por encima de su capacidad (The Nation's Prison Population Continues its Slow Growth, publicado por el Departamento de justicia de EEUU el 23 de octubre de 2005. www.ojp.usdoj.gov/bjs). Debido a los recortes realizados por el gobierno en los presupuestos destinados a prisiones, las cárceles de algunos estados han reducido los fondos asignados para la atención médica de los condenados. Como consecuencia, muchos presos han resultado infectados con tuberculosis y hepatitis. En abril de 2005, un reo de 44 años de edad falleció en la prisión de Nueva York por no haber recibido a tiempo el tratamiento médico necesario (La Habana, PL, 30 de abril de 2005). En los últimos años, cientos de presos han sufrido daños físicos debidos a malos tratos, sólo en Nueva York. En la prisión de Rikers Island de Nueva York, un reo perdió la visión en uno de sus ojos tras ser golpeado por un vigilante, mientras que las agresiones por parte de miembros de la policía causaron la rotura del tímpano de un preso y la fractura de un pómulo a otro (In City Jails, a Question of Force, The New York Times, 30 de octubre de 2005). En la ciudad de Phoenix se encuentra una de las cárceles más polémicas de EEUU, llamada Ciudad de Carpas, donde los reos no sólo viven al aire libre, sino que son obligados a participar diferentes programas de trabajo, pudiendo tener sólo dos comidas diarias, sin posibilidad de disfrutar de ningún tipo de entretenimiento (El Universal de México, 26 de agosto de 2005). En agosto de 2005, un estudiante de Qatar, detenido durante dos años sin sentencia judicial, describió las condiciones de vida en la prisión: ausencia de garantías para las necesidades vitales mínimas, confinamientos prolongados en celdas de escaso tamaño durante periodos de hasta 60 días, y utilización de esposas y cadenas dentro de las celdas, incluso durante el aseo personal ( Human Rights Watch: Cruel Confinement of 'Enemy Combatant' in United States. hew.org/english/docs/2005/08/08/usdom11612-txt.htm.) . Durante el azote del huracán Katrina, los responsables de una prisión en Nueva Orleans abandonaron a 600 prisioneros a su suerte, literalmente con el agua al cuello, sin electricidad, alimento ni agua potable durante cuatro días completos.
La violencia sexual es endémica del sistema carcelario. Según un informe emitido por el Departamento de Justicia de EEUU en junio de 2005, el organismo recibió unas 8.200 denuncias por agresiones sexuales, el 42 por ciento de las cuales se refería a abusos por parte del personal de las cárceles (Almost 2,100 Sexual Violence Incidents Took Place in the Nation's Correctional Facilities during 2004, publicado por el Departamento de Justicia de EEUU el 31 de julio de 2005). La organización Human Rights Watch manifiesta en un informe que el 21 por ciento de los presos de siete prisiones de las regiones central y oeste de EEUU han sufrido agresiones sexuales perpetradas por otros reos de su mismo sexo.
III. Sobre los derechos políticos y la libertad
EEUU siempre se ha vanagloriado de ser el "modelo de democracia " y han pregonado su sistema democrático al resto del mundo. Sin embargo, la "democracia" de EEEUU pertenece sólo a los ricos y es su propio "juego".
Las elecciones democráticas en EEUU son, en gran medida, una cuestión económica. El multimillonario alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, gastó 77,89 millones de dólares USA de su propia fortuna para conseguir su reelección en las pasadas elecciones de noviembre de 2005. La cifra implica que cada voto obtenido tuvo un coste de más de 100 dólares. La campaña electoral ha sido considerada por Associated Press (AP) como la más costosa de entre los comicios locales de toda la historia. En las elecciones de gobernador de Nueva Jersey, la suma de los gastos de los dos ricos candidatos ascendió a 75 millones de dólares (For Bloomberg, It's Good Be a Billionaire, The Washington Post, 6 de diciembre de 2005). El ganador, Jon S. Corzine, gastó un total de 100 millones de dólares en cinco años para su elección: 60 millones para lograr un puesto en el Senado y 40 millones para la campaña electoral de gobernador. Según una investigación, cada senador de Washington debe gastar unos 20 millones de dólares para mantener su escaño. The Washington Post criticó en un editorial el sistema político del país, que convierte la elección de un cargo público en la "compra de una chuchería" (Lessons of 2005, The Washington Post, 10 de noviembre de 2005).
Las decisiones del Congreso y gobierno estadounidenses están profundamente influenciadas por el dinero. En EEUU, diversas compañías y grupos de fuerza contratan a compañías de relaciones públicas y de asesoramiento para que éstas cabildeen a los órganos legislativo y ejecutivo, mediante el uso de sobornos, a fin de influir en sus decisiones y conseguir contratos del gobierno. El 4 de enero de 2006, los principales medios de comunicación estadounidenses dedicaron numerosas páginas a los informes sobre el "super cabildero", Jack Abramoff, quien admitió sus tres mayores delitos, entre los que se encuentra el uso de sobornos para conseguir decisiones favorables a sus clientes. Los medios de comunicación también informaron de que Abramoff cooperaría con el procurador en la investigación de los miembros del congreso sospechosos de corrupción, lo que reveló el mayor escándalo relativo a la vinculación entre el poder y el dinero en la escena política norteamericana en las últimas décadas. De acuerdo con la información publicada por los medios, 20 congresistas y sus asistentes estarían implicados en el gigantesco escándalo. Sin embargo, las actividades de Abramoff no son más que la punta del iceberg.
Según los diarios The Washington Post y The Observer (Reino Unido), el cabildeo se ha convertido en un negocio con enormes beneficios en Washington (The Road tu Riches Is Called K Street, The Washington Post, 22 de junio de 2005; The observer, 8 de enero de 2006). En la actualidad, el número de cabilderos registrados es de 35.000, lo que supone que existen 60 por cada funcionario federal electo de EEUU. Los cabilderos manejan cada año más de 2. 000 millones de dólares. La céntrica calle K de Washington, donde se ubican muchas de las compañías de cabildeo, ha sido denominada como "el camino hacia la riqueza" o "el cuarto poder" (después del presidente, el congreso y el tribunal). Entre 1998 y 2004, los cabilderos gastaron 13.000 millones de dólares en la promoción del cumplimiento de los deseos de sus clientes. En 2004, se gastaron 2. 100 millones de dólares en cabildear al gobierno federal y al Congreso de Estados Unidos, a los que hay que sumar los 3.000 millones empleados en la campaña de las elecciones del presidente y de los congresistas. El diario USA Today ha revelado que, desde el año 2000, han sido financiados por vías aún no esclarecidas 5. 410 viajes de congresistas, quienes han gastado 16 millones de dólares en los viajes financiados por el sector privado (Travel by Congress Often Paid Privately, USA Today, 26 de abril de 2005). Es bastante evidente el negocio entre el poder y el dinero,habida cuenta el gran número de cabilderos que se transforman en políticos y viceverda. Según informaron los medios de comunicación, 2.200 empleados del gobierno estadounidense han dado el salto a la calle K desde 1998, entre los que se incluyen 273 ex trabajadores de la Casa Blanca y 250 ex congresistas o ex directores de departamentos gubernamentales.
El 24 de octubre de 2005, unn encuesta nacional de opinión pública realizada por U.S. News and World Report reveló que el 73 por ciento de los ciudadanos norteamericanos consideran que sus líderes se encuentran muy alejados del ciudadano medio, el 64 por ciento opina que sus líderes han sido corrompidos por el poder, mientras que el 62 por ciento cree que sus dirigentes persiguen principalmente el enriquecimiento personal (New Survey Finds That the Wast Majority of Americans Believe Their Leaders Are out of Touch with the Average Person, U.S. News & World Report, Washington D.C., 24 de diciembre de 2005). Una encuesta conjunta lanzada por USA Today y la CNN muestra que la aprobación por parte de los ciudadanos del trabajo del Congreso, de mayoría republicana, ha caído al 29 por ciento, el nivel más bajo desde 1994 (Bush's Approval Rating Drops to 39%, Lowest of Presidency, USA Today, 18 de octubre de 2005), mientras que el 49 por ciento de los encuestados opina que "la mayoría de los congresistas son corruptos" (Corruption... Very Extensive", USA Today, 4 de enero de 2006). El antiguo fiscal general de EEUU, Clark, manifestó: "Es una ofensa a la democracia decir que EEUU es una democracia" (La Tercera de Chile, 11 de diciembre de 2005).
EEUU presume de su libertad de prensa, pero los escándalos relativos al bloqueo de información y la manipulación realizada por las autoridades estadounidenses son puestos de manifiesto repetidamente. Un artículo de The New York Times del 13 de marzo de 2005 afirma que EEUU se encuentra en la era de las "noticias planificadas". Mientras el gobierno estadounidense transmite su información al exterior, entrega informaciones falsas a los medios de comunicación para que las publiquen. En los últimos cuatro años, al menos 20 organizaciones federales, entre las que se incluyen el Pentágono y la Oficina del Censo, han fabricado cientos de noticias para la televisión.
Las fuerzas armadas estadounidenses pagan a los periódicos iraquíes y a sus periodistas para la denominada "guerra de la prensa". El diario Los Angeles Times informó el 30 de noviembre de 2005 que las tropas norteamericanas compraban artículos pro- estadounidenses para posteriormente entregarlos a una empresa de Washington que los traducía al árabe para ser insertados en los diarios de Bagdad. El informe señala que el ejército estadounidense adquirió un diario iraquí y tomó el control de una estación de radiodifusión "para emitir mensajes pro- norteamericanos a la opinión pública iraquí". Otros informes dicen que oficiales del ejército de EEUU crearon una institución denominada "Club de Prensa de Bagdad" que entrega a sus miembros hasta 200 dólares al mes para que éstos redacten noticias favorables a sus operaciones militares. The Washington Post denominó a estas actividades contra la libertad de prensa " propaganda meticulosamente planificada" (Planted Propaganda, The Washington Post, 2 de diciembre de 2005).
La comunidad internacional ha condenado la censura aplicada por el gobierno estadounidense a distintos medios de comunicación. El 22 de enero de 2005, el diario británico Daily Mirror, citando un memorándum de Downing Street, reveló que el gobierno estadounidense planeaba bombardear la cadena de televisión Al- Jazeera durante la guerra contra Irak para bloquear la emisión de información sobre la situación real de los combates y erradicar su negativa influencia sobre EEUU (Londres, AFP, Londres, 22 de noviembrede 2005). Esta información provocó enérgicas protestas de todos los miembros de Al-Jazeera, repartidos por más de 30 países, y la severa crítica de la Federación Internacional de Periodistas. El 27 de noviembre el diario británico The Observer informó de que las estaciones de Al-Jazeera en Bagdad y Kabul habían sido bombardeadas por las tropas estadounidenses y que sus periodistas habían sido arrestados, amenazados, vejados y hostigados por el ejército norteamericano durante la guerra en Irak.
De hecho, la desnuda intrusión en la libertad de prensa de EEUU sucede en repetidas ocasiones. El 8 de abril de 2003, el camarógrafo de la cadena televisiva española Telecinco, José Couso, murió como consecuencia de los disparos de soldados estadounidenses. Tras la muerte de Couso, los tribunales españoles solicitaron a la policía española y a la Interpol la detención y extradición inmediata de tres soldados estadounidenses sospechosos. El 28 de agosto, el ejército norteamericano disparó a los reporteros de Reuters causando la muerte de un técnico de sonido que recibió cinco impactos de bala, uno en la cara y cuatro en el pecho. Dos periodistas iraquíes que presenciaron el tiroteo fueron también detenidos y forzados a permanecer inmóbiles al sol abrasador. Según el Comité para la Protección de los Periodistas, EEUU mantiene presos a cuatro periodistas iraquíes en Irak y a un periodista de Al-Jazeera en la base naval de Guantánamo, sin que se hayan presentado cargos contra ninguno de ellos (U.S. Ranks Sixth among Journalists, Report Says, The New York Times, 14 de diciembre de 2005). En julio de 2005, la periodista de The New York Times, Judith Miller, fue sentenciada a prisión por negarse a facilitar sus fuentes de información. Reporteros Sin Fronteras manifestó el día de la sentencia: "se trata de un día oscuro para la libertad de la prensa de EEUU y del resto del mundo" ( Washingtong, AP, 6 de julio de 2005). Durante el huracán Katrina, el fotógrafo del diario canadiense Toronto Star Daily fue reducido por la policía de Nueva Orleans. Los agentes le retiraron sus cámaras y tomaron las tarjetas de memoria. Cuando el fotógrafo demandó la devolución de las fotografías los agentes lo insultaron y amenazaron con agredirle. Un periodista de un medio local de Nueva Orleans fue también atacado por la policía mientras registraba el enfrentamiento entre la policía y los ciudadanos locales. Las herramientas de trabajo del periodista fueron destruidas por la policía (BBC, 7 de septiembre de 2005).
IV. Sobre los derechos económicos, sociales y culturales
EEUU se sitúa como el país más rico del mundo, pero mantiene la tasa de pobreza más elevada entre los países desarrollados. La pobreza, el hambre o la falta de vivienda se han convertido en serios problemas. Los derechos económicos, sociales y culturales de los trabajadores no están garantizados.
