Apuntes para la caracterización del Movimiento 13 de Abril- Perspectiva del PNA (III PARTE)
III PARTE (Ultima del PNA)
3. Tipificación del M.13A.
El M.13A llena un vacío político profundo dentro del proceso:
Efectivamente nos encontramos frente a una situación compleja donde se viene profundizando la dualidad entre los movimientos o partidos que han monopolizado la “representación revolucionaria” y el sostén mayoritario de este proceso entretejido entre una multiplicidad cada vez más amplia y diversa de espacios de organización y autogobierno popular (la liberación de la subjetividad proletaria-popular, se contrapone a la subjetividad burocráticacapitalista que recupera y pone a sus órdenes amplias franjas del movimiento popular). Estamos ante una confrontación de culturas políticas, y en proyección, de posiciones político-ideológicas que a su vez reproducen realidades perfectamente perceptibles entre agentes de gobierno y posiciones presidenciales dentro de las esferas gubernamentales. Esa dualidad necesita develarse y resolverse estratégicamente a favor del ideario revolucionario centrado sobre la democracia participativa y protagónica, la socialización revolucionaria, lo que significa superar la hegemonía del “representativismo”, el imperio del estado monopólico y burocrático, el control militar y corporativo transnacional, a través del desarrollo de un poder constituyente de base que se exprese claramente sobre un movimiento político construido desde sus entrañas. Pero a su vez observamos que dentro de los movimientos de base no existen estrategias sólidas y congruentes que le permitan llevar adelante una agenda política tendiente a darle salida a las grandes causas por las cuales se ha venido luchado. En este aspecto sigue imperando dentro de nosotros una actitud delegativa, básicamente hacia la figura de Chávez, y por añadidura hacia los distintos anillos de gobierno y anillos políticos que lo rodean. Tal situación restringe la actividad conciente y protagónica de los movimientos de base a sus espacios, prácticas o preocupaciones particulares sin tomar en cuenta la necesidad de trabajar estrategias generales que soporten en el tiempo la acción colectiva revolucionaria más allá del gobierno y le permitan establecer una relación, principalmente con la figura de Chávez y los líderes más reconocidos que giran alrededor de él, mucho más política, horizontal y exigente a la hora de decidir los caminos del proceso revolucionario en curso.
De allí que sea necesario reconocer el inmenso vacío que representa la ausencia de un movimiento fuerte y articulado nacionalmente, centrado ante todo en la construcción de nueva sociedad y en su defensa, que denuncie las trampas del orden opresor, sus expresiones concretas dentro del proceso en curso y estimule en todas sus formas “la lucha por un otro poder”, por encima de todo electoralismo, la pelea por los cargos burocráticos y en general las mascaradas por donde se esconde la opresión política en este sistema. Aún reconociendo la importancia en estos momentos de “quién detenta el poder”, es decir, quién domina sus distintas regiones y estamentos representativos, burocráticos, tecnocráticos o militares -y los puentes que necesariamente se establecen con él así como la participación aleatoria dentro de ellos-, porque de ello también depende la vida o la muerte del proceso revolucionario ya abierto, el problema que tenemos es el profundo desequilibrio entre pueblo revolucionario y gobierno que se está generando.
La naturaleza policéntrica y multidimensional de la revolución bolivariana (y más allá de ella todo lo que es y será el movimiento revolucionario postsoviético) que le ha dado toda su riqueza y capacidad de sobrevivencia, será aplastada –y por tanto la revolución misma- si no se construye estructuralmente un orden distinto (red comunal, comunidades autogestionarias, redes-movimientos autónomos de base, ejército de multitudes) y este no tiene al menos uno o varios movimientos políticos de articulación y expresión, bajo la forma de una vanguardia colectiva y unificada.
El M.13A es un movimiento inédito:
Decimos inédito porque pareciera una contradicción en sí misma que espacios tan multiformes y policéntricos como pueden en estos momentos ser los movimientos populares y autónomos como sus dinámicas de articulación, puedan encontrar una expresión política unificada y que sea congruente a su misma naturaleza y objetivos. La idea en general del M.13A no es el de ser un frente unitario que se superponga a estos espacios de organización. El fracaso de estos frentes es que ellos no ayudan a dar mayor unidad y capacidad de coordinación a este conjunto de espacios, ellos por la fortaleza acumulada en los últimos años ya son autosuficientes en estas tareas, aunque siempre se pueda ahondar e ir mucho más lejos en tales terrenos unitarios. Los frentes, al menos hasta ahora, paradójicamente terminan generando más entropía y dispersión por las pugnas de representación que generan, y de allí su fracaso.
