Apuntes para la caracterización del Movimiento 13 de Abril - Perspectivas del PNA (I PARTE)
I PARTE
Para aclarar antes de la partida este documento tiene como finalidad abrir el debate en torno a la caracterización (programática, estratégica, orgánica) del Movimiento 13 de Abril desde la óptica en que hemos venido entendiéndolo los que militamos y hemos venido identificándonos desde hace ya unos buenos años con los postulados que recoge el Proyecto Nuestra América. Razón por la cual hacemos la relación directa entre PNA y M.13A. Suponemos y esperamos de todas formas que más allá de la corriente del PNA otras tendencias y colectivos no inscritos históricamente en esta corriente querrán aportar en la práctica y teoría a la construcción del M.13A. A ustedes este documento, su crítica y enriquecimiento.
1. Movimiento y momento
Ya se ha venido desarrollando un debate lo suficientemente amplio y rico que amerita decantarlo en algunos papeles de trabajo que sirvan de insumo para la discusión que en lo inmediato con toda seguridad se llevará adelante en la medida en que la construcción del M.13A continúe su marcha. Optar por la construcción de un movimiento de este orden implica para lo que ha sido la tradición de muchas de las corrientes histórico-sociales que se ha expresado a través del movimiento popular, y en particular para los que asumimos el Proyecto Nuestra América, un salto importante que podríamos sintetizar en el salto de una estrategia centrada en la construcción de los espacios de contrahegemonía (desarrollo de esferas político-sociales alternativas, pensamiento distinto) y en la acción local y directa, a una estrategia que se concentre en la construcción de un espacio orgánico que le permita a estas corrientes una fuerza superior.
La experiencia nos ha dicho que los procesos de construcción de otra hegemonía y el saldo en términos de movimientos sociales alternativos que ello implica, no pueden sostenerse políticamente si no están dispuestos a defender su propio acumulado desde una perspectiva de poder: como poder orgánico de articulación, poder de movilización, poder de destitución y constitución, poder de decisión, poder comunicacional, poder militar. La misma descomposición y deslegitimación que vive el orden impuesto por los centros imperiales del capitalismo a nivel mundial y la experiencia particular que vivimos en nuestros país por darle una salida a este magno problema, nos obliga a pensar en estos términos. Pero para poder facilitar el camino de la construcción de esa máquina poderosa e inédita en nuestro historial político-nacional, se necesita concentrar fuerzas y visión sobre el espacio de un movimiento que exprese, defienda y concentre la voluntad de poder que ha tenido su centro de realización a través la potencia constituyente naciente de las clases y nichos sociales más excluidos.
El Movimiento 13 de Abril por este lado pretende resarcir una deuda histórica que tenemos las corrientes autónomas y clasistas con nosotros mismos: producir un centro de organización y militancia que permita potenciar el saldo histórico de su propia praxis política; historia que esta próxima a rozar los veinte años de trabajo revolucionario indetenido y que ha sido sin duda alguna uno de los componentes fundamentales de la “revolución bolivariana”. Yendo hacia atrás, hoy diríamos que sin ese brinco histórico producido a mediados de los años ochenta entre la hegemonía de las viejas estructuras de la izquierda revolucionaria y la asunción de una nueva praxis, una nueva cultura y un nuevo programa político revolucionario, estamos seguros que los componentes libertarios,
democráticos y alternativos que inspiran la revolución bolivariana hubiesen sido imposibles y quien sabe si la revolución misma. Pero al mismo tiempo sobra conciencia de la debilidad endémica que arrastran todas estas vertientes: es su falta de organicidad e identidad militante, mal que produce una dispersión improductiva que a su vez impide la formación de fuertes acumulados con capacidad de destruir las maldiciones que sabemos hay que acabar y por otro construir las nuevas realidades que empiezan a aflorar y que hay que ayudarlas a crecer.La unidad, la organicidad, la identidad, son viejas angustias que han flotado desde el comienzo de esta historia que nunca se supo como abordar plenamente.
Situación sin respuesta en los primeros años precisamente por ausencia de una experiencia concreta desde la cual se visualice la posibilidad de generarlas sin que degraden los niveles alcanzados de radicalidad, de libertad y productividad de la misma experiencia político-social, o se conviertan en un nuevo epicentro vanguardista, maravilloso a la hora reproducir la retórica y el narcisismo revolucionario pero inútil a la tarea de la liberación de todos. El orden orgánico estaría obligado a hacerse contando con un piso cultural (nuevos paradigmas, nuevos valores, nuevas prácticas), político (la acción socializada de resistencia y subversión contra el orden) y material (desarrollo de fuerzas productivas) con amplia extensión desde del conjunto social, algo imposible de percibir hace veinte años. Hoy en día, gracias a la dialéctica prodigiosa que se ha dado entre ese motor central personificado en Hugo Chávez, y el desarrollo vertiginoso de los movimientos populares y revolucionarios con profundo deseo de autonomía, unido a la revolución comunicacional y articulante como a nuevas experiencias de rebelión del tamaño del 13 de abril o de diciembre-enero 02-03, dicha posibilidad esta servida y en bandeja de plata.