Según una investigación realizada por la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres en 2005 en ocho países desarrollados, EEUU es el país donde existen las mayores desigualdades sociales ( Londres, Reuters, 25 de abril de 2005). La tasa de pobreza en EEUU es la mayor de todos los países desarrollados y duplica la de los países industrializados (The Other America, Newsweek, 19 de septiembre de 2005). Las fortunas de los ciudadanos estadounidenses más ricos han continuado creciendo en los últimos años. Según la última investigación realizada por Spectrem Group, firma dedicada a la investigación sobre la riqueza, con sede en Chicago, las familias multimillonarias de EEUU controlaban más de 11 billones de dólares en bienes en 2004, excluyendo sus posesiones inmobiliarias, cifras que suponía un aumento del 8 por ciento respecto al año anterior (Millionaire Ranks Hit New High, The Wall Street Journal, 25 de mayo de 2005). Sin embargo, los ingresos de los empleados ordinarios se han visto fuertemente reducidos, lo que provoca el incremento de la población pobre. Los datos facilitados por la Oficina del Censo de EEUU muestran que la tasa oficial de pobreza del país pasó del 12,5 por ciento en 2003 a un 12,7 por ciento en 2004. Mientras que en 2003 EEUU contaba con 35,9 millones de pobres, un año después la cifra subió a 37 millones, un aumento de 1,1 millones, lo que supone que uno de cada ocho ciudadanos norteamericanos vive en la pobreza (Income Stable, Poverty Rate Increases, Percentage of Americans Without Health Insurance Unchanged, Oficina del Censo de EEUU, el 30 de agosto de 2005, www.census.gov). Los índices de pobreza de ciudades como Detroit, Miami y Nueva York superan el 28 por ciento. The New York Times informó el 22 de noviembre de 2005 de que el número de familias con miembros afectados por malnutrición alcanzó 3,9 millones.
El problema de la población sin hogar se está viendo agravado. Según la investigación realizada por USA Today en junio de 2005, existen más de 727.000 personas sin hogar en todo el país, lo que supone que uno de cada 400 estadounidenses no tiene casa para refugiarse (National Count of Homeless Puts Issue in Human Terms, USA Today, 12 de octubre de 2005). Según una investigación realizada por la "Conferencia de Alcaldes de EEUU" en 24 ciudades, entre las que se encuentran Chicago, Boston y Los Ángeles, el 71 por ciento de las urbes vió incrementado su número de peticiones de alojamiento de urgencia en 2005, año en el que se registró un crecimiento medio anual del 6 por ciento respecto al año anterior. El número de peticiones de la asistencia alimentaria de urgencia aumentó en un promedio del 12 por ciento, con incrementos en el 76 por ciento de las ciudades (U.S. Conference of Mayors--Sodexho, Inc. Hunger and Homelessness Survey 2005, www.usmayors.org). Más de 3.100 familias, con unos 6.000 niños, quienes duermen habitualmente en las calles o en coches y estaciones de autobuses, solicitan alojamiento de emergencia en Washington cada año ( Lifting up the Poor, The Washington Post, cartas al editor, 28 de octubre de 2005). Los Ángeles Times informó el 16 de junio de 2005 de que la ciudad se erige como "la capital de los sin techo", con un número medio de vagabundos o personas sin hogar de 90.000 al día, entre los que se incluyen 35.000 personas en situación de vagabundeo permanente.
Los derechos de los trabajadores estadounidenses no están garantizados. Según las estadísticas del Departamento de Empleo de EEUU, a finales de noviembre de 2005 el país contaba con 7,6 millones de adultos sin empleo, con una tasa de desempleo del 5 por ciento (The Employment Situation: Movember 2005, emitido por el Departamento de Trabajo de EEUU el 2 de diciembre de 2005. www. blas.gov). USA Today informó el 22 de noviembre de 2005 de que cerca del 20 por ciento de los desempleados llevaba seis o más meses sin trabajo (Union: Job Cuts at GM 'Unfair', USA Today, 22 de noviembre de 2005). A esto hay que sumar que unos 3,6 millones de personas estaban excluidas de los seguros de desempleo, según señaló The New York Times el 1 de enero de 2005. Otros de los problemas que sufren los trabajadores son los bajos salarios y la ausencia de instalaciones adecuadas y medidas de seguridad. The Washington Post informó el 3 de agosto de 2005 de que las condiciones en las que realizan sus funciones los trabajadores de las plantas de envasado de carne son pobres, con fuertes cargas de trabajo y en un medio peligroso. Desde bastante tiempo atrás los empleados sufren diversas enfermedades y accidentes, llegando incluso a la muerte por agotamiento. El diario con sede en EEUU China Press señaló el 1 de noviembre de 2005 que los trabajadores de la mayoría de restaurantes de Nueva York carecen de las medidas de seguridad mínimas en sus puestos de trabajo. Trabajan habitualmente un número excesivo de horas, con bajos salarios, y en rara ocasión cuentan con seguro médico. Cerca del 38 por ciento han sido afectados por quemaduras y casi la mitad han sufrido cortes. El 31 de octubre de 2005, los trabajadores de los transportes públicos de Pennsylvania (Filadelfia) se declararon en huelga por disputas relativas a los seguros médicos. El Sindicato de Transportes de Nueva York inició el pasado 20 de diciembre una huelga de conductores de autobuses tras fracasar las negociaciones sobre los salarios y pensiones con las autoridades.
El coste medio de la atención sanitaria en EEUU es superior al de cualquier otro país del mundo, pero la crisis de los seguros médicos de los trabajadores es destacable. Las estadísticas muestran que en 2004, el coste total de la atención sanitaria se incrementó en un 8,2 por ciento, mientras que el número de personas excluidas de los seguros médicos aumentó en 800.000 personas, hasta llegar a 45,8 millones, un 15,7 por ciento de la población total. Sólo la ciudad de Nueva York cuenta con cerca de dos millones de residentes sin seguros médicos, de los que dos tercios poseen un puesto de trabajo. Cada año mueren en EEUU 18. 000 personas por ausencia de tratamiento médico. La investigación realizada por Kaiser, publicada en septiembre de 2005, encontró que sólo el 60 por ciento de los empleadores proporciona seguros médicos a sus trabajadores, cifra que supone un fuerte descenso con respecto a la registrada hace cinco años. En 2005, la prima de seguros médicos de la familia media estadounidense ascendió a 10. 880 dólares (Average Family Health Policy Nears $11,000, USA Today, 15 de septiembre de 2005). En los próximos años, los gastos médicos se incrementarán aceleradamente, dejando a más enfermos sin posibilidad de recibir tratamiento (Passport to Health Care at Lower Cost to Patient, The Washington Post, 6 de noviembre de 2005) . La Cámara de Representantes de EEUU aprobó el 21 de noviembre de 2005 una ley para recortar en 50.000 millones de dólares los presupuestos destinados a reducir los gastos médicos, así como los destinados a la ayuda alimentaria de los más necesitados y el apoyo a proyectos para la infancia, circunstancia que significa un empeoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos pobres.
V. Sobre la discriminación racial
EEUU es un país de inmigrantes, más de un cuarto de su población pertenece a minorías, sin embargo, la discriminación racial ha supuesto, desde largo tiempo atrás, un mal crónico para la sociedad estadounidense.
Tanto los afroamericanos como otros grupos étnicos se encuentran en los estratos más bajos de la sociedad norteamericana, con niveles de vida muy inferiores a los de la población blanca. Según el informe "Situación de la América negra 2005", el nivel de ingresos de los afroamericanos apenas supone el diez por ciento con respecto al de sus compatriotas blancos, mientras que su bienestar social alcanza sólo tres cuartas partes del disfrutado por la población blanca (Years Have Done Little to Help Local Blacks, por Carla Rivera, Los Angeles Times, 14 de julio de 2005). En 2004, el 24,7 por ciento de la población negra se encontraba bajo el umbral de la pobreza, mientras que el 21,9 por ciento de la población de origen latinoamericano y el 15 por ciento de la de origen asiático se hallaban en esta situación. El porcentaje de población blanca bajo el umbral de la pobreza se sitúa en el 8,6 por ciento (Income Stable, Poberty Rate Increase, Percentage de Americans Without Insurance Unchanged, publicado por la Oficina del Censo de EEUU el 30 de agosto de 2005. www.census.gov). En Nueva Orleans, 100.000 de sus 500.000 habitantes se encuentran en situación de pobreza, la mayoría de ellos son afroamericanos. Mientras que el porcentaje de población negra que posee una vivienda se sitúa en el 48,1 por ciento, el nivel alcanzado por los blancos es del 75,4 por ciento(The State deBlack America 2005, publicado por la Liga Urbana Nacional el 6 de abril de 2005, www. nul.org). The Washington Post informó el 11 de abril de 2005 que cerca del 29 por ciento de los afroamericanos que adquieren o refinancian su vivienda acaba soportando préstamos con usura, mientras que sólo el 10 por ciento de sus compatriotas blancos pasa por este trance. Las estadísticas facilitadas por la Reserva Federal en septiembre de 2005 muestran igualmente que, según los datos hipotecarios de 2004, la tasa de incidencia media de prestamos de alto coste destinados a la compra de viviendas se situaba en un 32,4 por ciento entre la población negra, 20,3 por ciento entre la de origen latinoamericano y 8.7 por ciento entre la blanca(Fed: Minorities Pay More for Loans, USA Today, 14 de diciembre de 2005). Los Angeles Times citó el 14 de julio de 2005 el informe "Situación de la América Negra en Los Ángeles", según el cual los ingresos, viviendas y servicios médicos y educativos de la población negra se sitúan en niveles muy inferiores a los del resto de grupos étnicos. El ingreso anual medio de las familias blancas en Los Ángeles es de 53.000 dólares, mientras que el de las familias negras se sitúa en 31.000 dólares. La población negra supone un diez por ciento de la población de Los Ángeles, pero el 30 por ciento de las personas que viven en la calle son afroamericanos.
Las minorías étnicas también sufren perjuicios laborales y profesionales. Según un informe emitido por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos, en noviembre de 2005 la tasa de desempleo entre la población negra ascendía al 10.6 por ciento, mientras que sólo el 4,3 por ciento de la población blanca se veía afectada por el paro (The Employment Situation: Novenber 2005. www. bls.gov). Incluso en el mismo empleo, un hombre afroamericanos sólo gana el 70 por ciento del sueldo de un blanco, mientras que una mujer afroamericana sólo gana el 83 por ciento del sueldo de una blanca (The State of Black America 2005, publicado por la Liga Urbana Nacional el 6 de abril de 2005, www.nul.org). Los grupos étnicos minoritarios son rechazados en los altos cargos. La Comisión para la Igualdad de Oportunidades Laborales de EEUU cita un informe indicando que el 31 por ciento de la población de origen asiático y el 26 por ciento de la población afroamericana manifiestan haber sufrido discriminación, mientras que los casos ocurrido en la población musulmana se duplicaron tras los ataques del 11 de septiembre de 2001. El diario China Press afirma que, a pesar de que el conjunto formado por la población afroamericana y de origen latinoamericano y asiático supone el 57 por ciento de la fuerza laboral en Nueva York, sólo un 19 por ciento de ellos ocupa altos cargos, mientras que el 76 por ciento de éstos está dominado por el colectivo blanco, y en algunos departamentos gubernamentales, este índice se eleva al 97 por ciento.
De igual modo, la tasa de la población negra sin seguro médico en Estados Unidos es mayor que la de la población blanca. La de la población negra se sitúa en un 19,7 por ciento y la de la población de origen latinoamericano en un 32,7 por ciento, es decir, uno de cada tres latinoamericanos no disfruta de seguro médico (Income Stable, Poverty Rate Increase, Percentaje of Americans Without Health Insurance Unchanged, publicado por la Oficina del Censo de EEUU el 30 de agosto de 2005, www.census.gov). La esperanza de vida media de la población negra es 6 años menor que la de sus compatriotas blancos(The State of Black America 2005, publicado por la Liga Urbana Nacional el 6 de abril de 2005, www. nul.org). La tasa de fallecimiento de niños negros de menos de un año de edad duplica la de los blancos. Según The Washington Post, 76,3 de cada 20.000 afroamericanos son portadores del virus VIH, loque supone una tasa ocho veces superior a la de los blancos (HIV Cases among Blacks Show Decline since 2001, The Washingtong Post, 18 de noviembre de 2005). Más de la mitad de los nuevos casos de infección por VIH en Estados Unidos se producen entre la población negra, mientras que en el caso de las mujeres, la tasa se eleva hasta un alarmante 72 por ciento (A New Civil Rights Movement, The New York Times, 26 de diciembre de 2005). Más de 80.000 afroamericanos mueren en EEUU cada año debido a la ausencia de seguros médicos, con una tasa de mortalidad de población de edad mediana dos veces superior a la de la población blanca (Years Have Done Little to Help Local Blacks, publicado por Carla Rivera en Los Angeles Times el 14 de julio de 2005).
