martes, 27 de septiembre de 2005

Eduardo Aguirre: "Nos preocupa el narcotráfico; Chávez es un desestabilizador"

El embajador de Estados Unidos en España, Eduardo Aguirre, asegura que su país respeta el hecho de que el presidente venezolano, Hugo Chávez, haya sido elegido democráticamente, aunque ve "con mucha preocupación" que se esté alejando de la democracia y se dirija a "una autocracia, atacando a la disidencia civil".

En una entrevista que publica el diario español La Vanguardia, Aguirre se refiere a la situación en Venezuela y en Cuba, países que, desde su punto de vista, deben ser prioritarios en las relaciones hispano-estadounidenses
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A Continuación Movimiento 13 de Abril le presenta la Entrevista realizada por Alex Rodriguez / Joaquín Luna:

Eduardo Aguirre es embajador de EE. UU. en España. No es diplomático de carrera sino ejecutivo bancario, amigo de la familia Bush e hispanohablante porque nació en Cuba en 1948, donde estudió en los escolapios. Abandonó la isla en 1961 y desarrolló gran parte de su carrera profesional en Houston, previo paso por Nueva Orleans. Esta semana ha visitado oficialmente Barcelona, tres meses después de presentar cartas credenciales


- Gélidas, frías, tibias... ¿Cómo definiría las relaciones entre los gobiernos de España y Estados Unidos?


- El Gobierno de Rodríguez Zapatero ha sido elegido por el pueblo español, ergo lo consideramos el Gobierno de España. Y, por lo tanto, nuestras relaciones son excelentes. Al principio de su Gobierno, las relaciones políticas se deterioraron, pero nunca ha flaqueado la relación de seguridad ni el ámbito de la protección militar (OTAN, Morón, Rota) o las actividades comerciales (como se ve en el puerto de Barcelona). Eso se mantuvo sólido. Hubo sus escollos pero el presidente Bush me instruyó tres días antes de salir para que dejara atrás esos escollos del pasado y enfocar el futuro. Es como conducir un coche: yo conduzco viendo el espejo retrovisor, nunca olvidándome de la carrera que he pasado, pero con la atención enfocada al parabrisas. Ambos gobiernos somos conscientes de la necesidad de dejar atrás el pasado. No olvidarlo, pero dejarlo atrás.

- Pero no hay una foto...

- Si mal no recuerdo, su majestad el rey de España estuvo en Crawford va para un año. Las relaciones entre los dos países han cambiado este año por el lado político y han adquirido una madurez que es apropiada para dos aliados tan importantes. Existe una dignidad apropiada a ambos países, más allá de lo que yo diría que es la superficialidad de una fotografía.

- ¿Qué puntos son prioritarios para Estados Unidos en su relación con España?

- Para nosotros, Cuba y Venezuela. O Venezuela, porque Cuba es otro reino y Fidel Castro es un dinosaurio que está a punto de ser extinto. Gracias a Dios, sólo hay un Fidel Castro. Nosotros respetamos el hecho de que Chávez ha sido elegido democráticamente, pero vemos con mucha preocupación que se está alejando de la democracia y está yendo hacia una autocracia, atacando a la disidencia civil. Y nos preocupa mucho el narcotráfico que hay en Venezuela, que ha dejado de colaborar contra el narcotráfico. Vale mencionar que el 80% de la cocaína que entra en Europa pasa por España, que ya es el primer país del mundo en consumo, por delante de Estados Unidos. No sé si podremos unir estas líneas, pero yo elijo ponerlo sobre la mesa.

- ¿Está Hugo Chávez en la segunda línea del eje del mal?

- Nos preocupa que haya dicho que está interesado en exportar su revolución a otros países latinoamericanos. Es una influencia inapropiada en la autonomía de muchos países que, como Bolivia, son importantes para nosotros. Nos preocupa adicionalmente que la influencia que tuvo en su día Cuba pudiera renacer. Yo no veo al señor Chávez como un terrorista, lo veo como un desestabilizador.

- Y después de Castro, ¿qué?

- Vislumbramos una Cuba democrática. Una Cuba para los cubanos, que pueda salir de 1960 y entrar en el siglo XXI. Una de las necesidades para que eso ocurra de una forma sana es que los disidentes cubanos tengan la oportunidad de expandir sus horizontes. Por lo tanto, vemos con malos ojos que los países europeos hayan decidido no invitarles a sus embajadas los días nacionales. Les daba una legitimidad que es más favorable que recibirlos en una casa con mucha privacidad. De nuevo, estamos hablando de estrategias distintas pero, gracias a Dios, el fin es el mismo.

- ¿El papel de España en Cuba?

- España tiene la capacidad de ser un elemento persuasivo en cuanto a Cuba. Se puede decir que el Vaticano también, porque tiene, probablemente, uno de los mejores cauces de comunicación y de estructura en la isla después del ejército. Escenenarios hay muchos, pero lo importante es asegurar que los cubanos puedan regir su isla.

- ¿Recuerda aquel 1 de enero de 1959 en el que los guerrilleros tomaron La Habana?

- ¡Cómo no! Tendría doce años y sentí que ése era un momento trascendental, pero, lamentablemente, malpujé la relevancia histórica. Vi la oportunidad de salir de una dictadura, pero nunca pensé que iba a ser un comunismo, un rechazo a la religión, un cambio a la URSS. Yo me eduqué en los escolapios, que es un grupo original de Catalunya. Nunca pensé que iban a hacer los cambios tan antidemocráticos, así que a los quince años emigré a Estados Unidos.

