domingo, 12 de febrero de 2006

En Bolivia alfabetizarán a un millón en marzo

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El Gobierno boliviano, con ayuda de Cuba, iniciará en marzo un ambicioso plan en español y en cuatro lenguas nativas para erradicar el analfabetismo que afecta a más de un millón de ciudadanos en el país andino. La diversidad lingüística y étnica de Bolivia pondrá a prueba el programa audiovisual: “Yo, sí puedo”, que ha sido aplicado con éxito en Haití, Venezuela, algunos estados de México y ciudades de Argentina, dijo su creadora, la pedagoga cubana Leonela Relys.

En Bolivia, el plan tiene como meta enseñar a leer y escribir a 1.2 millones de personas, un 13 por ciento de la actual población, de 9.4 millones, aunque las cifras definitivas sobre la cantidad de iletrados existentes en el país aún es evaluada.

Cuba ha comenzado a enviar los equipos de vídeo, los casetes y cartillas, y ha desplazado a 24 asesores que están organizando los 50 primeros módulos experimentales en español que arrancarán en marzo.

Por primera vez, el desarrollo tecnológico del vídeo llegará a muchas de las distantes comunidades de este país que posee 35 etnias originarias y donde un 62 por ciento de su población se define como indígena.

La iniciativa prevé el uso de paneles solares y baterías en los lugares donde no exista energía eléctrica e incluso pretende llegar también a las cárceles de la nación andina.

Relys afirmó que aplicar el plan en medio de una realidad cultural tan diversa como la boliviana es “el principal desafío del programa”, aunque tuvo una experiencia similar en Venezuela, país que se declaró “territorio libre del analfabetismo” en octubre del 2005.

Si bien la pedagoga se considera “una aficionada extraordinaria" a la relación bilateral profesor-alumno, está convencida de que el uso de la televisión y el vídeo como maestros virtuales permitirán obtener resultados más económicos y rápidos en el aprendizaje.

El plan será gradual, comenzará en español y seguirá en aimara, quechua, guaraní y chiquitano, con profesores de esas etnias que viajarán a Cuba para entrenarse y preparar las “teleclases” en esas lenguas, las más habladas del país, y adecuadas a la realidad boliviana.

Los indígenas “deben mostrar su cultura, pero también abrirse al mundo y eso lo permite la televisión con imágenes y música que estimulan la intervención de más órganos de los sentidos en el aprendizaje para que sea mucho más rápido”, explicó la pedagoga. La “voluntad política” que muestra el presidente boliviano, Evo Morales, permitirá erradicar el analfabetismo, una “deformación social producida por la desigualdad” económica, política y cultural, opinó Relys.

El programa “Yo, sí Puedo” ha recibido en el 2002 y el 2003 las menciones honoríficas Rey Sejong del Fondo de las Naciones Unidas para la Ciencia, Educación y Cultura (UNESCO).

Su uso permite enseñar a leer y escribir en un período entre siete y trece semanas y ha beneficiado a cerca de 2 millones de personas en la región.

Morales, de origen aimara y nacido en una remota comunidad rural del departamento andino de Oruro, ha impulsado la revalorización de las lenguas nativas como una meta de su Gobierno,

Sus ministros de Educación, Félix Patzi, y de Exteriores, David Choquehuanca, propusieron inclusive que hablar aimara o quechua sea una condición para ser funcionario público o diplomático en Bolivia.

El coordinador boliviano del plan, el profesor aimara Germán Huanca, explicó a EFE que la alfabetización del millón de personas se hará en 30 semanas, con la participación de 30,000 “facilitadores” que estarán a cargo de la aplicación de los módulos.

A su juicio, el plan es una iniciativa que no tiene antecedente en la historia pedagógica de Bolivia, donde desde la década pasada se aplica una “reforma educativa” pero que es muy resistida por los sindicatos de maestros.

Esa reforma supuso una inversión de más de 300 millones de dólares y propugnó la implantación de la educación bilingüe, en español y una lengua india, aunque sólo se aplicó en el campo.

Por contra, en las escuelas urbanas, salvo excepciones, los niños continúan estudiando en español desconociendo la realidad cultural de sus antecesores indígenas
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Diario La Prensa

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