Ordenan pagar € 65.000 por usar sin permiso una foto del “Che”
El Tribunal de Gran Instancia de París condenó a un fabricante suizo de remeras a pagar 25.000 euros a la hija del fotógrafo Alberto Korda, autor del más célebre retrato de Ernesto “Che” Guevara, y 40.000 euros a la sociedad Legende LLC, propietaria de los derechos de la foto, según trascendió hoy.
Medios judiciales revelaron que el Tribunal de Gran Instancia de París condenó doblemente a la empresa suiza Kustom Diffusion por haber utilizado la imagen del “Che” sin citar a su autor, y por haber agredido los derechos morales sobre la obra, al cambiar la estrella de la gorra del revolucionario por la cruz roja de la bandera suiza.
El Tribunal dictó la condena a principios de diciembre, pero recién se conoció hoy. En su sentencia, consideró que la empresa suiza había vulnerado los derechos morales de la obra de Korda, cuya depositaria es Diana Díaz López, la hija del fotógrafo que captó la famosa instantánea del guerrillero el 6 de marzo de 1960 en La Habana.
La sociedad LLC recibirá 40.000 euros en calidad de propietaria de los derechos del "Che de Korda", convertida en una de las fotografías más reproducidas en todo el mundo.
Esta no es la primera sentencia a favor de la hija de Korda. En marzo de 2004, el mismo tribunal falló que la ong Reporteros Sin Fronteras debía pagarle US$ 7.000 por haber usado sin permiso la foto del "Che", en una campaña a favor de la libertad de prensa en Cuba.
Alberto Korda tituló "Guerrillero heroico" a la foto del Che con una boina y la mirada perdida, que a la muerte de su protagonista se convirtió en símbolo de todo tipo de luchas sociales en los cinco continentes, antes de servir, igualmente, de imagen de marca de una amplia variedad de productos de consumo.
El pasado diciembre, una exposición en Nueva York analizó esa particular trayectoria de símbolo revolucionario a imagen de consumo en una exposición titulada "¡Che! Revolución y comercio".
HISTORIA DE LA IMAGEN DEL CHE, de la revolución al marketing
:
La parábola dio la vuelta completa años atrás. Fue cuando la marca de Vodka Smirnoff lanzó una campaña que utilizaba la famosa foto de Alberto Korda, "Guerrillero Heroico", la misma que en años de contracultura dura un publicista radical italiano explotó siguiendo las huellas frescas del 68 y entendiendo por primera vez que esa imagen, sí, era fundamentalmente sexy.
Pero Smirnoff llevó las cosas al borde. Guevara salía a publicitar, al fin, a una familia zarista arrojada de Leninlandia —y establecida en EE.UU. como emporio del "whisky blanco"— por la misma revolución que el Che ayudó a edificar en Cuba. La famosa pirueta de la historia, claro.
Acaso por eso es que una muestra que se encarga de analizar y documentar el paso de la imagen de Korda —tan esmerada en captar la determinación del guerrillero— de la revolución al mercado no pueda suceder sino en Nueva York. De eso se trata ¡Che! Revolución y Comercio, ahora mismo montada en el Centro Internacional de la Fotografía y con destino de gira en 2006. El Centro de la Imagen de México, primero, y después el Museo Alberto y Victoria de Londres.
La muestra se abre en dos sentidos. Por un lado despliega todas las posibilidades de fetichismo en torno a la famosa imagen de Korda. Desde ropa interior a etiquetas de vino fino, pasando por tapas de revistas de diseño, marquillas de cigarrillos, tatuajes (como el de Maradona) y hasta apropiaciones religiosas —ocupando el lugar de Cristo en La Ultima Cena— y pop (el Homero Simpson Che o la Madonna guevarista del disco American Life).
Y por otro, intenta dejar registro del inoxidable poder de la imagen como vínculo militante. El Che de Korda funciona así para causas diversas que van desde la defensa de las minorías sexuales —registro de manifestaciones gay-lésbicas— a muros pintados desde lugares remotos de China a megalópolis occidentales.
La idea de registrar este paso del Che —de Sierra Maestra a Smirnoff— fue desarrollada por la curadora independiente Trisha Ziff, una inglesa que reside en México. Ziff le ha dicho a La Jornada de México que "la foto se ha convertido en una imagen que no simboliza el comunismo, ni Cuba, sino el derecho a pensar, a una opinión alternativa sobre muchas cosas diferentes, ya sea una imagen de lucha del movimiento gay, de antiguerra o la lucha ecológica".
El hecho de que la imagen se cargue de nueva simbología al integrarse al paisaje invernal neoyorquino no cambia la óptica de Ziff. "En EE.UU. mucha gente se pone camisetas del Che y sin embargo la mayoría no saben ni quién es. El nivel de ignorancia en EE.UU. es extremadamente alto. No es lo mismo en América latina, el Cercano Oriente y Asia, donde sigue siendo un símbolo político de uso legítimo en la lucha contra la opresión".