La discriminación racial en la administración de justicia en EEUU también es preocupante. William J. Bennett, ex secretario de Educación de estadounidense, afirmó aboertamente que la única forma para reducir la tasa criminal en el país era permitir a todas las mujeres negras la realización de abortos (Milenio, México, 2 de octubre de 2005). En EEUU, los delincuentes afroamericanos sufrenr mayores condenas que los blancos en la mayoría de los casos. Según el informe "Situación de la América negra de EEUU 2005", publicado por la Liga Urbana Nacional, los afroamericanos que son arrestados tienen tres veces más posibilidades de ser metidos en la carcel que los blancos arrestados. Los afroamericanos son condenados a pena de muerte con una frecuencia cuatro veces superior a la de sus compatriotas blancos, mientras que la condena media anto los mismos delitos es seis meses superior en el caso de la población negra (The State of Black America 2005, publicado por la Liga Urbana Nacional el 6 de abril de 2005, www.nul.org). Un estudio realizado en diciembre de 2005 por la Universidad de Maryland indica que aquéllos que asesinan a un ciudadano blanco tienen una posibilidad entre 2 y 3 veces superior de ser condenados a muerte que aquéllos que asesinan a cualquier otra persona, y que los criminales negros que asesinan a blancos tienen una posibilidad 2,5 veces superior a ser condenados a muerte que un blanco que asesina a una persona de la misma raza y 3,5 veces más que en los casos en los que un negro asesina a una persona también de su misma raza (Misunderstanding Cloud Death Penalty Findings, The Baltimore Sun, 20 de siciembre de 2005). Si bien la población negra supone únicamente un 12,2 por ciento del total de Estados Unidos, el 41 por ciento de los encarcelados con penas superiores a un año son afroamericanos, y el 8,4 por ciento de los varones negros de entre 25 y 29 años de edad están encarcelados (Study Notes Upswing in Arrests of Women, The Washington Post, 24 de octubre de 2005). Según los informes elaborados por Human Rights Watch y otras organizaciones, desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, al menos 70 personas, en su mayoría musulmanes, han sido retenidas como importantes testigos sin respetar los prodecimientos legales por un periodo de entre 2 y 6 meses, si bien existen casos que superan el año (Human Rights Watch: Scores of Muslim Men Jailed Without Charge, www.hrw. org). Según The Washington Post, James Yee, estadounidense de origen chino que desarrollaba funciones de capellán musulmán, fue acusado de crímenes de espionaje e insubordinación, y amenazado con ser condenado a muerte. Tras no presentarse pruebas que sostuvieran la acusación fue liberado sin cargos. El caso fue citado por los medios de comunicación como uno de los errores judiciales más serios de la historia de EEUU.
Los crímenes violentos contra las minorías étnicas han venido aumentando en Estados Unidos. Según un informe del FBI emitido en octubre de 2005, de las 9.528 víctimas de crímenes por odio en 2004, el 53,8 por ciento estaba relacionado con los casos de perjuicio racial, de los que el 67,9 por ciento estaba dirigido contra los afroamericanos. Entre los criminales que realizan acciones movidas por el odio, el 60,6 por ciento son blancos (Hate Crime-Crime in Unites States 2004, publicado por el FBI el 17 de octubre de 2005, www.fbi.gpv/ucr/ucr.htm). Según las estadísticas, la población negra tiene una posibilidad 20 veces mayor que la blanca de ser víctima de crímenes por odio (The State of Black America 2005, publicado por la Liga Urbana Nacional el 6 de abril de 2005, www.nul.org). En Los Ángeles, el 56 por ciento de estos crímenes son cometidos contra los negros.
VI. Sobre los derechos de las mujeres y los niños
Estados Unidos mantiene un registro negativo en la salvaguarda de los derechos de las mujeres y los niños.
Las mujeres estadounidenses no cuentan con los mismos derechos y oportunidades que los hombres en la participación política, puesto que solo ostentan 81 de los 535 escaños (un 15 por ciento) con los que cuenta el congreso, si bien la proporción de mujeres en la población total del país asciende al 51,1 por ciento. De éstas, 14 ocupan escaños en el señando y 67 en la Cámara de Representantes, con un 14 y 15,4 por ciento, respectivamente. Sólo ocho, un 16 por ciento, de los gobernadores de los 50 estados que componen el país son mujeres. Ninguna mujer negra ha sido hasta el momento gobernadora de ningún estado. Sólo 14 de los alcaldes de las 100 mayores ciudades de Estados Unidos son mujeres (Snapshots of Current Political Leadership, The White House Project, www. thewhitehouseproject.org). Hasta noviembre de 2005 sólo existían 81 mujeres prestando sus servicios en oficinas ejecutivas estatales, cifra que supone el 25,7 por ciento del total. De las 7. 382 personas empleadas en el cuerpo legislativo estatal, sólo 1. 668, un 22.6 por ciento, son mujeres (Women in Elective Office 2005, publicado por Center for American Women and Politics en noviembre de 2005, www.cawp.rutgers,edu/index.html). Según una investigación de la Unión Interparlamentario, Estados Unidos se ubica en noviembre de 2005 en el 66º lugar en términos de representación femenina en los parlamentos nacionales de los más de 180 países con elección directa. En diciembre de 2003, ocupaba el puesto número 58.
Las mujeres estadounidenses sufren una tasa de desempleo mayor que los hombres y reciben menores salarios en igual posición. Una investigación dada a conocer en abril de 2005 por la Oficina del Censo de Estados Unidos muestra que en 2004, los ingresos medios de las mujeres se situaron en 31.223 dólares y los de los hombres ascendieron a 40.798, lo que supone que las mujeres ganan un 23 por ciento menos que los hombres. Los ingresos anuales de las mujeres propietarias de negocios propios representan un 49 por ciento de los obtenidos por los propietarios varones (Income, Poverty, and Health Insurance Coverage in the Unites States: 2004, publicado por la Oficina del Censo de EEUU en agosto de 2005, www. census.gov). En 2004 la Comisión para la Igualdad de Oportunidades Laborales de Estados Unidos recibió 24.249 denuncias por discriminación sexual y 4.512 que alegaban discriminación por maternidad.
La tasa de pobreza de las familias lideradas por madres solteras es más elevada que la de otros colectivos. Los datos del Censo Nacional de Pobreza publicados en 2005 muestran que en 2004, un 28,4 por ciento de estas familias se encontraba bajo línea de pobreza. Cada vez más mujeres y niños pasan a habitar en las calles. En la ciudad de Pasadena, en el sur de California, el número de mujeres y niños sin hogar se elevó en 2005 hasta 701, con un incremento del 42,7 por ciento respecto al año 2003. Las mujeres y niños suponen el 57,6 por ciento de la población total sin hogar de la ciudad, superando por primera vez a los hombres ( City of Pasadena 2005 Homeless Count: Final Report, 3 de marzo de 2005).
Entre el 85 y el 95 por ciento de los casos de violencia doméstica en Estados Unidos son cometidos contra las mujeres. Según las estadísticas del Instituto para la Violencia Doméstica de Estados Unidos, 5,8 millones de mujeres sufren agresiones cada año, de las que 1.232 pierden la vida a mano de sus parejas o companeros sentimentales (www.aidv_usa.com). Según un medio de comunicación local estadounidense, una de cada tres mujeres norteamericanas sufre episodios de violencia doméstica a lo largo de su vida.
Las mujeres estadounidenses sufren una alta proporción de agresiones sexuales. El informe "Crimen en Estados Unidos" distribuido por el FBI en octubre de 2005 asegura que durante 2004 más de 94.000 mujeres fueron víctimas de violación, lo que supone que 63,5 de cada 100.000 mujeres sufrieron violaciones, un incremento del 0,8 por ciento con respecto a 2003. Además, las mujeres sufren acoso sexual en sus lugares de trabajo. La Comisión para la Igualdad de Oportunidades Laborales de EEUU recibió 13.136 denuncias por acoso sexual, el 84,9 por ciento de las cuales provino de mujeres.
Una investigación realizada por el Pentágono y publicada el 23 de diciembre de 2005 señala que más del seis por ciento de las mujeres que trabajan en las fuerzas armadas estadounidenses manifestaron haber sufrido agresiones sexuales durante el año académico 2004-2005, mientras que más de la mitad reconocieron haber sido acosadas. En la fuerza de reserva estadounidense y la Guardia Nacional, un 60 por ciento de la mujeres y un 27 por ciento de hombres padecieron agresiones sexuales y acoso durante su servicio, y un 11 por ciento de las mujeres fueron violadas ( Update 5: Military School Sexual Harassment Persists, AP, 24 de diciembre de 2005).
Las prisiones norteamericanas muestran un incremento continuo del número de mujeres que han sufrido malos tratos en las instalaciones. El informe publicado por el Departamento de Justicia de EEUU el 24 de abril de 2005 señala que, hasta el 30 de junio de 2004, 103.000 mujeres se encontraban privadas de libertad en el país, con un incremento interanual del 2,9 por ciento. En 2004 las mujeres presas en cárceles estatales y federales suponían el siete por ciento de la población total, un 4 por ciento más que en 2003, con una tasa de crecimiento que casi duplica la de los hombres. Cerca del 50 por ciento de las presas manifiestan haber sufrido agresiones sexuales en las cárceles. Las autoridades penitenciarias norteamericanas recibieron un total de 8.210 denuncias por agresiones sexuales en 2004, con 2.100 confirmadas, en su mayor parte contra mujeres.
Las condiciones de vida de los niños estadounidenses atraen igualmente mucha preocupación. La tasa de pobreza de los niños es superior a la población total de EEUU. Si bien suponen un 25 por ciento de la población total, su presencia en el colectivo más desfavorecido se sitúa en el 35 por ciento. En 2004, 13 millones de niños, un 17,8 por ciento del total, vivían bajo el umbral de pobreza. El índice de pobreza infantil de Estados Unidos se sitúa en el penúltimo lugar de la lista de los 22 países desarrollados del mundo. Los datos de la Oficina del Censo de EEUU pertenecientes a agosto de 2005 muestran que los niños suponen cerca de un tercio de los 37 millones de pobres con los que cuenta el país (National Poverty Center: www.npc.umich.edu/poverty). Alrededor de 1,35 millones de niños estadounidenses han vivido sin techo en algún momento de su vida.
Entre la población menor de 18 años de Washington D.C., un 30 por ciento vive por debajo de la línea de la pobreza. En Misissippi y Luisiana, la proporción alcanza el 27 por ciento. En Nuevo México y Virginia, las cifras llegan al 26 y 24 por ciento respectivamente (Young and Poor, Usa Today Snapshots, 12 de diciembre de 2005). En la ciudad de Nueva Orleans, el 40 por ciento de los niños de las zonas urbanas viven bajo el umbral de la pobreza.
La salud de los niños también ha empeorado de forma progresiva, con una tasa de mortalidad infantil y juvenil en aumento. En 2005, un 29 por ciento de los niños no contaba con seguros médicos, muchos de ellos ni siquiera con exámenes médicos ni vacunas. El diario China Press manifiesta en un informe publicado el 5 de mayo de 2005, que en los últimos 20 años el personal de investigación financiado por el gobierno estadounidense ha realizado pruebas de medicamentos contra el SIDA en niños pertenecientes a hogares de acogida, sin protección ni supervisión por organizaciones independientes. Los ensayos clínicos han causado gran daño a la salud de los menores, algunos de los cuales murieron a causa de los tratamientos.
Un tercio de los niños estadounidenses nacen fuera del matrimonio y la mitad de ellos forman parte de familias monoparentales. En la actualidad cuatro millones de niños estadounidenses conviven con progenitores en paro, especialmente expuestos a problemas como la violencia doméstica, trastornos psicológicos, toxicomanías y alcoholismo.
La juventud estadounidense es víctima del crimen. Cada vez son más los estudiantes de secundaria que acuden a los centros portando cuchillos u otras armas. En 2005, el número de estudiantes de secundaria a los que se les requisaron armas en Maryland ascendió a 2.845, un crecimiento del 63 por ciento con respecto a los datos de cinco años atrás. Las escuelas de Virginia confiscaron 2.278 armas entre 2003 y 2004. En Washington D.C. el número ascendió a 148 (Weapons Offenses Rise in Md., Va.Schools, The Washington Post, 11 de diciembre de 2005).
The Washington Post informó en agosto de 2005 de que el 12 por ciento de los menores de origen latinoamericano con edades de entre 11 y 13 años portaban armas como cuchillos o bates (incluso un 1 por ciento portaban armas de fuego), el 38 por ciento se ha visto implicado en agresiones físicas, el 27 por ciento prefiere permanecer en casa por miedo a salir al exterior, y un 16 por ciento ha sufrido lesiones o amenazas con armas. Un 20 por ciento de estos menores se ha visto envuelto en actividades relacionadas con bandas juveniles, mientras que el 12 por ciento afirma pertenecer a una de ellas.
Los frecuentes incidentes en los centros educativos amenazan la seguridad de 26,4 millones de estudiantes estadounidenses de entre 12 y 16 años de edad. Las estadísticas muestran que cada día mueren 12 menores por heridas de bala en Estados Unidos. El informe publicado por Los Angeles Times el 4 de marzo de 2005 muestra que más del 70 por ciento de los alumnos en sexto curso de primaria de Los Ángeles ha experimentado o presenciado incidentes violentos, proporción que se eleva al 90 por ciento en otras áreas.
Los protección judicial de los derechos de los niños en EEUU se encuentra muy por debajo de la realizada en el resto del mundo. Un informe del Departamento de Justicia de Estados Unidos muestra que el número de menores recluidos en las prisiones de todo el país alcanzó los 102.000 a finales de 2004. Estados Unidos es uno de los pocos países en los que los crímenes cometidos por menores pueden conllevar cadena perpetua sin posibilidad de revisión. El 93 por ciento de los menores que cometieron asesinato y el 26 por ciento en el caso de felonías fueron sentenciados a prisión perpetua sin poder disfrutar de libertad provisional. Según el informe, 9.700 personas fueron sentenciadas a cadena perpetua antes de cumplir los 8 años de edad. Al menos 2.225 niños se encuentran cumpliendo cadena perpetua sin gozar de libertad provisional, de los que un 16 por ciento tenían entre 13 y 15 años cuando fueron encarcelados, mientras que en el 59 por ciento de los casos se trataba del primer delito. En la actualidad, el número de menores cumpliendo condenas a cadena perpetua en EEUU es tres veces superior a la cifra registrada hace 15 años. Los menores experimentan a menudo agresiones en los centros penitenciarios, con una tasa de abusos por parte de los profesionales de correccionales diez veces superior a la de los centros para adultos. Estados Unidos es uno de los pocos países que continúa sentenciando a menores a pena capital. Hasta ahora, seis estados norteamericanos todavía no han establecido una edad mínima para las condenas a cadena perpetua.