Aunque no es solo una posibilidad es también una necesidad urgente.
La prodigiosa dialéctica entre la figura líder y la figura multitud está al mismo tiempo del capitalismo rentario, capaces de desarticular y recuperar el movimiento de multitudes, que si no son confrontadas y derrotadas terminarán por frustrar la misma aventura revolucionaria que vivimos. El Movimiento 13 de Abril cobra pleno sentido en esto: es un movimiento de contrapoder (el poder del "otro"poder) que aflora justo en el momento que es derrotadala primera gran ola conspirativa contra el proceso (ciclo del 2001 al 2004), la constitución y el gobierno bolivariano, pero al mismo tiempo se acrecientan las tentativas por generar un nuevo pacto de cogollos que terminen por pacificar y mediatizar definitivamente la obra revolucionaria; proceso que nos llevará directo hacia una gravísima derrota popular y la triunfal entrada de la V Républica dentro del orden imperial que nos acecha. Lo que hoy corre a voces, a rabias imposibles de tapar y con una impresionante extensión y nivel de madurez dentro del conjunto de la militancia bolivariana, tiene que convertirse en fuerza, en contrapoder, en un poder constituyente con una identidad y una mística militante común. Convertirnos en verdaderos “soldados de la liberación nuestramericana.
El “13 de Abril” en tanto fecha, su importancia como fenómeno histórico, su milagro movilizador, su alcance como primera rebelión popular de la V República, es precisamente la única fórmula nominativa que nos puede dar una fuerte identidad militante y de movimiento. Militar dentro del espíritu del 13 de Abril quiere decir militar para la perduración y enriquecimiento de un acontecimiento que sirvió de eje de ruptura entre un proceso transformador capturado por completo por la retórica de las dirigencias paracaidistas a una revolución empapada por la radicalidad de los deseos y necesidades colectivas. Sin ese 13 de Abril sería imposible entender la acción de resistencia y revuelta frente al saboteo capitalista y transnacional que se da entre el Diciembre y Enero (2002- 2004). La insurgencia por primera vez en catorce años de lucha de una multitud con rostro obrero y un programa de control directo de la producción que surge desde la calle pero es frustrado por las mediaciones burocráticas y las incertidumbres presidenciales. La revolución bolivariana se convierte el 13 de Abril en revolución popular, pero aún falta el nacimiento una vanguardia múltiple, amplia y colectiva que reivindique plenamente su legado, asuma su lógica, exprese sus grandes sueños y se conforme desde aquellos que tomaron el cielo por asalto en aquellos días. Esa gran tarea es lo que termina de darle pleno sentido al nacimiento del Movimiento 13 de Abril.
Se trata entonces de un movimiento de aquellos que no aceptan bajar cabeza, que no será cualquier burócrata de turno intimidando al pueblo quien va a quitarnos el derecho de alzar nuestras voces y asumir pleno protagonismo en esta revolución.
De aquellos que ayer, hoy y mañana, seguimos y seguiremos luchando, entendiendo que la lucha contra cualquier orden de opresión es la condición permanente de todo revolucionario. De aquellos que no ven la revolución desde los intereses de ningún gobierno, ni siquiera de aquel que defendemos y hasta participamos, sino que se ajustan solo a la visión e intereses de aquellos que les toca poner a venta su propia condición
humana para garantizar su sobrevivencia en este mundo. De aquellos que no caeremos en ninguno de los chantajes tecnocráticos, políticos o de fuerza para negarnos a nosotros mismos el derecho a la revolución social. De aquellos que asumimos que la revolución o se hace desde la razón y la
participación de todos o simplemente no es revolución, es una forma más de refundar la misma dominación capitalista y colonial. De aquellos que entienden la necesidad de la organización revolucionaria no como luz que alumbra y dirige, sino como ese tejido complejo de organización sobre el cual se proyecta la lucha popular, dándole fuerza, autonomía y profundidad.
Para bajar este archivo completo visita la sección de archivos:
http://espanol.groups.yahoo.com/group/movimiento13deabril
movimiento13deabril-owner@gruposyahoo.com
movimiento13deabril@hotmail.com
No te pierdas la continuación!
Yosmary Delgado de Rausseo.