La idea del M.13A es la de ser una vanguardia colectivizada, federalizada (con centralización de mando en las tareas que lo ameriten) que emerja de esa base popular policéntrica y en proceso continuo de organización y reorganización. En otras palabras, genera dirección en el sentido tradicional leninista, pero al mismo tiempo cualifica, articula y potencia la praxis revolucionaria emprendida por los sectores oprimidos, ya en el sentido más abierto de las corrientes históricas, de Gramsci, de R. Luxemburgo, Mariátegui, EZLN, movimiento antiglobalización. Se convierte entonces en una máquina de organización que dinamiza las luchas populares, ayuda a sacarlas de su actitud delegativa (darle el poder al líder, al caudillo, al jefe) promoviendo desde ellas una auténtica voluntad de poder; un posicionamiento de fuerza dentro de la sociedad tan duro y autosuficiente a sus propias fuerzas que solo la pérdida en batalla militar y la extinción física pueda acabar; contingencia que además se debe estar preparado para enfrentar. Es esta actitud, explicada desde la misma naturaleza del poder en lo nacional y mundial hoy en día, y en vista de que hacemos parte de un amplio movimiento global de lucha aún diseminado y precario, es lo que hemos llamado estrategia de Resistencia Popular Prolongada.
La tipificación de “inédito” tiene que ver por tanto con la formación de un movimiento que pueda inaugurar una nueva etapa dentro del proceso de reconstrucción de las formas y cultura de las vanguardias revolucionarias en nuestro país que desde los años ochenta viene manifestándose en la multiplicación atomizada de espacios de organización de base sin ninguna síntesis sólida; vacío que terminó llenando el movimiento militar surgido en el 92 y que explica las características concretas que adopta en el tiempo la “revolución bolivariana”, pero que en estos momentos, ya convertido ese movimiento cívico-militar en “gobierno” y en “partido de gobierno” al cual apoyamos por razones históricas, se presenta como un hecho político necesario mas no suficiente para garantizar el futuro de la revolución popular. Es necesario promover la formación de un movimiento mucho más sustanciado con y desde la lucha de las multitudes excluidas, que exprese de lleno sus sueños y necesidades, dentro de la resistencia prologada a la cual estamos avocados como habitantes del mundo y participantes de las luchas globales.
El M.13A sirve de palanca para la liberación de las representaciones, los lenguajes de la revolución:
Consideramos de una inmensa importancia el nacimiento de un movimiento que ayude a dar este salto también en la liberación de los lenguajes y representaciones que expresan la revolución popular en curso, atrapadas en estos momentos dentro de un orden histórico y nacionalista de representación que ha sido importante como vehículo de identidad pero que muchas veces no permite ver dimensiones de la realidad que solo a través del lenguaje y la creatividad comunicativa y estética es posible visualizarlos. Con urgencia es necesario que afloren “al mundo” (en el sentido de los símbolos y representaciones) expresiones de clase que no están contenidas dentro de los mitos y leyendas nacionales. Las luchas necesitan de símbolos y representaciones que si no se enriquecen permanentemente y se encierran en una jerga gráfica o discursiva construida desde las oficinas de partidos y gobierno, la misma estética como la discursiva de la revolución (en el sentido amplio, comprometido y creador de ambos términos) tiende a empobrecerse trayendo en consecuencia el empobrecimiento espiritual e intelectual de la experiencia revolucionaria, y una obvia exclusión de la palabra y la expresión desde donde se manifiesta la lucha de los explotados.
Este es un problema natural dentro de una sociedad de clases y lo que ella reproduce aún al interior del bloque revolucionario (los intereses particulares de burócratas, tecnócratas, privilegiados por cargos; todo tendiente a legitimación de la diferenciación de clases, la división social del trabajo, los privilegios y las enormes desigualdades salariales, en fin, la relación de opresión entre gobernantes y gobernados), pero también una nefasta herencia del monolitismo revolucionario heredado y del cual no estamos vacunados para nada; es la satanización de la crítica y la promoción de actitudes inquisidoras, de censura y autocensura, frente a ella que en momentos llegan a ser muy populares dentro de los movimientos recuperados por el capital y la burocracia, y por tanto, tremendamente represivas. Al contrario de lo que se quisiese dentro del espíritu libertario y plural que ha inspirado a la revolución bolivariana, se nota un avance muy peligroso de ciertas actitudes monolíticas y totalitarias, incluso persecutorias, que pretenden callar toda crítica y toda denuncia, desde la más elemental y centrada en las necesidades vitales de las clases populares y ni se diga las más trascendentes como es el caso del debate sobre la corrupción, la controversia sobre el problema petrolero, carbonífero, industrias básicas, modelos educativos, de producción, de desarrollo, militar, etc.