En 2004, 63 adolescentes de 18 años fueron sentenciados a pena capital. En la actualidad, Estados Unidos cuenta con cerca de 3. 500 presos condenados a muerte, de los que 72 cometieron sus crímenes antes de cumplir los 18 años.
VII. Sobre las violaciones de los DDHH en otros países
El gobierno estadounidense realiza una política unilateral en la escena internacional, ignorando las normas reconocidas universalmente y violando de forma flagrante la soberanía y los derechos humanos de otros países.
El gobierno estadounidense comete habitualmente amenazas injustificables en sus invasiones y ataques militares. El diario USA Today citó el 13 de diciembre de 2005 el estudio realizado en 2004 por la publicación médica The Lancet en el que se afirma que unos 100.000 iraquíes, en su mayoría mujeres y niños, habrían perdido la vida en la guerra iniciada en 2003 por EEUU en el Golfo Pérsico.
En 2005, se registró también un gran número de operaciones militares contra objetivos civiles por parte del ejército estadounidense fuera del país, las cuales causaron un gran número de muertos y heridos. El 4 de julio de 2005, las fuerzas militares de EEUU asesinaron a 17 civiles, entre ellos mujeres y niños, en sus ataques aéreos en la provincia afgana de Konarha. El 12 de agosto, un vehículo blindado estadounidense disparó a los ciudadanos que salían de una mezquita en los suburbios de la ciudad iraquí de Ramadi, segando la vida de 15 iraquíes, entre ellos nueve niños, y provocando heridas a otros 17. El 30 de agosto, los aviones de combate norteamericanos lanzaron una serie de ráfagas aéreas contra un área cercana a la ciudad fronteriza iraquí de Qaim, causando al menos 56 muertos, entre los que se contaban numerosos ancianos y niños. El 21 de noviembre, las tropas estadounidenses dispararon a un vehículo civil en el norte de Bagdad, acabando con la vida de una familia de cinco miembros, tres de ellos menores. El 14 de enero de 2006, las fuerzas aéreas de Estados Unidos atacaron una ciudad pakistaní fronteriza con Afganistán, asesinando al menos a 18 civiles, incursión que provocó numerosas manifestaciones antiestadounidenses en Pakistán.
En 2005, volvieron a ser publicadas noticias e imágenes de abusos perpetrados por los militares estadounidenses contra prisioneros, continuando el escándalo destapado en 2004 que impactó a todo el planeta. Para lograr obtener información, las tropas de EEUU desplazadas a Irak han empleado diversos tipos de tortura en sus interrogatorios, agrediendo sistemáticamente a los iraquíes detenidos. Entre los medios utilizados se encuentra la privación del sueño de los detenidos, su inmovilización contra la pared, las agresiones con bates de béisbol, la negación del acceso a agua y comida, la emisión de música a volúmenes extremos en lugares completamente oscuros durante varios días, los ataques con perros por mera diversión e incluso la introducción de los detenidos en jaulas con leones (informes de Washington Post, The New York Times, Washington Weekly y otros medios de comunicación).
Según el informe de septiembre de 2005 realizado por Human Rights Watch, los soldados consideran los abusos perpetrados a los detenidos como meros "juegos" y "formas de aliviar la tensión". Debido a las insoportables agresiones, muchos detenidos llegaron a autolesionarse, iniciaron huelgas de hambre y se amotinaron. Según el informe emitido por la Comandancia Sur de las fuerzas armadas estadounidenses, en 2003 se produjeron 350 casos de autolesiones por parte de los detenidos en la prisión norteamericana de Guantánamo, con 23 intentos de suicidio en una sola semana. En agosto de 2005, 131 presos de Guantánamo iniciaron una huelga de hambre masiva para protestar contra el tratamiento inhumano recibido. En abril del mismo año, se produjo un intento de amotinamiento en Camp Bucca, prisión estadounidense al sur de Irak, debido a la negativa por parte de las fuerzas encargadas de la custodia de los detenidos a proporcionar atención médica a un prisionero enfermo (The Sunday Times, 30 de diciembre de 2005). Estados Unidos ha rechazado una y otra vez la solicitud de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de visitar Guantánamo para investigar los incidentes relacionados con los maltratamientos a prisioneros. Tras acceder a la petición debido a la presión internacional, el gobierno estadounidense estableció que la delegación de dicha comisión de las Naciones Unidas no pudiera realizar ningún tipo de contacto con los detenidos, lo que provocó de nuevo la condena internacional.
Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 Estados Unidos ha realizado detenciones indiscriminadas a escala mundial bajo el parapeto de la lucha contra el terrorismo. Según la información publicada por AP el 16 de noviembre de 2005, desde que se inició en 2001 la guerra contra el terrorismo, Estados Unidos ha detenido a más de 83.000 ciudadanos foráneos, 82.400 de ellos bajo custodia de las fuerzas armadas desplazadas en Afganistán e Irak, mientras que 700 fueron enviados a Guantánamo. En los últimos cuatro años, EEUU no ha presentado ninguna acusación contra ellos ni los ha interrogado. hasta marzo de 2005, 108 personas habían muerto bajo custodia. En la actualidad aún existen 14.500 extranjeros en manos de Estados Unidos.
En 2005 la opinión pública conoció el escándalo de las prisiones clandestinas establecidas en el extranjero por el gobierno estadounidense, causante de gran conmoción a escala mundial. El caso fue revelado por The New York Times el 3 de noviembre de 2005, quien en su artículo "Secrecy and Shame" mostró la red de prisiones secretas en el extranjero utilizadas por la CIA. Según informó The Washington Post el 2 de noviembre de 2005, tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, la CIA estableció en Tailandia, Afganistán, Guantánamo y algunos países del este de Europa prisiones clandestinas, conocidas exclusivamente por un puñado de oficiales de la Casa Blanca, el Departamento de Justicia y el Congreso, en las cuales se detuvo a unas 100 personas sospechosas de terrorismo. L
Registro de los Derechos Humanos en Estados Unidos en 2005
Por la Oficina de Información del Consejo de Estado de la República Popular China
En 2005, las violaciones cometidas por Estados Unidos en el terreno de los derechos humanos (DDHH) fueron evidentes, con escándalos públicos ocurridos repetidamente. Resulta bastante irónico que el 8 de marzo de este año, el Departamento de Estado del país norteamericano volviera a autoproclamarse "el juez mundial de los DDHH" y emitiera sus Informes por Países sobre Prácticas de Derechos Humanos en 2005. Tal y como viene sucediendo en los últimos años, los informes acusan a más de 190 países y regiones (incluida China) de violar los derechos humanos, pero guardan un absoluto silencio sobre la situación existente en EEUU.
Para ayudar a la gente a darse cuanta de la finosomía auténtica de EEUU al esconderse tras la apariencia de "guardián de los DDHH" es necesario mostrar las violaciones de estos derechos cometidas en el mismo país en 2005.
I. Sobre el derecho a la vida y a la seguridad personal
Durante largo tiempo la vida y la seguridad de los ciudadanos norteamericanos ha estado insuficientemente protegida. La sociedad estadounidense se caracteriza por sus desenfrenados crímenes violentos. En todo el país se producen cada año 50.000 suicidios y homicidios (Va. Violent Deaths Are Mostly Suicides, The Washington Post, 12 de octubre de 2005).
El Departamento de Justicia de EEUU informó el 25 de septiembre de 2005 que en 2004 tuvieron lugar más de 5,18 millones de crímenes violentos en su país. En dicho periodo 21,4 de cada 1.000 habitantes mayores de 11 años fueron víctimas de ataques violentos, cifra que implica que uno de cada 47 residentes en EEUU fue atacado en dicho periodo (Crime Rate Remains at 2003 Level, Study Says, The Washington, 26 de septiembre de 2005).
Según los datos facilitados por la Oficina Federal de Investigación (FBI), el número de los casos de asesinato se incrementó en un 2,1 por ciento en EEUU durante los primeros seis meses de 2005, en comparación con el mismo periodo del año anterior. Se produjeron un total de 4.080 asesinatos en las ciudades con una población de más de 10.000 habitantes, mientras que los homicidios crecieron un 13 por ciento en aquellas con una población inferior a 10.000 habitantes (Murder Rate Small Cities Jumps 13 por ciento, USA Today, 20 de diciembre de 2005).
Washington D.C., con una población inferior a 600.000 habitantes, sufrió 194 asesinatos en 2005 (D.C.Area Slaying Climbed in 2005, The Washington Post, 2 enero de 2006).
En Chicago el número de crímenes superó los 125.000 entre enero y septiembre de 2005, entre los que destacan 352 asesinatos, 11. 564 robos, 8.903 asaltos y 534 incendios provocados (egov. cityofchicago.org).
Desde enero hasta mediados de 2005, 334 personas fueron asesinadas en Filadelfia, superando el número de homicidios de la ciudad en todo el año anterior (Philadelphia Daily News, 14 de noviembre de 2005).
Durante la primera mitad de 2005, 198 asesinatos tuvieron lugar en Los Ángeles, con un incremento del 11 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior (Los Angeles Times, 2 de julio de 2005).
En la ciudad de Compton (California), que cuenta con una población de sólo 96.000 habitantes, 72 personas fueron asesinadas (Los Angeles Times, 2 de enero de 2006). Camden, en Nueva Jersey, se ha convertido en una de las ciudades más peligrosas de EEUU con una tasa de asesinatos diez veces superior a la media nacional y una incidencia de robos siete veces mayor que el promedio nacional (The Washington Post, 22 de noviembre de 2005).
EEUU cuenta con el mayor número de poseedores civiles de armas de fuego en el mundo. Según las estadísticas facilitadas por la Campaña Brady, una organización que lucha por la prevención del uso de armas de fuego, en junio de 2005 existían aproximadamente 192 millones de armas de fuego en manos de la población civil de EEUU (Firearm Facts, publicado por The Brady Campaign to Prevent Gun Violence, junio de 2005. www.bradycampaign.org/facts/ factsheets/).
De acuerdo con una encuesta realizada por The Washington Post y la ABC, aproximadamente un diez por ciento de los entrevistados aseguraron haber sido disparados al menos una vez y un 14 por ciento haber sido amenazados con armas de fuego.
Según los datos publicados por la Oficina de Estadísticas de Justicia del Departamento de Justicia de EEUU en 2005, se cometieron en 2004 en el país norteamericano un total de 339.200 crímenes con armas de fuego, entre los que se incluyen 11.300 asesinatos, 162.900 atracos y 165.000 agresiones (Statistics Crimes Committed with Firearms, publicado por el Departamento de Justicia de EEUU. www.ojb.usdoj.gov/bjs).
Un informe publicado por The Washington Post el 25 de diciembre de 2005 muestra que cada año se producen 12.000 asesinatos con armas de fuego en EEUU. Según los informes que recibió la policía estadounidense en 2004, el 70 por ciento de los asesinatos, el 41 por ciento de los atracos y el 19 por ciento de las agresiones fueron cometidos con armas de fuego (Crimes Committed with Firearms, 1973-2004, emitido por el Departamento de Justicia de EEUU. www.ojb.usdoj.gov/bjs).
La incontrolada distribución de armas de fuego ha causado un número incesante de asesinatos. En febrero de 2005, la madre y el marido de la juez de distrito Joan Humphrey Lefkow fueron asesinados con armas de fuego en su propia vivienda en Chicago ( www.cbsnes.com/stories/2005/03/10/national).
En marzo, un sospechoso de violación asesinó a tres personas, entre ellas el juez, en el juzgado del distrito de Fulton en Atlanta, y posteriormente sustrajo 4 vehículos en su huida.
El 12 de marzo, un hombre armado abrió fuego durante la celebración de un acto religioso en el hotel Sheraton de Brookfield (Wisconsin), segando la vida de siete personas e hiriendo a otras cuatro.
El 21 de marzo, Jeff Weise, de 17 años de edad, asesinó a sus abuelos y disparó indiscriminadamente en la escuela secundaria Red Lake en la Reserva India en el norte de Minnesota, matando a otras ocho personas e hiriendo a 14, entre las que se encontraban agentes de seguridad, profesores y estudiantes (www.cnn.com/2005. US/03/21/school.shooting/).
El 25 de abril, un chica de sólo 14 años de edad asesinó de un disparo a su padre en Colorado (AP, Washington, 30 de abril de 2005). El día de Navidad de 2005, un hombre asesinó a su madre en su propia casa de los suburbios de Washington y luego condujo posteriormente un automóvil ocho millas hasta otra vivienda donde mató a disparos a otras tres personas antes de suicidarse.
II. Sobre las violaciones de los DDHH cometidas por los órganos judiciales y policiales
En EEUU existen severas violaciones de los derechos a la libertad individual cometidas por los cuerpos policiales y judiciales.