- ¿Cree que el mundo ha reaccionado con la misma solidaridad con el tsunami que con el Katrina?

- Lamento no poder comparar. Además, tengo un interés muy personal porque cuando yo salí de Cuba me relocalicé en Nueva Orleans. La ayuda que el mundo ha ofrecido a EE. UU. es emocionante. Pocos días después de lo ocurrido recibí una llamada del presidente Zapatero diciendo: "¿Qué es lo que podemos hacer para cooperar? Estoy firmando hoy un mandato para abrir la reserva de petróleo y he hablado con el ministro Bono". Horas después, estaba yo en Torrejón viendo salir dos Hércules con material. Eso trasciende al materialismo. Es la solidaridad de un país amigo que extiende la mano y dice: ¿en qué puedo ayudar? Era hasta cierto punto un contraste con el famoso antiamericanismo. También se ha hablado de cómo es posible que eso pase en un país como EE. UU. ¡Es que nosotros somos de carne y hueso, igual que cualquiera! ¡Aquí no hay nadie de acero inoxidable! Lo que uno ve en la pantalla de Hollywood es lo que es, pero EE. UU. sufre igual que cualquier otro. Tenemos estados y ciudades que son más pobres que otras. Hay disparidades. No somos monolíticos y la desgracia del Katrina ha tocado a tres de los estados más pobres (Mississippi, Alabama y Luisiana). Nueva Orleans, donde yo crecí, es una ciudad muy dependiente del turismo y cuando uno depende del turismo entiende que no son ingenieros nucleares los que manejan los taxis o hacen las camas. Es diferente la producción individual de las personas, y el Katrina ha sacado a relucir una parte del país que es más pobre que otra.

- La solidaridad del "yo soy americano" del 11-S se había esfumado en marzo del 2003. Del multilateralismo al unilateralismo. ¿Es recuperable el consenso internacional?

- En el ámbito de la seguridad, y en particular en el antiterrorista, EE. UU. ha encontrado resonancia en los países libres del mundo. No todos vieron con la misma importancia la actividad que nosotros vimos necesaria en Afganistán. Y no somos el único país que está en Iraq. España está hoy en día en Iraq. No estará con botas en la tierra, como decimos nosotros, pero sí compartiendo que el mundo es mejor con un Iraq sin Saddam, libre y democrático. La Constitución iraquí es muy progresista e Iraq va a ser un faro de oportunidad, de democracia para el resto de la región; un área que, a través de los milenios, es un área de problemas políticos, económicos y sociales. Entiendo que nos separamos del área armada en un momento dado, pero continuamos la colaboración con España más allá de lo militar. Las contribuciones de España para la reconstrucción de Iraq suman 500 millones de euros y está colaborando en la instrucción judicial, policial y legislativa en Iraq. Son cosas importantes.

- Usted conoce personalmente al presidente Bush desde su época de gobernador de Texas. ¿Se corresponde con la imagen que tiene en España?
- ¿Y cuál es esa imagen?


- Digamos que poliédrica y muy dependiente de su staff...

- Muchas personas reflejan parte de lo que son, pero nunca exactamente lo que son. Es una persona absolutamente íntegra, yo creo que con unos sentimientos patrióticos muy importantes. En ningún momento le he visto menospreciar a un país . Es un hombre muy religioso y familiar, que valora eso mucho más que otras personas que han llegado donde él ha llegado. Todos nosotros, como individuos, tenemos que determinar a veces: "¿Voy a estar con mi hijo o voy a pasar mi vida con mi jefe?" Yél ha mantenido un equilibrio bastante sano. Bush es el primer presidente de EE. UU. que es un hombre de negocios, con un MBA de Harvard. Yno es fácil entrar en Harvard ni salir de Harvard con un diploma. De ahí que tenga un punto de vista pragmático y de negocios. Cualquier buen empresario se rodea de personas de confianza. Es importante que el secretario de Agricultura sepa más de Agricultura que el presidente. Y lo mismo con el del Tesoro y así sucesivamente. Creo que ha acertado con el engranaje y hay otra cosa relevante: la historia demostrará que la integridad del presidente Bush está muy por encima de muchos otros. ¿Qué clase de persona es? Yo me siento satisfecho de haber dedicado cuatro años - y me comprometo a cumplir cuatro más, por tanto ocho- siguiéndole como líder, en muchos casos con un sacrificio familiar. Cuando se me ofreció la oportunidad, congregué a mi familia y les pregunté. En mi casa tengo derecho de veto, pero esta vez fue una excepción y ese derecho lo tenían todos. Cualquiera lo hubiera podido ejercer porque trabajar para el Gobierno de EE. UU. implica un riesgo personal. Y si los cuatro - mi esposa y mis dos hijos- aceptamos es porque sabemos que el presidente Bush no nos iba a defraudar o a dejar colgados por su integridad personal.

- ¿En qué idioma hablan en casa (su esposa, María Teresa, también nació en Cuba e inmigró a EE. UU. gracias a la llamada operación Peter Pan, organizada por grupos religiosos y que logró sacar de la isla a 14.000 niños en los sesenta)?

- Con mis hijos, en inglés. Con mi mujer, en lo que venga al momento, salvo cuando hablamos absolutamente en serio. Entonces siempre hablamos en inglés.

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