Gobierno ecuatoriano decreta otra vez estado de emergencia en la Amazonia
El gobierno ecuatoriano presidido por Alfredo Palacio decretó el martes un estado de emergencia en las provincias vecinas de Sucumbíos, Orellana, situadas al noreste del país, y Napo, lindera con esas dos hacia el centro. Esa zona de la Amazonia ecuatoriana se encuentra desde el martes controlada por fuerzas militares.
La medida fue tomada para controlar una huelga de trabajadores tercerizados de la compañía petrolera estatal Petroecuador, que incluyó la ocupación de varios pozos petroleros y la paralización de las actividades.
Según el diario ecuatoriano La Hora, los trabajadores piden un incremento de 30 dólares al salario mínimo vital, la no firma del Tratado de Libre Comercio que Ecuador negocia con Estados Unidos, y la caducidad del contrato entre el estado ecuatoriano y la petrolera estadounidense Occidental Petroleum.
Según La Hora, el ministro de Gobierno, Alfredo Castillo, dijo que sobre estos temas le corresponde decidir al ministro de Energía, Iván Rodríguez, y al presidente Palacio.
Los trabajadores piden también el pago de salarios atrasados. Según el diario ecuatoriano El Universo, Petroecuador adeuda más de cuatro meses de trabajo a unos 150 empleados, de un total cercano a los 4.000.
De acuerdo al diario El Mercurio, también de Ecuador, el Secretario de Comunicación del gobierno de Palacio, Enrique Proaño, dijo que los empleados “hicieron una huelga de brazos caídos, se tomaron unos pozos y cayó la producción, por lo que se procedió a declarar el estado de emergencia para controlar la situación”.
De acuerdo a lo expresado por Proaño, Petroecuador no podría incorporar a su planilla de trabajadores a los empleados subcontratados porque de esa manera la empresa entraría en bancarrota.
Según El Universo, Petroecuador informó que la producción petrolífera cayó drásticamente por las protestas de los trabajadores. De los 197.000 barriles de 169 litros por día que se producían antes del paro se bajó a 55.696.
El Universo informa además que el miércoles las marchas y protestas de los trabajadores tercerizados de Petroecuador se agudizaron en Lago Agrio, capital de Sucumbíos, al ver que sus patronos no pagaban los salarios atrasados.
El gobierno ecuatoriano ya había decretado en febrero el estado de emergencia en Napo para contrarrestar la ola de protestas en esa región.
Los pobladores de Napo denunciaban la “desatención” del gobierno ante los reclamos, y su “complicidad” con las compañías petroleras que operan en la provincia.
En agosto de 2005 el gobierno de Palacio también había decretado un estado de emergencia, esta vez en Sucumbíos y Orellana, para desactivar la movilización social que exigía el retiro de las empresas petroleras extranjeras. En esa oportunidad se realizaron encarcelamientos de activistas y hubo violenta represión policial.
La medida fue tomada para controlar una huelga de trabajadores tercerizados de la compañía petrolera estatal Petroecuador, que incluyó la ocupación de varios pozos petroleros y la paralización de las actividades.
Según el diario ecuatoriano La Hora, los trabajadores piden un incremento de 30 dólares al salario mínimo vital, la no firma del Tratado de Libre Comercio que Ecuador negocia con Estados Unidos, y la caducidad del contrato entre el estado ecuatoriano y la petrolera estadounidense Occidental Petroleum.
Según La Hora, el ministro de Gobierno, Alfredo Castillo, dijo que sobre estos temas le corresponde decidir al ministro de Energía, Iván Rodríguez, y al presidente Palacio.
Los trabajadores piden también el pago de salarios atrasados. Según el diario ecuatoriano El Universo, Petroecuador adeuda más de cuatro meses de trabajo a unos 150 empleados, de un total cercano a los 4.000.
De acuerdo al diario El Mercurio, también de Ecuador, el Secretario de Comunicación del gobierno de Palacio, Enrique Proaño, dijo que los empleados “hicieron una huelga de brazos caídos, se tomaron unos pozos y cayó la producción, por lo que se procedió a declarar el estado de emergencia para controlar la situación”.
De acuerdo a lo expresado por Proaño, Petroecuador no podría incorporar a su planilla de trabajadores a los empleados subcontratados porque de esa manera la empresa entraría en bancarrota.
Según El Universo, Petroecuador informó que la producción petrolífera cayó drásticamente por las protestas de los trabajadores. De los 197.000 barriles de 169 litros por día que se producían antes del paro se bajó a 55.696.
El Universo informa además que el miércoles las marchas y protestas de los trabajadores tercerizados de Petroecuador se agudizaron en Lago Agrio, capital de Sucumbíos, al ver que sus patronos no pagaban los salarios atrasados.
El gobierno ecuatoriano ya había decretado en febrero el estado de emergencia en Napo para contrarrestar la ola de protestas en esa región.
Los pobladores de Napo denunciaban la “desatención” del gobierno ante los reclamos, y su “complicidad” con las compañías petroleras que operan en la provincia.
En agosto de 2005 el gobierno de Palacio también había decretado un estado de emergencia, esta vez en Sucumbíos y Orellana, para desactivar la movilización social que exigía el retiro de las empresas petroleras extranjeras. En esa oportunidad se realizaron encarcelamientos de activistas y hubo violenta represión policial.