La interceptación ilegal de conversaciones telefónicas y de comunicaciones a través de Internet, así como las detenciones ilegales acontecen de cuando en cuando en todo el territorio estadounidense. El escándalo de las escuchas ilegales, recientemente aireado por los medios de comunicación, ha logrado atraer la atención pública en EEUU. Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, el presidente estadounidense ha autorizado en repetidas ocasiones a la Agencia de Seguridad Nacional y a otros departamentos a grabar ciertas conversaciones telefónicas privadas. Gracias a esta autorización, la Agencia de Seguridad Nacional ha tenido vía libre para llevar a cabo una vigilancia telefónica y de correos electrónicos sobre 500 ciudadanos del país de forma simultánea. Según se ha informado, entre 2002 y 2004 se han producido al menos 287 casos en los que los agentes especiales del FBI han resultado sospechosos de espiar de forma secreta a ciudadanos. En uno de los casos, un agente del FBI llevó a cabo durante cinco años la vigilancia de un ciudadano estadounidense sin notificar sus acciones al Departamento de Justicia de EEUU. El 21 de diciembre de 2005, el Senado de EEUU tomó una decición de extender el periodo de aplicación de la Ley Patriótica, logrando de nuevo atraer la atención pública. La ley facilita a los agentes del FBI el seguimiento de llamadas telefónicas y correos electrónicos, así como el registro de viviendas y oficinas y la obtención de los registros financieros de aquellos señalados como sospechosos de cometer actos de terrorismo (Senate votes to extend Patriotic Act for 6 months, The Washington Post, 22 de diciembre de 2005.). Según un informe de la cadena norteamericana NBC, emitido el pasado 13 de diciembre de 2005, el Departamento de Defensa de EEUU ha venido recopilando de forma secreta la información acerca de los ciudadanos que han manifestado su oposición a la guerra en Irak y ha sometiendo a estrecha vigilancia a todas las reuniones pacifistas y de lucha contra la guerra. Según un informe del New York Times, en los últimos años, el FBI ha venido recopilando información relativa a un gran número de organizaciones no gubernamentales participantes en las manifestaciones contra la guerra en todo el país, a través de su red de vigilancia y de otros canales. El volumen de información recogida al respecto es sorprendente. Entre ésta se encuentran 2. 400 páginas relativas a la organización ecologista Greenpeace (The Fog of False Choices, The New York Times, Editorial, 20 de diciembre de 2005).
Ya en 2006, el 9 de enero, un portavoz de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU puso de manifiesto el apoyo del organismo a las operaciones "antiterroristas", las aduanas estadounidenses tienen el derecho a abrir y comprobar las cartas personal que llega a ellas, asunto que ha provocado de nuevo protestas públicas (Washington, AP, 2 de enero de 2006). El 17 de enero de 2006, la Unión de Libertades Civiles de EEUU, centro de vigilancia de los derechos constitucionales con base en Nueva York, formuló por separado denuncias ante el tribunal regional de Michigan y el Tribunal Federal contra el presidente estadounidense y el director del FBI.
La brutalidad policial también forma parte de la vida cotidiana en EEUU. Según un informe emitido por Los Angeles Times el 14 de julio de 2005, un policía de Los Ángeles mató con su arma de fuego a la hija de 19 años de edad de un sospechoso durante su detención, hecho que generó las más enérgicas protestas. El 9 de octubre, cinco policías de Nueva Orleans redujeron a un profesor jubilado de 64 años en plena calle y posteriormente le propinaron una severa paliza (Nueva Orleans, AP, 9 de octubre de 2005.) El incidente sacudió de nuevo las conciencias de la opinión pública. El 26 de diciembre, un agente de la policía de Nueva Orleans realizó seis disparos a un ciudadano negro que portaba un cuchillo causándole la muerte. Habitualmente los casos de brutalidad policial no desembocan en una sentencia judicial. Según el informe publicado el 31 de marzo de 2005 por Los Angeles Times, sólo ocho de los más de 200 casos de actuación ilegal en los que se ha visto implicado el Departamento de Policía de Los Ángeles han concluido con una sentencia judicial, mientras que el resto ha sido archivados o ha seguido un curso ajeno a los tribunales.
Existen evidentes problemas relativos a la actuación de los órganos judiciales como muestra la alta frecuencia de violaciones de los DDHH. En 2005, los medios de comunicación norteamericanos destaparon varios casos de ciudadanos condenados injustamente. Tras pasar 24 años en prisión, Robert Clark Jr. fue puesto en libertad una vez que las pruebas de ADN demostraron su inocencia. El caso de Clark supone uno de los encarcelamientos más prolongados de entre los 164 casos en los que las pruebas de ADN han mostrado la inocencia de ciudadanos sentenciados con anterioridad (After 24 Years in Prison, Man Has a Reason to Smile, The New York Times, 8 de diciembre de 2005). En la noche del 21 de diciembre de 2005, el programa de CNN Larry King Live entrevistó a cuatro ciudadanos que habían logrado recuperar su libertad tras más de 10 años en prisión gracias a las pruebas de ADN. Según un estudio de Mark Geragos, famoso abogado criminal de Los Ángeles, aproximadamente el 20 por ciento de las condenas a prisión en EEUU se han basado en sentencias judiciales erróneas (Many Convicted Felons Have Been Proven Innocent by DNA Evidence, CNN Larry King Live, 21 de diciembre de 2005). Un informe emitido en octubre de 2005 por el Centro de Información sobre la Pena de Muerte de EEUU reconoce que en el actual sistema de aplicación de la pena capital los jurados no pueden cumplir sus funciones por lo que la justa resolución de los juicios se ve severamente comprometida ( Washington, AFP, 18 de octubre de 2005).
EEUU se autoproclama "paraíso de la libertad", sin embargo, tanto el número total como la proporción de personas encarceladas se sitúan en el primer puesto a escala mundial. Según los datos facilitados por la oficina de estadísticas del Departamento de Justicia de EEUU, publicados el 23 de octubre de 2005, cerca de 2, 27 millones de personas se encontraban recluidas en las prisiones del país a finales de 2004, lo que significa que 724 de cada 100. 000 personas cumplen condenas de privación de libertad, cifra que incrementa en un 18 por ciento la registrada hace diez años y supera en un 25 por ciento los porcentajes de otros países (Study Notes Upswing in Arrests of Women, The Washington Post, 24 de octubre de 2005). Según una investigación realizada por The New York Times, el número de personas condenadas a cadena perpetua se ha duplicado en EEUU en los últimos diez años (Packing Prisons, Squandering Lives, The Baltimore Sun, 21 de octubre de 2005). Entre 2003 y 2004, el número de reos creció en el país a un ritmo semanal de 900. En la primera mitad de 2004, el número de nuevos presos en las celdas de 50 estados creció un 2,3 por ciento con respecto al mismo periodo del año anterior (Washington, EFE, 24 de abril de 2005).
La masificación de las prisiones conlleva el empeoramiento de las condiciones de sus inquilinos. A finales de 2004, en las prisiones de 24 estados se encontraban recluidos más presos de los que éstas podían albergar y el número de presos encarcelados en el sistema federal de prisiones se situaba en un 40 por ciento por encima de su capacidad (The Nation's Prison Population Continues its Slow Growth, publicado por el Departamento de justicia de EEUU el 23 de octubre de 2005. www.ojp.usdoj.gov/bjs). Debido a los recortes realizados por el gobierno en los presupuestos destinados a prisiones, las cárceles de algunos estados han reducido los fondos asignados para la atención médica de los condenados. Como consecuencia, muchos presos han resultado infectados con tuberculosis y hepatitis. En abril de 2005, un reo de 44 años de edad falleció en la prisión de Nueva York por no haber recibido a tiempo el tratamiento médico necesario (La Habana, PL, 30 de abril de 2005). En los últimos años, cientos de presos han sufrido daños físicos debidos a malos tratos, sólo en Nueva York. En la prisión de Rikers Island de Nueva York, un reo perdió la visión en uno de sus ojos tras ser golpeado por un vigilante, mientras que las agresiones por parte de miembros de la policía causaron la rotura del tímpano de un preso y la fractura de un pómulo a otro (In City Jails, a Question of Force, The New York Times, 30 de octubre de 2005). En la ciudad de Phoenix se encuentra una de las cárceles más polémicas de EEUU, llamada Ciudad de Carpas, donde los reos no sólo viven al aire libre, sino que son obligados a participar diferentes programas de trabajo, pudiendo tener sólo dos comidas diarias, sin posibilidad de disfrutar de ningún tipo de entretenimiento (El Universal de México, 26 de agosto de 2005). En agosto de 2005, un estudiante de Qatar, detenido durante dos años sin sentencia judicial, describió las condiciones de vida en la prisión: ausencia de garantías para las necesidades vitales mínimas, confinamientos prolongados en celdas de escaso tamaño durante periodos de hasta 60 días, y utilización de esposas y cadenas dentro de las celdas, incluso durante el aseo personal ( Human Rights Watch: Cruel Confinement of 'Enemy Combatant' in United States. hew.org/english/docs/2005/08/08/usdom11612-txt.htm.) . Durante el azote del huracán Katrina, los responsables de una prisión en Nueva Orleans abandonaron a 600 prisioneros a su suerte, literalmente con el agua al cuello, sin electricidad, alimento ni agua potable durante cuatro días completos.
La violencia sexual es endémica del sistema carcelario. Según un informe emitido por el Departamento de Justicia de EEUU en junio de 2005, el organismo recibió unas 8.200 denuncias por agresiones sexuales, el 42 por ciento de las cuales se refería a abusos por parte del personal de las cárceles (Almost 2,100 Sexual Violence Incidents Took Place in the Nation's Correctional Facilities during 2004, publicado por el Departamento de Justicia de EEUU el 31 de julio de 2005). La organización Human Rights Watch manifiesta en un informe que el 21 por ciento de los presos de siete prisiones de las regiones central y oeste de EEUU han sufrido agresiones sexuales perpetradas por otros reos de su mismo sexo.
III. Sobre los derechos políticos y la libertad
EEUU siempre se ha vanagloriado de ser el "modelo de democracia " y han pregonado su sistema democrático al resto del mundo. Sin embargo, la "democracia" de EEEUU pertenece sólo a los ricos y es su propio "juego".
Las elecciones democráticas en EEUU son, en gran medida, una cuestión económica. El multimillonario alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, gastó 77,89 millones de dólares USA de su propia fortuna para conseguir su reelección en las pasadas elecciones de noviembre de 2005. La cifra implica que cada voto obtenido tuvo un coste de más de 100 dólares. La campaña electoral ha sido considerada por Associated Press (AP) como la más costosa de entre los comicios locales de toda la historia. En las elecciones de gobernador de Nueva Jersey, la suma de los gastos de los dos ricos candidatos ascendió a 75 millones de dólares (For Bloomberg, It's Good Be a Billionaire, The Washington Post, 6 de diciembre de 2005). El ganador, Jon S. Corzine, gastó un total de 100 millones de dólares en cinco años para su elección: 60 millones para lograr un puesto en el Senado y 40 millones para la campaña electoral de gobernador. Según una investigación, cada senador de Washington debe gastar unos 20 millones de dólares para mantener su escaño. The Washington Post criticó en un editorial el sistema político del país, que convierte la elección de un cargo público en la "compra de una chuchería" (Lessons of 2005, The Washington Post, 10 de noviembre de 2005).
Las decisiones del Congreso y gobierno estadounidenses están profundamente influenciadas por el dinero. En EEUU, diversas compañías y grupos de fuerza contratan a compañías de relaciones públicas y de asesoramiento para que éstas cabildeen a los órganos legislativo y ejecutivo, mediante el uso de sobornos, a fin de influir en sus decisiones y conseguir contratos del gobierno. El 4 de enero de 2006, los principales medios de comunicación estadounidenses dedicaron numerosas páginas a los informes sobre el "super cabildero", Jack Abramoff, quien admitió sus tres mayores delitos, entre los que se encuentra el uso de sobornos para conseguir decisiones favorables a sus clientes. Los medios de comunicación también informaron de que Abramoff cooperaría con el procurador en la investigación de los miembros del congreso sospechosos de corrupción, lo que reveló el mayor escándalo relativo a la vinculación entre el poder y el dinero en la escena política norteamericana en las últimas décadas. De acuerdo con la información publicada por los medios, 20 congresistas y sus asistentes estarían implicados en el gigantesco escándalo. Sin embargo, las actividades de Abramoff no son más que la punta del iceberg.
Según los diarios The Washington Post y The Observer (Reino Unido), el cabildeo se ha convertido en un negocio con enormes beneficios en Washington (The Road tu Riches Is Called K Street, The Washington Post, 22 de junio de 2005; The observer, 8 de enero de 2006). En la actualidad, el número de cabilderos registrados es de 35.000, lo que supone que existen 60 por cada funcionario federal electo de EEUU. Los cabilderos manejan cada año más de 2. 000 millones de dólares. La céntrica calle K de Washington, donde se ubican muchas de las compañías de cabildeo, ha sido denominada como "el camino hacia la riqueza" o "el cuarto poder" (después del presidente, el congreso y el tribunal). Entre 1998 y 2004, los cabilderos gastaron 13.000 millones de dólares en la promoción del cumplimiento de los deseos de sus clientes. En 2004, se gastaron 2. 100 millones de dólares en cabildear al gobierno federal y al Congreso de Estados Unidos, a los que hay que sumar los 3.000 millones empleados en la campaña de las elecciones del presidente y de los congresistas. El diario USA Today ha revelado que, desde el año 2000, han sido financiados por vías aún no esclarecidas 5. 410 viajes de congresistas, quienes han gastado 16 millones de dólares en los viajes financiados por el sector privado (Travel by Congress Often Paid Privately, USA Today, 26 de abril de 2005). Es bastante evidente el negocio entre el poder y el dinero,habida cuenta el gran número de cabilderos que se transforman en políticos y viceverda. Según informaron los medios de comunicación, 2.200 empleados del gobierno estadounidense han dado el salto a la calle K desde 1998, entre los que se incluyen 273 ex trabajadores de la Casa Blanca y 250 ex congresistas o ex directores de departamentos gubernamentales.