Se trata entonces de romper los silencios sin estar pidiendo permiso a nadie, construyendo un movimiento bullicioso en la crítica, productor de ideas, responsable frente al proceso, claro en su papel centrado no en la pelea burocrática, ni personalista, sino en la defensa de la revolución, en el afianzamiento de los procesos de liberación social y desarrollo del poder constituyente que emerge de la dinámica revolucionaria de base
El M.13 asume la revolución bolivariana como revolución popular:
Un movimiento como el que estamos perfilando debe entonces tener muy claro y su papel y responsabilidad como movimiento revolucionario, articulador, dialógico, unitario, de base, pero a la vez profundamente crítico y autónomo, que ayude a fortalecer el proceso no desde la actitud paranoica del silencio y la delegación absoluta del protagonismo político, sino por el contrario, demostrando que una revolución se fortalece como revolución popular precisamente cuando deja abrir y fomenta la crítica y la autonomía responsable. Es muy importante en ese sentido que este movimiento ayude a cambiar el mismo concepto de la revolución (la representación metal y colectiva que hacemos de ella) de “revolución de Chávez”, a una “revolución popular bolivariana” protagonizada y expresada desde los mismos procesos populares. Una revolución que destruye estructuras de explotación, destituye burocracias, constituye nuevos órdenes alternativos a la lógica y subjetividad del capital. Que se juzgue desde allí sus avances y estancamientos y no desde la obra de gobierno o la ascendencia de su líder exclusivamente. Es un problema de maduración política y cultural del propio proceso y una garantía para su consolidación en el tiempo.
Sabemos que por ello los ataques serán frontales, se acudirá para sustentar la descalificación al viejo refranero de “izquierdistas”, “anárquicos”, “chavismo sin Chávez”, “contrarrevolucionarios”, etc. La respuesta a estas imbecilidades está tanto en el historial de nuestro compromiso como en los resultados a futuro del quehacer político sobre el cual avanzaremos. Amerita estar claros en cual es nuestro papel como movimiento crítico, clasista, constructivo, libertario, al interno de uno de los procesos revolucionarios más hermosos que se ha fraguado en el caudal histórico de Nuestra América. Pero al mismo tiempo asumir el principio de “revolución popular” implica tener claro su horizonte programático en las luchas por venir. Esta revolución es bolivariana en su sentido antioligárquico, antimperialista, nacional, democrático e integrador de las naciones y pueblos de nuestramérica. Pero será popular en la medida en que sepa trascender el marco del capitalismo imperial de hoy en día y logra consolidar la formación de una sociedad libre, soberana e igualitaria, “socialista”, sustentada materialmente sobre el ejercicio de la gobernabilidad popular, la socialización de la propiedad y el desarrollo de la producción autogestionaria; opciones contrarias a todo modelo monopólico de acumulación tanto de riqueza como de poder, y totalmente adversa a esa economía parásita de la renta petrolera que hemos sido. Este último aspecto esta demostrado que no hace parte de un consenso compartido por todos los actores sociales y políticos ligados al proceso. Sin embargo, es un consenso alternativo que en forma espontánea y silenciosa se está fraguando en la base y que pareciera tener eco en muchas de las últimas intervenciones nacionales e internacionales del mismo Chávez.
Una suerte de dialéctica interna del proceso favorecida hacia su izquierda por la radicalización de las posiciones del presidente. Sin embargo, se entiende que la única forma para la lograr imprimirle un verdadero carácter popular a la revolución bolivariana pasa por la existencia de un pueblo en la calle que lo exija y tenga las herramientas de fuerza que le permita imponer dicho sello.
Entendemos con ello que la misión principal del M.13A es la de ser un instrumento estratégico, una palanca en la fragua de multitudes, que impulse y facilite este salto.
Para bajar este archivo completo visita la sección de archivos:
http://espanol.groups.yahoo.com/group/movimiento13deabril
movimiento13deabril-owner@gruposyahoo.com
movimiento13deabril@hotmail.com
Yosmary Delgado de Rausseo.
