Reportaje: "No quiero ir a Irak" ... ¡Estás despedido!
Con 68 periodistas muertos en Irak desde que comenzó el conflicto bélico en 2003, el trasladarse a la zona para trabajar como periodista supone todo un paradigma, ¿vivir, morir o quedarme sin trabajo?. Cada cuál es libre de decidir su futuro laboral asumiendo sus riesgos, pero ningún Mass Media puede obligar a ninguno de sus freelance a acudir a zonas de conflicto. Lo que si pueden hacer es chantajear al “peón” en cuestión, “si no vas estás despedido”.
Un tema más que trillado desde que se experimentó en el territorio patrio con la muerte de Julio Anguita Parrado y José Couso. Ahora parece que un periodista de la cadena de televisión estadounidense ABC ha decidido tomar el toro por los cuernos y denunciar la cadena alegando que su despido se debió a no acceder a acudir al país del ex dictador Sadam Husein.
Richard Gizbert, corresponsal de la cadena en Londres, espera una recompensa de 4.2 millones de dólares por haber perdido su trabajo. Una cifra que podría resultar abusiva pero que pone de manifiesto un trasfondo que se debe tener en cuenta. Según ABC, los trabajos en zonas de conflicto son voluntarios, nunca forzados, y el despido del freelance se debe única y exclusivamente a un recorte de presupuesto. Además, Mimi Gurbst, vicepresidenta de la cobertura informativa de la cadena, alega que el corresponsal era reticente a realizar largos viajes, sin especificar su objetivo.
Se podría decir que en un tiempo dominado por los conflictos, que se han convertido en verdaderos Reality Shows (y pido disculpas ante esta denominación para los millones de personas que de verdad sufren en sus propias carnes los horrores de las guerras), el no querer ser corresponsal de guerra es una forma de cerrarse puertas, sobre todo si se trabaja en Estados Unidos. Así por lo menos queda reflejado en palabras de Gurbst “no existe forma de no despedir a un corresponsal freelance a no ser que esté involucrado en el conflicto bélico como el de Irak, si no, no son rentables”.
Pero tampoco se podría acusar al periodista en cuestión de ser un “miedica” e inventarse esta excusa aprovechando las circunstancias. Gizbert trabajó como corresponsal de guerra con anterioridad para la misma cadena cubriendo conflictos en Bosnia y Chechenia. Según sus palabras conoce de sobra la cruda realidad de las guerras y por eso ahora prefiere no cubrir esa clase de historias ya que tiene una familia y unos hijos por los que preocuparse.
Una realidad a los que muchos cabezas de familia que se dedican al periodismo freelance deben hacer frente. Dejando a un lado a los corresponsales que de verdad desean acudir a zonas de conflicto, existe otro gran número que se marchan “obligados” por situaciones similares a la anteriormente descrita. “Si no vas a la guerra, no hay sueldo y sin sueldo, la familia no come”.
Por: Trackback
Un tema más que trillado desde que se experimentó en el territorio patrio con la muerte de Julio Anguita Parrado y José Couso. Ahora parece que un periodista de la cadena de televisión estadounidense ABC ha decidido tomar el toro por los cuernos y denunciar la cadena alegando que su despido se debió a no acceder a acudir al país del ex dictador Sadam Husein.
Richard Gizbert, corresponsal de la cadena en Londres, espera una recompensa de 4.2 millones de dólares por haber perdido su trabajo. Una cifra que podría resultar abusiva pero que pone de manifiesto un trasfondo que se debe tener en cuenta. Según ABC, los trabajos en zonas de conflicto son voluntarios, nunca forzados, y el despido del freelance se debe única y exclusivamente a un recorte de presupuesto. Además, Mimi Gurbst, vicepresidenta de la cobertura informativa de la cadena, alega que el corresponsal era reticente a realizar largos viajes, sin especificar su objetivo.
Se podría decir que en un tiempo dominado por los conflictos, que se han convertido en verdaderos Reality Shows (y pido disculpas ante esta denominación para los millones de personas que de verdad sufren en sus propias carnes los horrores de las guerras), el no querer ser corresponsal de guerra es una forma de cerrarse puertas, sobre todo si se trabaja en Estados Unidos. Así por lo menos queda reflejado en palabras de Gurbst “no existe forma de no despedir a un corresponsal freelance a no ser que esté involucrado en el conflicto bélico como el de Irak, si no, no son rentables”.
Pero tampoco se podría acusar al periodista en cuestión de ser un “miedica” e inventarse esta excusa aprovechando las circunstancias. Gizbert trabajó como corresponsal de guerra con anterioridad para la misma cadena cubriendo conflictos en Bosnia y Chechenia. Según sus palabras conoce de sobra la cruda realidad de las guerras y por eso ahora prefiere no cubrir esa clase de historias ya que tiene una familia y unos hijos por los que preocuparse.
Una realidad a los que muchos cabezas de familia que se dedican al periodismo freelance deben hacer frente. Dejando a un lado a los corresponsales que de verdad desean acudir a zonas de conflicto, existe otro gran número que se marchan “obligados” por situaciones similares a la anteriormente descrita. “Si no vas a la guerra, no hay sueldo y sin sueldo, la familia no come”.
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