El 24 de octubre de 2005, unn encuesta nacional de opinión pública realizada por U.S. News and World Report reveló que el 73 por ciento de los ciudadanos norteamericanos consideran que sus líderes se encuentran muy alejados del ciudadano medio, el 64 por ciento opina que sus líderes han sido corrompidos por el poder, mientras que el 62 por ciento cree que sus dirigentes persiguen principalmente el enriquecimiento personal (New Survey Finds That the Wast Majority of Americans Believe Their Leaders Are out of Touch with the Average Person, U.S. News & World Report, Washington D.C., 24 de diciembre de 2005). Una encuesta conjunta lanzada por USA Today y la CNN muestra que la aprobación por parte de los ciudadanos del trabajo del Congreso, de mayoría republicana, ha caído al 29 por ciento, el nivel más bajo desde 1994 (Bush's Approval Rating Drops to 39%, Lowest of Presidency, USA Today, 18 de octubre de 2005), mientras que el 49 por ciento de los encuestados opina que "la mayoría de los congresistas son corruptos" (Corruption... Very Extensive", USA Today, 4 de enero de 2006). El antiguo fiscal general de EEUU, Clark, manifestó: "Es una ofensa a la democracia decir que EEUU es una democracia" (La Tercera de Chile, 11 de diciembre de 2005).
EEUU presume de su libertad de prensa, pero los escándalos relativos al bloqueo de información y la manipulación realizada por las autoridades estadounidenses son puestos de manifiesto repetidamente. Un artículo de The New York Times del 13 de marzo de 2005 afirma que EEUU se encuentra en la era de las "noticias planificadas". Mientras el gobierno estadounidense transmite su información al exterior, entrega informaciones falsas a los medios de comunicación para que las publiquen. En los últimos cuatro años, al menos 20 organizaciones federales, entre las que se incluyen el Pentágono y la Oficina del Censo, han fabricado cientos de noticias para la televisión.
Las fuerzas armadas estadounidenses pagan a los periódicos iraquíes y a sus periodistas para la denominada "guerra de la prensa". El diario Los Angeles Times informó el 30 de noviembre de 2005 que las tropas norteamericanas compraban artículos pro- estadounidenses para posteriormente entregarlos a una empresa de Washington que los traducía al árabe para ser insertados en los diarios de Bagdad. El informe señala que el ejército estadounidense adquirió un diario iraquí y tomó el control de una estación de radiodifusión "para emitir mensajes pro- norteamericanos a la opinión pública iraquí". Otros informes dicen que oficiales del ejército de EEUU crearon una institución denominada "Club de Prensa de Bagdad" que entrega a sus miembros hasta 200 dólares al mes para que éstos redacten noticias favorables a sus operaciones militares. The Washington Post denominó a estas actividades contra la libertad de prensa " propaganda meticulosamente planificada" (Planted Propaganda, The Washington Post, 2 de diciembre de 2005).
La comunidad internacional ha condenado la censura aplicada por el gobierno estadounidense a distintos medios de comunicación. El 22 de enero de 2005, el diario británico Daily Mirror, citando un memorándum de Downing Street, reveló que el gobierno estadounidense planeaba bombardear la cadena de televisión Al- Jazeera durante la guerra contra Irak para bloquear la emisión de información sobre la situación real de los combates y erradicar su negativa influencia sobre EEUU (Londres, AFP, Londres, 22 de noviembrede 2005). Esta información provocó enérgicas protestas de todos los miembros de Al-Jazeera, repartidos por más de 30 países, y la severa crítica de la Federación Internacional de Periodistas. El 27 de noviembre el diario británico The Observer informó de que las estaciones de Al-Jazeera en Bagdad y Kabul habían sido bombardeadas por las tropas estadounidenses y que sus periodistas habían sido arrestados, amenazados, vejados y hostigados por el ejército norteamericano durante la guerra en Irak.
De hecho, la desnuda intrusión en la libertad de prensa de EEUU sucede en repetidas ocasiones. El 8 de abril de 2003, el camarógrafo de la cadena televisiva española Telecinco, José Couso, murió como consecuencia de los disparos de soldados estadounidenses. Tras la muerte de Couso, los tribunales españoles solicitaron a la policía española y a la Interpol la detención y extradición inmediata de tres soldados estadounidenses sospechosos. El 28 de agosto, el ejército norteamericano disparó a los reporteros de Reuters causando la muerte de un técnico de sonido que recibió cinco impactos de bala, uno en la cara y cuatro en el pecho. Dos periodistas iraquíes que presenciaron el tiroteo fueron también detenidos y forzados a permanecer inmóbiles al sol abrasador. Según el Comité para la Protección de los Periodistas, EEUU mantiene presos a cuatro periodistas iraquíes en Irak y a un periodista de Al-Jazeera en la base naval de Guantánamo, sin que se hayan presentado cargos contra ninguno de ellos (U.S. Ranks Sixth among Journalists, Report Says, The New York Times, 14 de diciembre de 2005). En julio de 2005, la periodista de The New York Times, Judith Miller, fue sentenciada a prisión por negarse a facilitar sus fuentes de información. Reporteros Sin Fronteras manifestó el día de la sentencia: "se trata de un día oscuro para la libertad de la prensa de EEUU y del resto del mundo" ( Washingtong, AP, 6 de julio de 2005). Durante el huracán Katrina, el fotógrafo del diario canadiense Toronto Star Daily fue reducido por la policía de Nueva Orleans. Los agentes le retiraron sus cámaras y tomaron las tarjetas de memoria. Cuando el fotógrafo demandó la devolución de las fotografías los agentes lo insultaron y amenazaron con agredirle. Un periodista de un medio local de Nueva Orleans fue también atacado por la policía mientras registraba el enfrentamiento entre la policía y los ciudadanos locales. Las herramientas de trabajo del periodista fueron destruidas por la policía (BBC, 7 de septiembre de 2005).
IV. Sobre los derechos económicos, sociales y culturales
EEUU se sitúa como el país más rico del mundo, pero mantiene la tasa de pobreza más elevada entre los países desarrollados. La pobreza, el hambre o la falta de vivienda se han convertido en serios problemas. Los derechos económicos, sociales y culturales de los trabajadores no están garantizados.
Según una investigación realizada por la Escuela de Economía y Ciencia Política de Londres en 2005 en ocho países desarrollados, EEUU es el país donde existen las mayores desigualdades sociales ( Londres, Reuters, 25 de abril de 2005). La tasa de pobreza en EEUU es la mayor de todos los países desarrollados y duplica la de los países industrializados (The Other America, Newsweek, 19 de septiembre de 2005). Las fortunas de los ciudadanos estadounidenses más ricos han continuado creciendo en los últimos años. Según la última investigación realizada por Spectrem Group, firma dedicada a la investigación sobre la riqueza, con sede en Chicago, las familias multimillonarias de EEUU controlaban más de 11 billones de dólares en bienes en 2004, excluyendo sus posesiones inmobiliarias, cifras que suponía un aumento del 8 por ciento respecto al año anterior (Millionaire Ranks Hit New High, The Wall Street Journal, 25 de mayo de 2005). Sin embargo, los ingresos de los empleados ordinarios se han visto fuertemente reducidos, lo que provoca el incremento de la población pobre. Los datos facilitados por la Oficina del Censo de EEUU muestran que la tasa oficial de pobreza del país pasó del 12,5 por ciento en 2003 a un 12,7 por ciento en 2004. Mientras que en 2003 EEUU contaba con 35,9 millones de pobres, un año después la cifra subió a 37 millones, un aumento de 1,1 millones, lo que supone que uno de cada ocho ciudadanos norteamericanos vive en la pobreza (Income Stable, Poverty Rate Increases, Percentage of Americans Without Health Insurance Unchanged, Oficina del Censo de EEUU, el 30 de agosto de 2005, www.census.gov). Los índices de pobreza de ciudades como Detroit, Miami y Nueva York superan el 28 por ciento. The New York Times informó el 22 de noviembre de 2005 de que el número de familias con miembros afectados por malnutrición alcanzó 3,9 millones.
El problema de la población sin hogar se está viendo agravado. Según la investigación realizada por USA Today en junio de 2005, existen más de 727.000 personas sin hogar en todo el país, lo que supone que uno de cada 400 estadounidenses no tiene casa para refugiarse (National Count of Homeless Puts Issue in Human Terms, USA Today, 12 de octubre de 2005). Según una investigación realizada por la "Conferencia de Alcaldes de EEUU" en 24 ciudades, entre las que se encuentran Chicago, Boston y Los Ángeles, el 71 por ciento de las urbes vió incrementado su número de peticiones de alojamiento de urgencia en 2005, año en el que se registró un crecimiento medio anual del 6 por ciento respecto al año anterior. El número de peticiones de la asistencia alimentaria de urgencia aumentó en un promedio del 12 por ciento, con incrementos en el 76 por ciento de las ciudades (U.S. Conference of Mayors--Sodexho, Inc. Hunger and Homelessness Survey 2005, www.usmayors.org). Más de 3.100 familias, con unos 6.000 niños, quienes duermen habitualmente en las calles o en coches y estaciones de autobuses, solicitan alojamiento de emergencia en Washington cada año ( Lifting up the Poor, The Washington Post, cartas al editor, 28 de octubre de 2005). Los Ángeles Times informó el 16 de junio de 2005 de que la ciudad se erige como "la capital de los sin techo", con un número medio de vagabundos o personas sin hogar de 90.000 al día, entre los que se incluyen 35.000 personas en situación de vagabundeo permanente.
Los derechos de los trabajadores estadounidenses no están garantizados. Según las estadísticas del Departamento de Empleo de EEUU, a finales de noviembre de 2005 el país contaba con 7,6 millones de adultos sin empleo, con una tasa de desempleo del 5 por ciento (The Employment Situation: Movember 2005, emitido por el Departamento de Trabajo de EEUU el 2 de diciembre de 2005. www. blas.gov). USA Today informó el 22 de noviembre de 2005 de que cerca del 20 por ciento de los desempleados llevaba seis o más meses sin trabajo (Union: Job Cuts at GM 'Unfair', USA Today, 22 de noviembre de 2005). A esto hay que sumar que unos 3,6 millones de personas estaban excluidas de los seguros de desempleo, según señaló The New York Times el 1 de enero de 2005. Otros de los problemas que sufren los trabajadores son los bajos salarios y la ausencia de instalaciones adecuadas y medidas de seguridad. The Washington Post informó el 3 de agosto de 2005 de que las condiciones en las que realizan sus funciones los trabajadores de las plantas de envasado de carne son pobres, con fuertes cargas de trabajo y en un medio peligroso. Desde bastante tiempo atrás los empleados sufren diversas enfermedades y accidentes, llegando incluso a la muerte por agotamiento. El diario con sede en EEUU China Press señaló el 1 de noviembre de 2005 que los trabajadores de la mayoría de restaurantes de Nueva York carecen de las medidas de seguridad mínimas en sus puestos de trabajo. Trabajan habitualmente un número excesivo de horas, con bajos salarios, y en rara ocasión cuentan con seguro médico. Cerca del 38 por ciento han sido afectados por quemaduras y casi la mitad han sufrido cortes. El 31 de octubre de 2005, los trabajadores de los transportes públicos de Pennsylvania (Filadelfia) se declararon en huelga por disputas relativas a los seguros médicos. El Sindicato de Transportes de Nueva York inició el pasado 20 de diciembre una huelga de conductores de autobuses tras fracasar las negociaciones sobre los salarios y pensiones con las autoridades.
El coste medio de la atención sanitaria en EEUU es superior al de cualquier otro país del mundo, pero la crisis de los seguros médicos de los trabajadores es destacable. Las estadísticas muestran que en 2004, el coste total de la atención sanitaria se incrementó en un 8,2 por ciento, mientras que el número de personas excluidas de los seguros médicos aumentó en 800.000 personas, hasta llegar a 45,8 millones, un 15,7 por ciento de la población total. Sólo la ciudad de Nueva York cuenta con cerca de dos millones de residentes sin seguros médicos, de los que dos tercios poseen un puesto de trabajo. Cada año mueren en EEUU 18. 000 personas por ausencia de tratamiento médico. La investigación realizada por Kaiser, publicada en septiembre de 2005, encontró que sólo el 60 por ciento de los empleadores proporciona seguros médicos a sus trabajadores, cifra que supone un fuerte descenso con respecto a la registrada hace cinco años. En 2005, la prima de seguros médicos de la familia media estadounidense ascendió a 10. 880 dólares (Average Family Health Policy Nears $11,000, USA Today, 15 de septiembre de 2005). En los próximos años, los gastos médicos se incrementarán aceleradamente, dejando a más enfermos sin posibilidad de recibir tratamiento (Passport to Health Care at Lower Cost to Patient, The Washington Post, 6 de noviembre de 2005) . La Cámara de Representantes de EEUU aprobó el 21 de noviembre de 2005 una ley para recortar en 50.000 millones de dólares los presupuestos destinados a reducir los gastos médicos, así como los destinados a la ayuda alimentaria de los más necesitados y el apoyo a proyectos para la infancia, circunstancia que significa un empeoramiento de las condiciones de vida de los ciudadanos pobres.