La revolución bolivariana es una expresión más de la resistencia mundial de los pueblos - EDICIONES NUESTRAMERICA REBELDE
Para aclarar antes de la partida este documento tiene como finalidad abrir el debate en torno a la caracterización (programática, estratégica, orgánica) del Movimiento 13 de Abril desde la óptica en que hemos venido entendiéndolo los que militamos y hemos venido identificándonos desde hace ya unos buenos años con los postulados que recoge el Proyecto Nuestra América. Razón por la cual hacemos la relación directa entre PNA y M.13A. Suponemos y esperamos de todas formas que más allá de la corriente del PNA otras tendencias y colectivos no inscritos históricamente en esta corriente querrán aportar en la práctica y teoría a la construcción del M.13A. A ustedes este documento, su crítica y enriquecimiento.
1. Movimiento y momento
Ya se ha venido desarrollando un debate lo suficientemente amplio y rico que amerita decantarlo en algunos papeles de trabajo que sirvan de insumo para la discusión que en lo inmediato con toda seguridad se llevará adelante en la medida en que la construcción del M.13A continúe su marcha. Optar por la construcción de un movimiento de este orden implica para lo que ha sido la tradición de muchas de las corrientes histórico-sociales que se ha expresado a través del movimiento popular, y en particular para los que asumimos el Proyecto Nuestra América, un salto importante que podríamos sintetizar en el salto de una estrategia centrada en la construcción de los espacios de contrahegemonía (desarrollo de esferas político-sociales alternativas, pensamiento distinto) y en la acción local y directa, a una estrategia que se concentre en la construcción de un espacio orgánico que le permita a estas corrientes una fuerza superior.
La experiencia nos ha dicho que los procesos de construcción de otra hegemonía y el saldo en términos de movimientos sociales alternativos que ello implica, no pueden sostenerse políticamente si no están dispuestos a defender su propio acumulado desde una perspectiva de poder: como poder orgánico de articulación, poder de movilización, poder de destitución y constitución, poder de decisión, poder comunicacional, poder militar. La misma descomposición y deslegitimación que vive el orden impuesto por los centros imperiales del capitalismo a nivel mundial y la experiencia particular que vivimos en nuestros país por darle una salida a este magno problema, nos obliga a pensar en estos términos. Pero para poder facilitar el camino de la construcción de esa máquina poderosa e inédita en nuestro historial político-nacional, se necesita concentrar fuerzas y visión sobre el espacio de un movimiento que exprese, defienda y concentre la voluntad de poder que ha tenido su centro de realización a través la potencia constituyente naciente de las clases y nichos sociales más excluidos.
El Movimiento 13 de Abril por este lado pretende resarcir una deuda histórica que tenemos las corrientes autónomas y clasistas con nosotros mismos: producir un centro de organización y militancia que permita potenciar el saldo histórico de su propia praxis política; historia que esta próxima a rozar los veinte años de trabajo revolucionario indetenido y que ha sido sin duda alguna uno de los componentes fundamentales de la “revolución bolivariana”. Yendo hacia atrás, hoy diríamos que sin ese brinco histórico producido a mediados de los años ochenta entre la hegemonía de las viejas estructuras de la izquierda revolucionaria y la asunción de una nueva praxis, una nueva cultura y un nuevo programa político revolucionario, estamos seguros que los componentes libertarios,
democráticos y alternativos que inspiran la revolución bolivariana hubiesen sido imposibles y quien sabe si la revolución misma. Pero al mismo tiempo sobra conciencia de la debilidad endémica que arrastran todas estas vertientes: es su falta de organicidad e identidad militante, mal que produce una dispersión improductiva que a su vez impide la formación de fuertes acumulados con capacidad de destruir las maldiciones que sabemos hay que acabar y por otro construir las nuevas realidades que empiezan a aflorar y que hay que ayudarlas a crecer.La unidad, la organicidad, la identidad, son viejas angustias que han flotado desde el comienzo de esta historia que nunca se supo como abordar plenamente.
Situación sin respuesta en los primeros años precisamente por ausencia de una experiencia concreta desde la cual se visualice la posibilidad de generarlas sin que degraden los niveles alcanzados de radicalidad, de libertad y productividad de la misma experiencia político-social, o se conviertan en un nuevo epicentro vanguardista, maravilloso a la hora reproducir la retórica y el narcisismo revolucionario pero inútil a la tarea de la liberación de todos. El orden orgánico estaría obligado a hacerse contando con un piso cultural (nuevos paradigmas, nuevos valores, nuevas prácticas), político (la acción socializada de resistencia y subversión contra el orden) y material (desarrollo de fuerzas productivas) con amplia extensión desde del conjunto social, algo imposible de percibir hace veinte años. Hoy en día, gracias a la dialéctica prodigiosa que se ha dado entre ese motor central personificado en Hugo Chávez, y el desarrollo vertiginoso de los movimientos populares y revolucionarios con profundo deseo de autonomía, unido a la revolución comunicacional y articulante como a nuevas experiencias de rebelión del tamaño del 13 de abril o de diciembre-enero 02-03, dicha posibilidad esta servida y en bandeja de plata.