3. Tipificación del M.13A.
El M.13A llena un vacío político profundo dentro del proceso:
Efectivamente nos encontramos frente a una situación compleja donde se viene profundizando la dualidad entre los movimientos o partidos que han monopolizado la “representación revolucionaria” y el sostén mayoritario de este proceso entretejido entre una multiplicidad cada vez más amplia y diversa de espacios de organización y autogobierno popular (la liberación de la subjetividad proletaria-popular, se contrapone a la subjetividad burocráticacapitalista que recupera y pone a sus órdenes amplias franjas del movimiento popular). Estamos ante una confrontación de culturas políticas, y en proyección, de posiciones político-ideológicas que a su vez reproducen realidades perfectamente perceptibles entre agentes de gobierno y posiciones presidenciales dentro de las esferas gubernamentales. Esa dualidad necesita develarse y resolverse estratégicamente a favor del ideario revolucionario centrado sobre la democracia participativa y protagónica, la socialización revolucionaria, lo que significa superar la hegemonía del “representativismo”, el imperio del estado monopólico y burocrático, el control militar y corporativo transnacional, a través del desarrollo de un poder constituyente de base que se exprese claramente sobre un movimiento político construido desde sus entrañas. Pero a su vez observamos que dentro de los movimientos de base no existen estrategias sólidas y congruentes que le permitan llevar adelante una agenda política tendiente a darle salida a las grandes causas por las cuales se ha venido luchado. En este aspecto sigue imperando dentro de nosotros una actitud delegativa, básicamente hacia la figura de Chávez, y por añadidura hacia los distintos anillos de gobierno y anillos políticos que lo rodean. Tal situación restringe la actividad conciente y protagónica de los movimientos de base a sus espacios, prácticas o preocupaciones particulares sin tomar en cuenta la necesidad de trabajar estrategias generales que soporten en el tiempo la acción colectiva revolucionaria más allá del gobierno y le permitan establecer una relación, principalmente con la figura de Chávez y los líderes más reconocidos que giran alrededor de él, mucho más política, horizontal y exigente a la hora de decidir los caminos del proceso revolucionario en curso.
De allí que sea necesario reconocer el inmenso vacío que representa la ausencia de un movimiento fuerte y articulado nacionalmente, centrado ante todo en la construcción de nueva sociedad y en su defensa, que denuncie las trampas del orden opresor, sus expresiones concretas dentro del proceso en curso y estimule en todas sus formas “la lucha por un otro poder”, por encima de todo electoralismo, la pelea por los cargos burocráticos y en general las mascaradas por donde se esconde la opresión política en este sistema. Aún reconociendo la importancia en estos momentos de “quién detenta el poder”, es decir, quién domina sus distintas regiones y estamentos representativos, burocráticos, tecnocráticos o militares -y los puentes que necesariamente se establecen con él así como la participación aleatoria dentro de ellos-, porque de ello también depende la vida o la muerte del proceso revolucionario ya abierto, el problema que tenemos es el profundo desequilibrio entre pueblo revolucionario y gobierno que se está generando.
La naturaleza policéntrica y multidimensional de la revolución bolivariana (y más allá de ella todo lo que es y será el movimiento revolucionario postsoviético) que le ha dado toda su riqueza y capacidad de sobrevivencia, será aplastada –y por tanto la revolución misma- si no se construye estructuralmente un orden distinto (red comunal, comunidades autogestionarias, redes-movimientos autónomos de base, ejército de multitudes) y este no tiene al menos uno o varios movimientos políticos de articulación y expresión, bajo la forma de una vanguardia colectiva y unificada.
El M.13A es un movimiento inédito:
Decimos inédito porque pareciera una contradicción en sí misma que espacios tan multiformes y policéntricos como pueden en estos momentos ser los movimientos populares y autónomos como sus dinámicas de articulación, puedan encontrar una expresión política unificada y que sea congruente a su misma naturaleza y objetivos. La idea en general del M.13A no es el de ser un frente unitario que se superponga a estos espacios de organización. El fracaso de estos frentes es que ellos no ayudan a dar mayor unidad y capacidad de coordinación a este conjunto de espacios, ellos por la fortaleza acumulada en los últimos años ya son autosuficientes en estas tareas, aunque siempre se pueda ahondar e ir mucho más lejos en tales terrenos unitarios. Los frentes, al menos hasta ahora, paradójicamente terminan generando más entropía y dispersión por las pugnas de representación que generan, y de allí su fracaso.