V. Sobre la discriminación racial
EEUU es un país de inmigrantes, más de un cuarto de su población pertenece a minorías, sin embargo, la discriminación racial ha supuesto, desde largo tiempo atrás, un mal crónico para la sociedad estadounidense.
Tanto los afroamericanos como otros grupos étnicos se encuentran en los estratos más bajos de la sociedad norteamericana, con niveles de vida muy inferiores a los de la población blanca. Según el informe "Situación de la América negra 2005", el nivel de ingresos de los afroamericanos apenas supone el diez por ciento con respecto al de sus compatriotas blancos, mientras que su bienestar social alcanza sólo tres cuartas partes del disfrutado por la población blanca (Years Have Done Little to Help Local Blacks, por Carla Rivera, Los Angeles Times, 14 de julio de 2005). En 2004, el 24,7 por ciento de la población negra se encontraba bajo el umbral de la pobreza, mientras que el 21,9 por ciento de la población de origen latinoamericano y el 15 por ciento de la de origen asiático se hallaban en esta situación. El porcentaje de población blanca bajo el umbral de la pobreza se sitúa en el 8,6 por ciento (Income Stable, Poberty Rate Increase, Percentage de Americans Without Insurance Unchanged, publicado por la Oficina del Censo de EEUU el 30 de agosto de 2005. www.census.gov). En Nueva Orleans, 100.000 de sus 500.000 habitantes se encuentran en situación de pobreza, la mayoría de ellos son afroamericanos. Mientras que el porcentaje de población negra que posee una vivienda se sitúa en el 48,1 por ciento, el nivel alcanzado por los blancos es del 75,4 por ciento(The State deBlack America 2005, publicado por la Liga Urbana Nacional el 6 de abril de 2005, www. nul.org). The Washington Post informó el 11 de abril de 2005 que cerca del 29 por ciento de los afroamericanos que adquieren o refinancian su vivienda acaba soportando préstamos con usura, mientras que sólo el 10 por ciento de sus compatriotas blancos pasa por este trance. Las estadísticas facilitadas por la Reserva Federal en septiembre de 2005 muestran igualmente que, según los datos hipotecarios de 2004, la tasa de incidencia media de prestamos de alto coste destinados a la compra de viviendas se situaba en un 32,4 por ciento entre la población negra, 20,3 por ciento entre la de origen latinoamericano y 8.7 por ciento entre la blanca(Fed: Minorities Pay More for Loans, USA Today, 14 de diciembre de 2005). Los Angeles Times citó el 14 de julio de 2005 el informe "Situación de la América Negra en Los Ángeles", según el cual los ingresos, viviendas y servicios médicos y educativos de la población negra se sitúan en niveles muy inferiores a los del resto de grupos étnicos. El ingreso anual medio de las familias blancas en Los Ángeles es de 53.000 dólares, mientras que el de las familias negras se sitúa en 31.000 dólares. La población negra supone un diez por ciento de la población de Los Ángeles, pero el 30 por ciento de las personas que viven en la calle son afroamericanos.
Las minorías étnicas también sufren perjuicios laborales y profesionales. Según un informe emitido por el Departamento de Trabajo de Estados Unidos, en noviembre de 2005 la tasa de desempleo entre la población negra ascendía al 10.6 por ciento, mientras que sólo el 4,3 por ciento de la población blanca se veía afectada por el paro (The Employment Situation: Novenber 2005. www. bls.gov). Incluso en el mismo empleo, un hombre afroamericanos sólo gana el 70 por ciento del sueldo de un blanco, mientras que una mujer afroamericana sólo gana el 83 por ciento del sueldo de una blanca (The State of Black America 2005, publicado por la Liga Urbana Nacional el 6 de abril de 2005, www.nul.org). Los grupos étnicos minoritarios son rechazados en los altos cargos. La Comisión para la Igualdad de Oportunidades Laborales de EEUU cita un informe indicando que el 31 por ciento de la población de origen asiático y el 26 por ciento de la población afroamericana manifiestan haber sufrido discriminación, mientras que los casos ocurrido en la población musulmana se duplicaron tras los ataques del 11 de septiembre de 2001. El diario China Press afirma que, a pesar de que el conjunto formado por la población afroamericana y de origen latinoamericano y asiático supone el 57 por ciento de la fuerza laboral en Nueva York, sólo un 19 por ciento de ellos ocupa altos cargos, mientras que el 76 por ciento de éstos está dominado por el colectivo blanco, y en algunos departamentos gubernamentales, este índice se eleva al 97 por ciento.
De igual modo, la tasa de la población negra sin seguro médico en Estados Unidos es mayor que la de la población blanca. La de la población negra se sitúa en un 19,7 por ciento y la de la población de origen latinoamericano en un 32,7 por ciento, es decir, uno de cada tres latinoamericanos no disfruta de seguro médico (Income Stable, Poverty Rate Increase, Percentaje of Americans Without Health Insurance Unchanged, publicado por la Oficina del Censo de EEUU el 30 de agosto de 2005, www.census.gov). La esperanza de vida media de la población negra es 6 años menor que la de sus compatriotas blancos(The State of Black America 2005, publicado por la Liga Urbana Nacional el 6 de abril de 2005, www. nul.org). La tasa de fallecimiento de niños negros de menos de un año de edad duplica la de los blancos. Según The Washington Post, 76,3 de cada 20.000 afroamericanos son portadores del virus VIH, loque supone una tasa ocho veces superior a la de los blancos (HIV Cases among Blacks Show Decline since 2001, The Washingtong Post, 18 de noviembre de 2005). Más de la mitad de los nuevos casos de infección por VIH en Estados Unidos se producen entre la población negra, mientras que en el caso de las mujeres, la tasa se eleva hasta un alarmante 72 por ciento (A New Civil Rights Movement, The New York Times, 26 de diciembre de 2005). Más de 80.000 afroamericanos mueren en EEUU cada año debido a la ausencia de seguros médicos, con una tasa de mortalidad de población de edad mediana dos veces superior a la de la población blanca (Years Have Done Little to Help Local Blacks, publicado por Carla Rivera en Los Angeles Times el 14 de julio de 2005).
La discriminación racial en la administración de justicia en EEUU también es preocupante. William J. Bennett, ex secretario de Educación de estadounidense, afirmó aboertamente que la única forma para reducir la tasa criminal en el país era permitir a todas las mujeres negras la realización de abortos (Milenio, México, 2 de octubre de 2005). En EEUU, los delincuentes afroamericanos sufrenr mayores condenas que los blancos en la mayoría de los casos. Según el informe "Situación de la América negra de EEUU 2005", publicado por la Liga Urbana Nacional, los afroamericanos que son arrestados tienen tres veces más posibilidades de ser metidos en la carcel que los blancos arrestados. Los afroamericanos son condenados a pena de muerte con una frecuencia cuatro veces superior a la de sus compatriotas blancos, mientras que la condena media anto los mismos delitos es seis meses superior en el caso de la población negra (The State of Black America 2005, publicado por la Liga Urbana Nacional el 6 de abril de 2005, www.nul.org). Un estudio realizado en diciembre de 2005 por la Universidad de Maryland indica que aquéllos que asesinan a un ciudadano blanco tienen una posibilidad entre 2 y 3 veces superior de ser condenados a muerte que aquéllos que asesinan a cualquier otra persona, y que los criminales negros que asesinan a blancos tienen una posibilidad 2,5 veces superior a ser condenados a muerte que un blanco que asesina a una persona de la misma raza y 3,5 veces más que en los casos en los que un negro asesina a una persona también de su misma raza (Misunderstanding Cloud Death Penalty Findings, The Baltimore Sun, 20 de siciembre de 2005). Si bien la población negra supone únicamente un 12,2 por ciento del total de Estados Unidos, el 41 por ciento de los encarcelados con penas superiores a un año son afroamericanos, y el 8,4 por ciento de los varones negros de entre 25 y 29 años de edad están encarcelados (Study Notes Upswing in Arrests of Women, The Washington Post, 24 de octubre de 2005). Según los informes elaborados por Human Rights Watch y otras organizaciones, desde los atentados del 11 de septiembre de 2001, al menos 70 personas, en su mayoría musulmanes, han sido retenidas como importantes testigos sin respetar los prodecimientos legales por un periodo de entre 2 y 6 meses, si bien existen casos que superan el año (Human Rights Watch: Scores of Muslim Men Jailed Without Charge, www.hrw. org). Según The Washington Post, James Yee, estadounidense de origen chino que desarrollaba funciones de capellán musulmán, fue acusado de crímenes de espionaje e insubordinación, y amenazado con ser condenado a muerte. Tras no presentarse pruebas que sostuvieran la acusación fue liberado sin cargos. El caso fue citado por los medios de comunicación como uno de los errores judiciales más serios de la historia de EEUU.
Los crímenes violentos contra las minorías étnicas han venido aumentando en Estados Unidos. Según un informe del FBI emitido en octubre de 2005, de las 9.528 víctimas de crímenes por odio en 2004, el 53,8 por ciento estaba relacionado con los casos de perjuicio racial, de los que el 67,9 por ciento estaba dirigido contra los afroamericanos. Entre los criminales que realizan acciones movidas por el odio, el 60,6 por ciento son blancos (Hate Crime-Crime in Unites States 2004, publicado por el FBI el 17 de octubre de 2005, www.fbi.gpv/ucr/ucr.htm). Según las estadísticas, la población negra tiene una posibilidad 20 veces mayor que la blanca de ser víctima de crímenes por odio (The State of Black America 2005, publicado por la Liga Urbana Nacional el 6 de abril de 2005, www.nul.org). En Los Ángeles, el 56 por ciento de estos crímenes son cometidos contra los negros.
VI. Sobre los derechos de las mujeres y los niños
Estados Unidos mantiene un registro negativo en la salvaguarda de los derechos de las mujeres y los niños.
Las mujeres estadounidenses no cuentan con los mismos derechos y oportunidades que los hombres en la participación política, puesto que solo ostentan 81 de los 535 escaños (un 15 por ciento) con los que cuenta el congreso, si bien la proporción de mujeres en la población total del país asciende al 51,1 por ciento. De éstas, 14 ocupan escaños en el señando y 67 en la Cámara de Representantes, con un 14 y 15,4 por ciento, respectivamente. Sólo ocho, un 16 por ciento, de los gobernadores de los 50 estados que componen el país son mujeres. Ninguna mujer negra ha sido hasta el momento gobernadora de ningún estado. Sólo 14 de los alcaldes de las 100 mayores ciudades de Estados Unidos son mujeres (Snapshots of Current Political Leadership, The White House Project, www. thewhitehouseproject.org). Hasta noviembre de 2005 sólo existían 81 mujeres prestando sus servicios en oficinas ejecutivas estatales, cifra que supone el 25,7 por ciento del total. De las 7. 382 personas empleadas en el cuerpo legislativo estatal, sólo 1. 668, un 22.6 por ciento, son mujeres (Women in Elective Office 2005, publicado por Center for American Women and Politics en noviembre de 2005, www.cawp.rutgers,edu/index.html). Según una investigación de la Unión Interparlamentario, Estados Unidos se ubica en noviembre de 2005 en el 66º lugar en términos de representación femenina en los parlamentos nacionales de los más de 180 países con elección directa. En diciembre de 2003, ocupaba el puesto número 58.
Las mujeres estadounidenses sufren una tasa de desempleo mayor que los hombres y reciben menores salarios en igual posición. Una investigación dada a conocer en abril de 2005 por la Oficina del Censo de Estados Unidos muestra que en 2004, los ingresos medios de las mujeres se situaron en 31.223 dólares y los de los hombres ascendieron a 40.798, lo que supone que las mujeres ganan un 23 por ciento menos que los hombres. Los ingresos anuales de las mujeres propietarias de negocios propios representan un 49 por ciento de los obtenidos por los propietarios varones (Income, Poverty, and Health Insurance Coverage in the Unites States: 2004, publicado por la Oficina del Censo de EEUU en agosto de 2005, www. census.gov). En 2004 la Comisión para la Igualdad de Oportunidades Laborales de Estados Unidos recibió 24.249 denuncias por discriminación sexual y 4.512 que alegaban discriminación por maternidad.
La tasa de pobreza de las familias lideradas por madres solteras es más elevada que la de otros colectivos. Los datos del Censo Nacional de Pobreza publicados en 2005 muestran que en 2004, un 28,4 por ciento de estas familias se encontraba bajo línea de pobreza. Cada vez más mujeres y niños pasan a habitar en las calles. En la ciudad de Pasadena, en el sur de California, el número de mujeres y niños sin hogar se elevó en 2005 hasta 701, con un incremento del 42,7 por ciento respecto al año 2003. Las mujeres y niños suponen el 57,6 por ciento de la población total sin hogar de la ciudad, superando por primera vez a los hombres ( City of Pasadena 2005 Homeless Count: Final Report, 3 de marzo de 2005).
Entre el 85 y el 95 por ciento de los casos de violencia doméstica en Estados Unidos son cometidos contra las mujeres. Según las estadísticas del Instituto para la Violencia Doméstica de Estados Unidos, 5,8 millones de mujeres sufren agresiones cada año, de las que 1.232 pierden la vida a mano de sus parejas o companeros sentimentales (www.aidv_usa.com). Según un medio de comunicación local estadounidense, una de cada tres mujeres norteamericanas sufre episodios de violencia doméstica a lo largo de su vida.