Aunque no es solo una posibilidad es también una necesidad urgente.
La prodigiosa dialéctica entre la figura líder y la figura multitud está al mismo tiempo del capitalismo rentario, capaces de desarticular y recuperar el movimiento de multitudes, que si no son confrontadas y derrotadas terminarán por frustrar la misma aventura revolucionaria que vivimos. El Movimiento 13 de Abril cobra pleno sentido en esto: es un movimiento de contrapoder (el poder del "otro"poder) que aflora justo en el momento que es derrotadala primera gran ola conspirativa contra el proceso (ciclo del 2001 al 2004), la constitución y el gobierno bolivariano, pero al mismo tiempo se acrecientan las tentativas por generar un nuevo pacto de cogollos que terminen por pacificar y mediatizar definitivamente la obra revolucionaria; proceso que nos llevará directo hacia una gravísima derrota popular y la triunfal entrada de la V Républica dentro del orden imperial que nos acecha. Lo que hoy corre a voces, a rabias imposibles de tapar y con una impresionante extensión y nivel de madurez dentro del conjunto de la militancia bolivariana, tiene que convertirse en fuerza, en contrapoder, en un poder constituyente con una identidad y una mística militante común. Convertirnos en verdaderos “soldados de la liberación nuestramericana.
El “13 de Abril” en tanto fecha, su importancia como fenómeno histórico, su milagro movilizador, su alcance como primera rebelión popular de la V República, es precisamente la única fórmula nominativa que nos puede dar una fuerte identidad militante y de movimiento. Militar dentro del espíritu del 13 de Abril quiere decir militar para la perduración y enriquecimiento de un acontecimiento que sirvió de eje de ruptura entre un proceso transformador capturado por completo por la retórica de las dirigencias paracaidistas a una revolución empapada por la radicalidad de los deseos y necesidades colectivas. Sin ese 13 de Abril sería imposible entender la acción de resistencia y revuelta frente al saboteo capitalista y transnacional que se da entre el Diciembre y Enero (2002- 2004). La insurgencia por primera vez en catorce años de lucha de una multitud con rostro obrero y un programa de control directo de la producción que surge desde la calle pero es frustrado por las mediaciones burocráticas y las incertidumbres presidenciales. La revolución bolivariana se convierte el 13 de Abril en revolución popular, pero aún falta el nacimiento una vanguardia múltiple, amplia y colectiva que reivindique plenamente su legado, asuma su lógica, exprese sus grandes sueños y se conforme desde aquellos que tomaron el cielo por asalto en aquellos días. Esa gran tarea es lo que termina de darle pleno sentido al nacimiento del Movimiento 13 de Abril.
Se trata entonces de un movimiento de aquellos que no aceptan bajar cabeza, que no será cualquier burócrata de turno intimidando al pueblo quien va a quitarnos el derecho de alzar nuestras voces y asumir pleno protagonismo en esta revolución.
De aquellos que ayer, hoy y mañana, seguimos y seguiremos luchando, entendiendo que la lucha contra cualquier orden de opresión es la condición permanente de todo revolucionario. De aquellos que no ven la revolución desde los intereses de ningún gobierno, ni siquiera de aquel que defendemos y hasta participamos, sino que se ajustan solo a la visión e intereses de aquellos que les toca poner a venta su propia condición
humana para garantizar su sobrevivencia en este mundo. De aquellos que no caeremos en ninguno de los chantajes tecnocráticos, políticos o de fuerza para negarnos a nosotros mismos el derecho a la revolución social. De aquellos que asumimos que la revolución o se hace desde la razón y la
participación de todos o simplemente no es revolución, es una forma más de refundar la misma dominación capitalista y colonial. De aquellos que entienden la necesidad de la organización revolucionaria no como luz que alumbra y dirige, sino como ese tejido complejo de organización sobre el cual se proyecta la lucha popular, dándole fuerza, autonomía y profundidad.
Para bajar este archivo completo visita la sección de archivos:
http://espanol.groups.yahoo.com/group/movimiento13deabril
movimiento13deabril-owner@gruposyahoo.com
movimiento13deabril@hotmail.com
No te pierdas la continuación!
Yosmary Delgado de Rausseo.