La idea del M.13A es la de ser una vanguardia colectivizada, federalizada (con centralización de mando en las tareas que lo ameriten) que emerja de esa base popular policéntrica y en proceso continuo de organización y reorganización. En otras palabras, genera dirección en el sentido tradicional leninista, pero al mismo tiempo cualifica, articula y potencia la praxis revolucionaria emprendida por los sectores oprimidos, ya en el sentido más abierto de las corrientes históricas, de Gramsci, de R. Luxemburgo, Mariátegui, EZLN, movimiento antiglobalización. Se convierte entonces en una máquina de organización que dinamiza las luchas populares, ayuda a sacarlas de su actitud delegativa (darle el poder al líder, al caudillo, al jefe) promoviendo desde ellas una auténtica voluntad de poder; un posicionamiento de fuerza dentro de la sociedad tan duro y autosuficiente a sus propias fuerzas que solo la pérdida en batalla militar y la extinción física pueda acabar; contingencia que además se debe estar preparado para enfrentar. Es esta actitud, explicada desde la misma naturaleza del poder en lo nacional y mundial hoy en día, y en vista de que hacemos parte de un amplio movimiento global de lucha aún diseminado y precario, es lo que hemos llamado estrategia de Resistencia Popular Prolongada.
La tipificación de “inédito” tiene que ver por tanto con la formación de un movimiento que pueda inaugurar una nueva etapa dentro del proceso de reconstrucción de las formas y cultura de las vanguardias revolucionarias en nuestro país que desde los años ochenta viene manifestándose en la multiplicación atomizada de espacios de organización de base sin ninguna síntesis sólida; vacío que terminó llenando el movimiento militar surgido en el 92 y que explica las características concretas que adopta en el tiempo la “revolución bolivariana”, pero que en estos momentos, ya convertido ese movimiento cívico-militar en “gobierno” y en “partido de gobierno” al cual apoyamos por razones históricas, se presenta como un hecho político necesario mas no suficiente para garantizar el futuro de la revolución popular. Es necesario promover la formación de un movimiento mucho más sustanciado con y desde la lucha de las multitudes excluidas, que exprese de lleno sus sueños y necesidades, dentro de la resistencia prologada a la cual estamos avocados como habitantes del mundo y participantes de las luchas globales.
El M.13A sirve de palanca para la liberación de las representaciones, los lenguajes de la revolución:
Consideramos de una inmensa importancia el nacimiento de un movimiento que ayude a dar este salto también en la liberación de los lenguajes y representaciones que expresan la revolución popular en curso, atrapadas en estos momentos dentro de un orden histórico y nacionalista de representación que ha sido importante como vehículo de identidad pero que muchas veces no permite ver dimensiones de la realidad que solo a través del lenguaje y la creatividad comunicativa y estética es posible visualizarlos. Con urgencia es necesario que afloren “al mundo” (en el sentido de los símbolos y representaciones) expresiones de clase que no están contenidas dentro de los mitos y leyendas nacionales. Las luchas necesitan de símbolos y representaciones que si no se enriquecen permanentemente y se encierran en una jerga gráfica o discursiva construida desde las oficinas de partidos y gobierno, la misma estética como la discursiva de la revolución (en el sentido amplio, comprometido y creador de ambos términos) tiende a empobrecerse trayendo en consecuencia el empobrecimiento espiritual e intelectual de la experiencia revolucionaria, y una obvia exclusión de la palabra y la expresión desde donde se manifiesta la lucha de los explotados.
Este es un problema natural dentro de una sociedad de clases y lo que ella reproduce aún al interior del bloque revolucionario (los intereses particulares de burócratas, tecnócratas, privilegiados por cargos; todo tendiente a legitimación de la diferenciación de clases, la división social del trabajo, los privilegios y las enormes desigualdades salariales, en fin, la relación de opresión entre gobernantes y gobernados), pero también una nefasta herencia del monolitismo revolucionario heredado y del cual no estamos vacunados para nada; es la satanización de la crítica y la promoción de actitudes inquisidoras, de censura y autocensura, frente a ella que en momentos llegan a ser muy populares dentro de los movimientos recuperados por el capital y la burocracia, y por tanto, tremendamente represivas. Al contrario de lo que se quisiese dentro del espíritu libertario y plural que ha inspirado a la revolución bolivariana, se nota un avance muy peligroso de ciertas actitudes monolíticas y totalitarias, incluso persecutorias, que pretenden callar toda crítica y toda denuncia, desde la más elemental y centrada en las necesidades vitales de las clases populares y ni se diga las más trascendentes como es el caso del debate sobre la corrupción, la controversia sobre el problema petrolero, carbonífero, industrias básicas, modelos educativos, de producción, de desarrollo, militar, etc.