Las mujeres estadounidenses sufren una alta proporción de agresiones sexuales. El informe "Crimen en Estados Unidos" distribuido por el FBI en octubre de 2005 asegura que durante 2004 más de 94.000 mujeres fueron víctimas de violación, lo que supone que 63,5 de cada 100.000 mujeres sufrieron violaciones, un incremento del 0,8 por ciento con respecto a 2003. Además, las mujeres sufren acoso sexual en sus lugares de trabajo. La Comisión para la Igualdad de Oportunidades Laborales de EEUU recibió 13.136 denuncias por acoso sexual, el 84,9 por ciento de las cuales provino de mujeres.
Una investigación realizada por el Pentágono y publicada el 23 de diciembre de 2005 señala que más del seis por ciento de las mujeres que trabajan en las fuerzas armadas estadounidenses manifestaron haber sufrido agresiones sexuales durante el año académico 2004-2005, mientras que más de la mitad reconocieron haber sido acosadas. En la fuerza de reserva estadounidense y la Guardia Nacional, un 60 por ciento de la mujeres y un 27 por ciento de hombres padecieron agresiones sexuales y acoso durante su servicio, y un 11 por ciento de las mujeres fueron violadas ( Update 5: Military School Sexual Harassment Persists, AP, 24 de diciembre de 2005).
Las prisiones norteamericanas muestran un incremento continuo del número de mujeres que han sufrido malos tratos en las instalaciones. El informe publicado por el Departamento de Justicia de EEUU el 24 de abril de 2005 señala que, hasta el 30 de junio de 2004, 103.000 mujeres se encontraban privadas de libertad en el país, con un incremento interanual del 2,9 por ciento. En 2004 las mujeres presas en cárceles estatales y federales suponían el siete por ciento de la población total, un 4 por ciento más que en 2003, con una tasa de crecimiento que casi duplica la de los hombres. Cerca del 50 por ciento de las presas manifiestan haber sufrido agresiones sexuales en las cárceles. Las autoridades penitenciarias norteamericanas recibieron un total de 8.210 denuncias por agresiones sexuales en 2004, con 2.100 confirmadas, en su mayor parte contra mujeres.
Las condiciones de vida de los niños estadounidenses atraen igualmente mucha preocupación. La tasa de pobreza de los niños es superior a la población total de EEUU. Si bien suponen un 25 por ciento de la población total, su presencia en el colectivo más desfavorecido se sitúa en el 35 por ciento. En 2004, 13 millones de niños, un 17,8 por ciento del total, vivían bajo el umbral de pobreza. El índice de pobreza infantil de Estados Unidos se sitúa en el penúltimo lugar de la lista de los 22 países desarrollados del mundo. Los datos de la Oficina del Censo de EEUU pertenecientes a agosto de 2005 muestran que los niños suponen cerca de un tercio de los 37 millones de pobres con los que cuenta el país (National Poverty Center: www.npc.umich.edu/poverty). Alrededor de 1,35 millones de niños estadounidenses han vivido sin techo en algún momento de su vida.
Entre la población menor de 18 años de Washington D.C., un 30 por ciento vive por debajo de la línea de la pobreza. En Misissippi y Luisiana, la proporción alcanza el 27 por ciento. En Nuevo México y Virginia, las cifras llegan al 26 y 24 por ciento respectivamente (Young and Poor, Usa Today Snapshots, 12 de diciembre de 2005). En la ciudad de Nueva Orleans, el 40 por ciento de los niños de las zonas urbanas viven bajo el umbral de la pobreza.
La salud de los niños también ha empeorado de forma progresiva, con una tasa de mortalidad infantil y juvenil en aumento. En 2005, un 29 por ciento de los niños no contaba con seguros médicos, muchos de ellos ni siquiera con exámenes médicos ni vacunas. El diario China Press manifiesta en un informe publicado el 5 de mayo de 2005, que en los últimos 20 años el personal de investigación financiado por el gobierno estadounidense ha realizado pruebas de medicamentos contra el SIDA en niños pertenecientes a hogares de acogida, sin protección ni supervisión por organizaciones independientes. Los ensayos clínicos han causado gran daño a la salud de los menores, algunos de los cuales murieron a causa de los tratamientos.
Un tercio de los niños estadounidenses nacen fuera del matrimonio y la mitad de ellos forman parte de familias monoparentales. En la actualidad cuatro millones de niños estadounidenses conviven con progenitores en paro, especialmente expuestos a problemas como la violencia doméstica, trastornos psicológicos, toxicomanías y alcoholismo.
La juventud estadounidense es víctima del crimen. Cada vez son más los estudiantes de secundaria que acuden a los centros portando cuchillos u otras armas. En 2005, el número de estudiantes de secundaria a los que se les requisaron armas en Maryland ascendió a 2.845, un crecimiento del 63 por ciento con respecto a los datos de cinco años atrás. Las escuelas de Virginia confiscaron 2.278 armas entre 2003 y 2004. En Washington D.C. el número ascendió a 148 (Weapons Offenses Rise in Md., Va.Schools, The Washington Post, 11 de diciembre de 2005).
The Washington Post informó en agosto de 2005 de que el 12 por ciento de los menores de origen latinoamericano con edades de entre 11 y 13 años portaban armas como cuchillos o bates (incluso un 1 por ciento portaban armas de fuego), el 38 por ciento se ha visto implicado en agresiones físicas, el 27 por ciento prefiere permanecer en casa por miedo a salir al exterior, y un 16 por ciento ha sufrido lesiones o amenazas con armas. Un 20 por ciento de estos menores se ha visto envuelto en actividades relacionadas con bandas juveniles, mientras que el 12 por ciento afirma pertenecer a una de ellas.
Los frecuentes incidentes en los centros educativos amenazan la seguridad de 26,4 millones de estudiantes estadounidenses de entre 12 y 16 años de edad. Las estadísticas muestran que cada día mueren 12 menores por heridas de bala en Estados Unidos. El informe publicado por Los Angeles Times el 4 de marzo de 2005 muestra que más del 70 por ciento de los alumnos en sexto curso de primaria de Los Ángeles ha experimentado o presenciado incidentes violentos, proporción que se eleva al 90 por ciento en otras áreas.
Los protección judicial de los derechos de los niños en EEUU se encuentra muy por debajo de la realizada en el resto del mundo. Un informe del Departamento de Justicia de Estados Unidos muestra que el número de menores recluidos en las prisiones de todo el país alcanzó los 102.000 a finales de 2004. Estados Unidos es uno de los pocos países en los que los crímenes cometidos por menores pueden conllevar cadena perpetua sin posibilidad de revisión. El 93 por ciento de los menores que cometieron asesinato y el 26 por ciento en el caso de felonías fueron sentenciados a prisión perpetua sin poder disfrutar de libertad provisional. Según el informe, 9.700 personas fueron sentenciadas a cadena perpetua antes de cumplir los 8 años de edad. Al menos 2.225 niños se encuentran cumpliendo cadena perpetua sin gozar de libertad provisional, de los que un 16 por ciento tenían entre 13 y 15 años cuando fueron encarcelados, mientras que en el 59 por ciento de los casos se trataba del primer delito. En la actualidad, el número de menores cumpliendo condenas a cadena perpetua en EEUU es tres veces superior a la cifra registrada hace 15 años. Los menores experimentan a menudo agresiones en los centros penitenciarios, con una tasa de abusos por parte de los profesionales de correccionales diez veces superior a la de los centros para adultos. Estados Unidos es uno de los pocos países que continúa sentenciando a menores a pena capital. Hasta ahora, seis estados norteamericanos todavía no han establecido una edad mínima para las condenas a cadena perpetua.
En 2004, 63 adolescentes de 18 años fueron sentenciados a pena capital. En la actualidad, Estados Unidos cuenta con cerca de 3. 500 presos condenados a muerte, de los que 72 cometieron sus crímenes antes de cumplir los 18 años.
VII. Sobre las violaciones de los DDHH en otros países
El gobierno estadounidense realiza una política unilateral en la escena internacional, ignorando las normas reconocidas universalmente y violando de forma flagrante la soberanía y los derechos humanos de otros países.
El gobierno estadounidense comete habitualmente amenazas injustificables en sus invasiones y ataques militares. El diario USA Today citó el 13 de diciembre de 2005 el estudio realizado en 2004 por la publicación médica The Lancet en el que se afirma que unos 100.000 iraquíes, en su mayoría mujeres y niños, habrían perdido la vida en la guerra iniciada en 2003 por EEUU en el Golfo Pérsico.
En 2005, se registró también un gran número de operaciones militares contra objetivos civiles por parte del ejército estadounidense fuera del país, las cuales causaron un gran número de muertos y heridos. El 4 de julio de 2005, las fuerzas militares de EEUU asesinaron a 17 civiles, entre ellos mujeres y niños, en sus ataques aéreos en la provincia afgana de Konarha. El 12 de agosto, un vehículo blindado estadounidense disparó a los ciudadanos que salían de una mezquita en los suburbios de la ciudad iraquí de Ramadi, segando la vida de 15 iraquíes, entre ellos nueve niños, y provocando heridas a otros 17. El 30 de agosto, los aviones de combate norteamericanos lanzaron una serie de ráfagas aéreas contra un área cercana a la ciudad fronteriza iraquí de Qaim, causando al menos 56 muertos, entre los que se contaban numerosos ancianos y niños. El 21 de noviembre, las tropas estadounidenses dispararon a un vehículo civil en el norte de Bagdad, acabando con la vida de una familia de cinco miembros, tres de ellos menores. El 14 de enero de 2006, las fuerzas aéreas de Estados Unidos atacaron una ciudad pakistaní fronteriza con Afganistán, asesinando al menos a 18 civiles, incursión que provocó numerosas manifestaciones antiestadounidenses en Pakistán.
En 2005, volvieron a ser publicadas noticias e imágenes de abusos perpetrados por los militares estadounidenses contra prisioneros, continuando el escándalo destapado en 2004 que impactó a todo el planeta. Para lograr obtener información, las tropas de EEUU desplazadas a Irak han empleado diversos tipos de tortura en sus interrogatorios, agrediendo sistemáticamente a los iraquíes detenidos. Entre los medios utilizados se encuentra la privación del sueño de los detenidos, su inmovilización contra la pared, las agresiones con bates de béisbol, la negación del acceso a agua y comida, la emisión de música a volúmenes extremos en lugares completamente oscuros durante varios días, los ataques con perros por mera diversión e incluso la introducción de los detenidos en jaulas con leones (informes de Washington Post, The New York Times, Washington Weekly y otros medios de comunicación).
Según el informe de septiembre de 2005 realizado por Human Rights Watch, los soldados consideran los abusos perpetrados a los detenidos como meros "juegos" y "formas de aliviar la tensión". Debido a las insoportables agresiones, muchos detenidos llegaron a autolesionarse, iniciaron huelgas de hambre y se amotinaron. Según el informe emitido por la Comandancia Sur de las fuerzas armadas estadounidenses, en 2003 se produjeron 350 casos de autolesiones por parte de los detenidos en la prisión norteamericana de Guantánamo, con 23 intentos de suicidio en una sola semana. En agosto de 2005, 131 presos de Guantánamo iniciaron una huelga de hambre masiva para protestar contra el tratamiento inhumano recibido. En abril del mismo año, se produjo un intento de amotinamiento en Camp Bucca, prisión estadounidense al sur de Irak, debido a la negativa por parte de las fuerzas encargadas de la custodia de los detenidos a proporcionar atención médica a un prisionero enfermo (The Sunday Times, 30 de diciembre de 2005). Estados Unidos ha rechazado una y otra vez la solicitud de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas de visitar Guantánamo para investigar los incidentes relacionados con los maltratamientos a prisioneros. Tras acceder a la petición debido a la presión internacional, el gobierno estadounidense estableció que la delegación de dicha comisión de las Naciones Unidas no pudiera realizar ningún tipo de contacto con los detenidos, lo que provocó de nuevo la condena internacional.
Tras los ataques del 11 de septiembre de 2001 Estados Unidos ha realizado detenciones indiscriminadas a escala mundial bajo el parapeto de la lucha contra el terrorismo. Según la información publicada por AP el 16 de noviembre de 2005, desde que se inició en 2001 la guerra contra el terrorismo, Estados Unidos ha detenido a más de 83.000 ciudadanos foráneos, 82.400 de ellos bajo custodia de las fuerzas armadas desplazadas en Afganistán e Irak, mientras que 700 fueron enviados a Guantánamo. En los últimos cuatro años, EEUU no ha presentado ninguna acusación contra ellos ni los ha interrogado. hasta marzo de 2005, 108 personas habían muerto bajo custodia. En la actualidad aún existen 14.500 extranjeros en manos de Estados Unidos.
En 2005 la opinión pública conoció el escándalo de las prisiones clandestinas establecidas en el extranjero por el gobierno estadounidense, causante de gran conmoción a escala mundial. El caso fue revelado por The New York Times el 3 de noviembre de 2005, quien en su artículo "Secrecy and Shame" mostró la red de prisiones secretas en el extranjero utilizadas por la CIA. Según informó The Washington Post el 2 de noviembre de 2005, tras los ataques del 11 de septiembre de 2001, la CIA estableció en Tailandia, Afganistán, Guantánamo y algunos países del este de Europa prisiones clandestinas, conocidas exclusivamente por un puñado de oficiales de la Casa Blanca, el Departamento de Justicia y el Congreso, en las cuales se detuvo a unas 100 personas sospechosas de terrorismo. L