Como fuera, un camino apasionante, paradojal. La historia de la foto que, sin saberlo, inventó lo imposible: el "marxeting".
Enviado por: Fer al Grupo Yahoo Movimiento 13 de Abril
Medios judiciales revelaron que el Tribunal de Gran Instancia de París condenó doblemente a la empresa suiza Kustom Diffusion por haber utilizado la imagen del “Che” sin citar a su autor, y por haber agredido los derechos morales sobre la obra, al cambiar la estrella de la gorra del revolucionario por la cruz roja de la bandera suiza.
El Tribunal dictó la condena a principios de diciembre, pero recién se conoció hoy. En su sentencia, consideró que la empresa suiza había vulnerado los derechos morales de la obra de Korda, cuya depositaria es Diana Díaz López, la hija del fotógrafo que captó la famosa instantánea del guerrillero el 6 de marzo de 1960 en La Habana.
La sociedad LLC recibirá 40.000 euros en calidad de propietaria de los derechos del "Che de Korda", convertida en una de las fotografías más reproducidas en todo el mundo.
Esta no es la primera sentencia a favor de la hija de Korda. En marzo de 2004, el mismo tribunal falló que la ong Reporteros Sin Fronteras debía pagarle US$ 7.000 por haber usado sin permiso la foto del "Che", en una campaña a favor de la libertad de prensa en Cuba.
Alberto Korda tituló "Guerrillero heroico" a la foto del Che con una boina y la mirada perdida, que a la muerte de su protagonista se convirtió en símbolo de todo tipo de luchas sociales en los cinco continentes, antes de servir, igualmente, de imagen de marca de una amplia variedad de productos de consumo.
El pasado diciembre, una exposición en Nueva York analizó esa particular trayectoria de símbolo revolucionario a imagen de consumo en una exposición titulada "¡Che! Revolución y comercio".
HISTORIA DE LA IMAGEN DEL CHE, de la revolución al marketing
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La parábola dio la vuelta completa años atrás. Fue cuando la marca de Vodka Smirnoff lanzó una campaña que utilizaba la famosa foto de Alberto Korda, "Guerrillero Heroico", la misma que en años de contracultura dura un publicista radical italiano explotó siguiendo las huellas frescas del 68 y entendiendo por primera vez que esa imagen, sí, era fundamentalmente sexy.
Pero Smirnoff llevó las cosas al borde. Guevara salía a publicitar, al fin, a una familia zarista arrojada de Leninlandia —y establecida en EE.UU. como emporio del "whisky blanco"— por la misma revolución que el Che ayudó a edificar en Cuba. La famosa pirueta de la historia, claro.
Acaso por eso es que una muestra que se encarga de analizar y documentar el paso de la imagen de Korda —tan esmerada en captar la determinación del guerrillero— de la revolución al mercado no pueda suceder sino en Nueva York. De eso se trata ¡Che! Revolución y Comercio, ahora mismo montada en el Centro Internacional de la Fotografía y con destino de gira en 2006. El Centro de la Imagen de México, primero, y después el Museo Alberto y Victoria de Londres.
La muestra se abre en dos sentidos. Por un lado despliega todas las posibilidades de fetichismo en torno a la famosa imagen de Korda. Desde ropa interior a etiquetas de vino fino, pasando por tapas de revistas de diseño, marquillas de cigarrillos, tatuajes (como el de Maradona) y hasta apropiaciones religiosas —ocupando el lugar de Cristo en La Ultima Cena— y pop (el Homero Simpson Che o la Madonna guevarista del disco American Life).
Y por otro, intenta dejar registro del inoxidable poder de la imagen como vínculo militante. El Che de Korda funciona así para causas diversas que van desde la defensa de las minorías sexuales —registro de manifestaciones gay-lésbicas— a muros pintados desde lugares remotos de China a megalópolis occidentales.
La idea de registrar este paso del Che —de Sierra Maestra a Smirnoff— fue desarrollada por la curadora independiente Trisha Ziff, una inglesa que reside en México. Ziff le ha dicho a La Jornada de México que "la foto se ha convertido en una imagen que no simboliza el comunismo, ni Cuba, sino el derecho a pensar, a una opinión alternativa sobre muchas cosas diferentes, ya sea una imagen de lucha del movimiento gay, de antiguerra o la lucha ecológica".
El hecho de que la imagen se cargue de nueva simbología al integrarse al paisaje invernal neoyorquino no cambia la óptica de Ziff. "En EE.UU. mucha gente se pone camisetas del Che y sin embargo la mayoría no saben ni quién es. El nivel de ignorancia en EE.UU. es extremadamente alto. No es lo mismo en América latina, el Cercano Oriente y Asia, donde sigue siendo un símbolo político de uso legítimo en la lucha contra la opresión".
Como fuera, un camino apasionante, paradojal. La historia de la foto que, sin saberlo, inventó lo imposible: el "marxeting".
Enviado por: Fer al Grupo Yahoo Movimiento 13 de Abril