Se trata entonces de romper los silencios sin estar pidiendo permiso a nadie, construyendo un movimiento bullicioso en la crítica, productor de ideas, responsable frente al proceso, claro en su papel centrado no en la pelea burocrática, ni personalista, sino en la defensa de la revolución, en el afianzamiento de los procesos de liberación social y desarrollo del poder constituyente que emerge de la dinámica revolucionaria de base
El M.13 asume la revolución bolivariana como revolución popular:
Un movimiento como el que estamos perfilando debe entonces tener muy claro y su papel y responsabilidad como movimiento revolucionario, articulador, dialógico, unitario, de base, pero a la vez profundamente crítico y autónomo, que ayude a fortalecer el proceso no desde la actitud paranoica del silencio y la delegación absoluta del protagonismo político, sino por el contrario, demostrando que una revolución se fortalece como revolución popular precisamente cuando deja abrir y fomenta la crítica y la autonomía responsable. Es muy importante en ese sentido que este movimiento ayude a cambiar el mismo concepto de la revolución (la representación metal y colectiva que hacemos de ella) de “revolución de Chávez”, a una “revolución popular bolivariana” protagonizada y expresada desde los mismos procesos populares. Una revolución que destruye estructuras de explotación, destituye burocracias, constituye nuevos órdenes alternativos a la lógica y subjetividad del capital. Que se juzgue desde allí sus avances y estancamientos y no desde la obra de gobierno o la ascendencia de su líder exclusivamente. Es un problema de maduración política y cultural del propio proceso y una garantía para su consolidación en el tiempo.
Sabemos que por ello los ataques serán frontales, se acudirá para sustentar la descalificación al viejo refranero de “izquierdistas”, “anárquicos”, “chavismo sin Chávez”, “contrarrevolucionarios”, etc. La respuesta a estas imbecilidades está tanto en el historial de nuestro compromiso como en los resultados a futuro del quehacer político sobre el cual avanzaremos. Amerita estar claros en cual es nuestro papel como movimiento crítico, clasista, constructivo, libertario, al interno de uno de los procesos revolucionarios más hermosos que se ha fraguado en el caudal histórico de Nuestra América. Pero al mismo tiempo asumir el principio de “revolución popular” implica tener claro su horizonte programático en las luchas por venir. Esta revolución es bolivariana en su sentido antioligárquico, antimperialista, nacional, democrático e integrador de las naciones y pueblos de nuestramérica. Pero será popular en la medida en que sepa trascender el marco del capitalismo imperial de hoy en día y logra consolidar la formación de una sociedad libre, soberana e igualitaria, “socialista”, sustentada materialmente sobre el ejercicio de la gobernabilidad popular, la socialización de la propiedad y el desarrollo de la producción autogestionaria; opciones contrarias a todo modelo monopólico de acumulación tanto de riqueza como de poder, y totalmente adversa a esa economía parásita de la renta petrolera que hemos sido. Este último aspecto esta demostrado que no hace parte de un consenso compartido por todos los actores sociales y políticos ligados al proceso. Sin embargo, es un consenso alternativo que en forma espontánea y silenciosa se está fraguando en la base y que pareciera tener eco en muchas de las últimas intervenciones nacionales e internacionales del mismo Chávez.
Una suerte de dialéctica interna del proceso favorecida hacia su izquierda por la radicalización de las posiciones del presidente. Sin embargo, se entiende que la única forma para la lograr imprimirle un verdadero carácter popular a la revolución bolivariana pasa por la existencia de un pueblo en la calle que lo exija y tenga las herramientas de fuerza que le permita imponer dicho sello.
Entendemos con ello que la misión principal del M.13A es la de ser un instrumento estratégico, una palanca en la fragua de multitudes, que impulse y facilite este salto.
Para bajar este archivo completo visita la sección de archivos:
http://espanol.groups.yahoo.com/group/movimiento13deabril
movimiento13deabril-owner@gruposyahoo.com
movimiento13deabril@hotmail.com
Yosmary Delgado de Rausseo.
